Sábado, 16 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Descifrando la frustración

Las instrucciones son caprichosas y funcionan cuando agitas tu existencia y aprovechas lo que enseña

Rafael Gómez Olivier

(Rafael Goli) Coach y consultor en alta dirección; escritor y creador del método Estocástico. Ha entrevistado a líderes globales, compartido experiencias internacionales y publicado Heroína de Dios, con más de mil copias vendidas. Su columna fusiona reflexión, vivencias y preguntas que invitan a actuar con dignidad e integridad.

Domingo, Octubre 26, 2025

Si somos el cielo de las estrellas, seamos uno amable.
Si somos el reflejo del agua, seamos uno valiente.
Si somos el refugio de la noche, seamos uno prudente.
Si somos destello al sol, seamos uno constante.
Si somos la vista de una montaña, seamos una plena.
Si somos el pensamiento de un sueño, seamos su realidad cuando despierta.

No temas al final, quizás lo que se ve al otro lado sea tan grande y espectacular que olvides de inmediato cualquier dolor que aquí has experimentado.
Mucho menos temas a la vida, pues podemos trabajar y enfocarnos para hacerla resultar en lo que anhelamos, y aun así no tendremos certeza de nuestros resultados.

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El daño más grande que consumimos a diario es creer que existir se trata de dos polos: buscar ser totalmente feliz o, de lo contrario, ser totalmente miserables.
Creer que no lograr o cumplir lo que “deberíamos” es un fracaso.
Que el parámetro sea observar a quienes, para la aceptación de las sociedades, sí lo están logrando. Entonces —dicen— no hay pretextos para fallar o equivocarse, pues hay quien sufre más, le cuesta más, tiene menos… o, en el otro extremo, nació con suerte, nació con todo y le es fácil todo.

Estés ubicado en el polo que sea, o en el que te han dicho que perteneces, seguramente durante pedazos de esta vida te has sentido perdida o perdido en el medio.
Cargando expectativas que no nacieron en tu corazón, viviendo entre más juicios que preguntas trascendentes, entre más culpas y frustraciones que autorreconocimiento y aplausos en tu mente.

Es complicado reaccionar a lo que sentimos cuando lo primero que recibimos después de una noche pesada, al abrir los ojos, viene de una pantalla diciéndote que vas lento, que vas tarde, que otra vez otros y otras avanzan y son más felices. Pfff, tremenda farsa.

Así entiendo esto, y te lo digo después de sentir crisis que me superaron y enseñaron —y que seguramente no serán las últimas—.

No sé si más grandes que las tuyas o más simples; eso no me importa, pues no lo controlo.
Solo sé que en el divagar de lo que me superó comencé a disfrutar más la resignación a estar perdido.
Y tras entender eso, también comprendí que no todos los aspectos de mi vida lo estaban.
Solo fallaba en algunos, pero en otros estaba siendo constante.
Que mientras unos pensamientos me entristecían, otras acciones me construían de formas que ni siquiera había contemplado.

Que compañías se fueron, pero nuevas llegaron.
Que lo que me anclaba, me seguía anclando.
Que la identidad, aunque cambiaba de forma, seguía caracterizándose por valores irrompibles.
Que la nostalgia seguía taladrando cada avance, pero cada avance también hacía merma en las nostalgias.
Que recuperaba memorias de batallas viejas que olvidé aunque las perdí, de victorias antiguas que solté porque incluso me ataban más al poste de los recuerdos que al dolor mismo.

Entendí que se podía andar enojado, triste o a disgusto con los días que todos los demás disfrutaban, y que eso no era amargarse ni tirar todo.
Simplemente era amargar o tirar un día.
Así como ganar en un momento no significa que ganarás en todos los momentos.

De repente, cuando la fuerza de voluntad y la disciplina permanentes le ganan a mi estado de ánimo ocasional, descubro que puedo escribir, correr, hablar y trabajar sin depender de si correr en la India o trabajar en Nueva York se alejan o se acercan de mi vida.
Porque muchas veces eso depende de si he comido un sándwich o llevo nada en el estómago y olvido que vivo de energía.

Qué horrible se siente a veces sentir.
Qué vacío jamás sufrir, jamás sonreír.

Cuánto se sufre a veces por recordar.
Qué vacío es no encontrar memorias que abrazar, historias para contar.

Qué cansado iniciar otra vez.
Qué desperdicio morir diciendo lo mismo que al nacer.

Cuánto miedo a la soledad.
Cuánta resignación en estar donde no quieres estar.

Carente de un futuro concreto es el humano.
Carente de un solo camino es el mundo.
Creados a la similitud de las posibilidades del universo, sin ambos.

La primera bocanada de aire nos llena de vida, virtudes, defectos, olores, visiones e intencionalmente lo único que no agrega son instrucciones.

Esas, al igual que un girasol descubriendo el sol o un tiburón el olor a sangre, las encontraremos en la intuición, en las personas y en las sensaciones.

Las instrucciones son caprichosas y solo funcionan cuando agitas tu existencia y aprovechas lo que enseña, similar a la tinta antes de tomar una hoja y comenzar a escribir antes de olvidar lo que sientes con urgencia.

@RafaGoli

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