Sábado, 16 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El mantra de la anarquía

No es la crisis por falta de camino, anarquía es la crisis de la búsqueda de propósito o destino

Rafael Gómez Olivier

(Rafael Goli) Coach y consultor en alta dirección; escritor y creador del método Estocástico. Ha entrevistado a líderes globales, compartido experiencias internacionales y publicado Heroína de Dios, con más de mil copias vendidas. Su columna fusiona reflexión, vivencias y preguntas que invitan a actuar con dignidad e integridad.

Domingo, Septiembre 21, 2025

Retirarse es muy distinto a perder. En un mundo que entiende el retirarse como perder, mejor sería comprenderlo como dirigirse a la verdadera lucha: la que es contigo mismo, sin la expectativa o consumo de alguien más. La que te hace quedarte inmóvil o levantarte, y cocinar si cocinas, correr si corres, hablar si hablas, escribir si escribes, y prepararte para el propósito, porque ese sí se alejará solo si tú lo sientas; en todo lo demás que observas no habrá control.

Vivir con anarquismo es marcharse cuando decides, es llegar cuando quieres, es hablar, amar, construir cuando eliges y no cuando el momentum sea correcto. Anarquía es estar enojado y ser enojado, es estar en paz y ser paz, es estar triste y ser triste, es estar feliz y ser feliz. Anarquía, paradójicamente, es ser totalmente congruente; para quien no la practica le es más fácil, para encajar, disimular una sonrisa mientras lo que siente es fuego por dentro, o pedir paz cuando lo que lo avasalla necesita lágrimas.

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Ser intenso o intensa es ser anárquico: es vivir todas las emociones, explorarlas, abrazarlas, odiándolas a veces, pero sabiendo que no sé moverán hasta que las experimentes. Como un buen whisky que, aunque ya avanzó su camino por la garganta, aún deja en la boca su vida sabiendo a seriedad, nostalgia y valor. Como un buen poema que, hasta que surge en la tinta de una pluma y no de las teclas, se quedará real, y sin nombre hasta que lo decida o se lo cambie el romanticismo del corazón.

Te dejo un mantra de valentía y anarquía frente a la cobardía:

No me espanta la crisis, no me espanta el caos, no me espanta el conflicto, porque en resolverlos, ganarles o perder contra ellos está el triunfo. Siempre que aparecen, traen triunfo. Y ser anárquico es como ver el puño venir, estar a punto de sentir el guante en la mandíbula, poder moverse y decidir quedarse a recibirlo porque aún no sabes qué tanto resistes, qué tanto aguantas. Y esa sensación, aunque rompa la piel, fortalece el alma.

Porque, ¿cómo conoceríamos qué tan felices podemos ser si antes no exploramos o experimentamos cuánto sufrimiento nos rompe? Y así, aunque la misma sangre que habitaba las venas, después del impacto y el aturdimiento, quede adornando el piso, habrá una sensación de entender que no cualquiera nos tumba. Y entonces sí, con sabiduría, poder quitarnos en el siguiente, pues no hace falta sentir lo que ya sabemos cómo se siente.

Éxito también es marcharse, y en eso admiro a quienes lo hacen, pero no a los que huyen, pues marcharse es cuidarse de lugares donde el ciclo ya huele a lodo, pero huir, huir es irse siendo lodo. Quien se marcha lo hace agradeciendo, de frente, y con pasos que quisieran regresar, pero continúan en calma. Quien huye, solo lo hace en la ausencia de todo, apresurándose y sin dar la cara.

Creen que la anarquía es el antónimo de la paz. En realidad, la anarquía es la primera estocada que se da a la adversidad que te enviste para poder conseguir paz. Quien no aprende a ir en contra de aquello que lo incomoda, agrede o ataca, jamás aprenderá a sentarse seguro con la tranquilidad de entender en qué momentos vale la pena defenderse, en cuáles solo detenerse y en qué otros solo observar sonriente.

Cuánto caos hubo antes de este universo, cuánto caos hubo antes de aquella herida con sangre que hoy es cicatriz, cuánto caos hubo antes de esos días en los que se agradece, cuánto caos hubo antes de que tuviera el toque perfecto ese bocado, cuánto caos hubo antes de abrir la puerta de casa en un día lleno de daños, cuánto caos hubo antes de esa luna, de ese cielo, cuánto caos hubo en quienes no deben gritar que están en lo correcto. Cuánto caos hubo antes de quienes decidieron solo vestir en negro.

Anarquía no es la crisis por falta de camino u objetivos, anarquía es la crisis de la búsqueda de propósito y destino. Y aunque se sienta totalmente lo contrario, lo interesante es descubrir que en ella aprendemos que el sol intenso y la arena hirviendo del desierto solo queman a aquellos que por primera vez lo están atravesando; pues a quienes ya lo han andado se les puede observar sentados en medio de todo lo que daña, silenciosos, observando, sonriendo y, a paso calmado, avanzando.

@RafaGoli

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