El epíteto para el personaje en los cantos homéricos fue siempre Ajax, el intrépido, y acaso fue su proverbial intrepidez la que propició que su nombre fuera invocado por parte de diplomático estadounidense Kermit Roosevelt, en Irán en 1953 para describir los mecanismos por medio de los cuales, la CIA de manera subrepticia, propició el derrocamiento del primer ministro Mossadegh tras la decisión del gobierno iraní de nacionalizar la industria petrolera.
La descripción del embajador Roosevelt se convirtió, al paso del tiempo, en todo un manual de operaciones para situaciones equivalentes a las que se vivieron en el Irán previo a la entronización de la dinastía Pahlavi, habiéndose desplegado a cabalidad al año siguiente en Guatemala, en el episodio poco recordado del derrocamiento de Jacobo Árbenz en Guatemala, de no ser, dicho sea con toda precisión, por Mario Vargas Llosa en la formidable novela Tiempos Recios.
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La ‘Operación Ajax’ permitió asimismo, el derrocamiento de Salvador Allende con el que, tras la derrota militar estadounidense en Vietnam, el poderío norteamericano se recompuso con el despliegue de las políticas diseñadas por John Williamson y pregonadas por el denominado “Consenso de Washington”; no obstante, había fracasado una década tras en las costas de la Bahía de Cochinos, cuando la Brigada 51 , entrenada en la Guatemala posterior a Árbenz fue abatida por las tropas de defensa, sin que contara con el respaldo de la aviación norteamericana.
Este 20 de noviembre, al unísono de que felicitara a mi amigo, el coronel Francisco Arias Cárdenas con motivo de su onomástico, la prensa internacional daba a conocer la decisión de la Casa Blanca de abrir negociaciones con el Palacio de Miraflores, hecho que bien pudiera sugerir un triunfo por parte de la diplomacia que encabeza el canciller Iván Gil.
No faltan los comentaristas que hablan de una eventual salida anticipada de la autoridad, formándose un gobierno de transición que llame a elecciones, lo cual incluso, en todo caso y dadas las actuales condiciones, dejará intacto el núcleo de poder actualmente actuante en Caracas.
En consecuencia, todo parece indicar que habría que ver en el despliegue diplomático a cargo del canciller Gil, con sus correspondientes alianzas con Rusia, Irán y China, una nueva Bahía de Cochinos que llevaría consigo una auténtica Anábasis en el Caribe.
La decisión del presidente Harry S. Truman de detener la ofensiva de las tropas norteamericanas en Corea en el 54 en el “paralelo 38” de la península asiática, derivó en el tétrico episodio de la “caza de brujas” por el Congreso.
En los días que corren, la negociación de los Estados Unidos con China, en la que al parecer Venezuela habría jugado un papel clave, recompone el escenario internacional dejando a EE. UU. como una de las grandes potencias mundiales de mérito y en forma, no cabe duda al respecto, lo que habría que preguntarse es: ¿una retirada de mayor envergadura que la de los diez mil hombre que condujo Jenofonte, pueda asimilarse por parte de una sociedad de enorme peso en la vida del mundo y que hoy atraviesa por una abierta guerra civil que amenaza con desbordar por mucho la de 1863?