México enfrenta desafíos que ninguna organización puede resolver por sí sola. Desde la crisis de derechos humanos y la violencia de género, hasta la degradación ambiental y las secuelas de una pandemia, los problemas son complejos y multidimensionales.
"Antes, cada quien jalaba para su lado. Hoy entendemos que los problemas no entienden de fronteras institucionales o temáticas". Una red nos permite pasar de atender las consecuencias a incidir en las causas estructurales.
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Trabajar hoy en red responde a uno de los retos importantes que la sociedad civil debe tomar en consideración para este 2026 que es un año épico y complicado por ser una también año preelectoral, deben demostrar fortaleza en la unión y responder a las necesidades como la incidencia política.
Una voz colectiva pesa más que cien voces dispersas, por la optimización de recursos, compartir diagnósticos, capacitaciones y herramientas lo que evita duplicidades y reduce costos, resiliencia. Las redes han demostrado su eficacia para canalizar ayudas de manera rápida y organizada, sentando un precedente crucial.
Organizarse en red implica la construcción de confianza y la creación de agendas comunes y hay muchos resultados de trabajar, así como:
Redes de Derechos Humanos: Colectivos y organizaciones a lo largo del país han logrado tejer comunicaciones que permiten alertar sobre desapariciones o violaciones a derechos humanos en tiempo real, presionando a las autoridades con una fuerza que sería imposible de lograr de manera individual.
Redes Ambientales: En la defensa del territorio, pequeñas comunidades apoyadas por redes nacionales e internacionales han logrado frenar proyectos de devastación ecológica, compartiendo estrategias legales y de comunicación.
Redes de Desarrollo Comunitario: Organizaciones que trabajan en educación o salud en diferentes estados comparten metodologías exitosas, acelerando el aprendizaje y la implementación de programas que benefician a miles de personas.
Es en el primer rumbo donde quiero hablar de la Red de Infantes, Adolescentes y Jóvenes Puebla (RIAJ), una organización civil legalmente constituida con mas de 16 años de historia trabajando en temas como la Ley de los Derechos Humanos de las Niñas y Niños de Puebla, la promoción de los derechos en el estado, incluso con materiales como la traducción de la convención de los derechos en la lengua náhuatl, ha sido apoyada por fundaciones internacionales y nacionales y recientemente trabajó en una campaña muy fuerte sobre la prevención del abuso sexual infantil en Puebla, con acciones de incidencia para la creación de leyes de protección, fomento de la participación infantil y la promoción en medios masivos y redes de temas.
Actualmente conformada por un poco más de 35 organizaciones, con un consejo de organizaciones sólidas y con una visión de futuro clara y fuerte para continuar incidiendo en temas que atañen a la población infantil en el estado.
Como parte de su consolidación y para generar confianza y certeza en su trabajo colectivo, mantiene una rotación en sus cargos directivos y en su presidencia para no convertirla en un monopolio como otras que se dicen llamar redes de organizaciones.
Esta misma semana dejo de ser el presidente del consejo directivo de la RIAJ dejando la estafeta en Enrique Valentin, director general de Casa del Sol A.C, mismo que fue elegido hace tres años y ahora asume la presidencia con la misma idea de seguir trabajando para consolidar el esfuerzo e impactar en el bienestar de las infancias en Puebla.
La fragmentación es un lujo que la sociedad civil no puede permitirse. El trabajo en red de las organizaciones no gubernamentales en México no es solo una estrategia de supervivencia, es la apuesta más sólida para construir un país más justo, equitativo y sostenible.
Se estima que más de 300 organizaciones mexicanas de la sociedad civil participan activamente en mecanismos de seguimiento, de agendas internacionales (como la Agenda 2030) a través de redes y colectivos. Estas redes han logrado que sus informes sean considerados en las recomendaciones oficiales que la ONU le hace al Estado mexicano.
Una organización con el simple nombre de RED no significa que esté conformada por organizaciones, cuando el beneficio se queda en una sola organización, entonces no es una red, debe articular, organizarse colectivamente y trabajar en temas de interés común del grupo.
Sirva este artículo para reconocer este trabajo en aquellas redes que están haciendo la diferencia para lograr que se tengan mejores oportunidades de desarrollo y que están trabajando por encontrar soluciones innovadoras y puntuales a los problemas que están afectando el tejido social.
Apoyar a estas redes, visibilizarlas y fortalecerlas, es una tarea que nos compete a todos: como periodistas, como ciudadanos y como posibles aliados. Porque cuando el tejido social se fortalece, la sociedad entera se vuelve más resistente. La revolución silenciosa de la colaboración ya está en marcha, y sus efectos, aunque a veces imperceptibles a simple vista, están cambiando el rostro de México.
Esto es Letras con Causa
@chavadona