En el XXI Foro Internacional de Teatro Universitario 2025, mujeres creadoras, artistas pilares de las artes escénicas como la maestra Valentina Castro compartieron generosamente su saber acumulado tras una destacada trayectoria de más de setenta años como bailarina, coreógrafa y formadora en danza y creatividad.
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Asimismo, la reconocida dramaturga Conchi León impartió una conferencia sobre su experiencia en el teatro penitenciario. Ella y la también dramaturga Gabriela Román circunstancialmente nos conminan a sublimar el dolor a través de la escritura emancipadora.
En esta edición la explanada de la Facultad de Artes BUAP se pintó de rosa con el significativo performance de obertura para la inauguración del tradicional tianguis artístico en el que se presentaron coreografías, dispositivos escénicos y números etntooreológicos. A su vez, de las obras teatrales programadas se destaca el desmontaje del unipersonal sobre el suicidio Ixtab, caminando por los aires de Eugenia Cano Puga, transperformance en el que se produce un genuino acontecimiento de la intérprete.
En las mesas de trabajo los análisis oscilaron sobre los supuestos, imaginarios y percepciones teñidas de machismo sobre lo que se cree que es la mujer y que se ha enraizado en la discursividad prejuiciada.
Se parló acerca de la inequidad de oportunidades laborales en puestos directivos; la disparidad de género en el reconocimiento público; las opacidades en la asignación de recursos financieros e infraestructurales en el sector artístico y cultural; más las asignaturas pendientes de la comunidad universitaria en la crítica hacia las problemáticas sociales más urgentes.
Sin embargo, la sororidad se hizo presente en el testimonio de la lucha contra el acoso y el hostigamiento sexual y laboral en el ámbito universitario colombiano. La salud mental, sexual y reproductiva femenina. Más el empoderamiento e inclusión a través de la reflexión sobre el maternaje, los usos, costumbres y lengua de los pueblos originarios; la transculturación estética; las rutas investigativas permanentes en la producción de obra estética; la pedagogía y didáctica de la transmisión teatrológica; la osadía del humor femenino; temáticas emergentes sobre la instrumentación espectacular; además del nodo ciencia y arte interconectados vía la física cuántica.
En esta ocasión el XXI FITU demostró la radicalidad política y ética de la feminización artística escénica al incluir en los estudios presentados a las mujeres que sostienen el día a día del núcleo de formación en artes escénicas y performáticas en el que se ha convertido nuestra trinchera, el Colegio de Arte Dramático, fortalecido ampliamente con los proyectos de investigación-creación surgidos en la Maestría en Teoría y Práctica de las Artes.
PD. ¿Y si quienes desempeñan funciones de gobernanza se permitieran el registro sensible, empático, estético y poético del arte y, feminizaran equitativamente sus prácticas? Tal vez otro panorama nos pintaría…