Sábado, 16 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El estudio de la microhistoria

La historia pueblerina, la historia matria, lo que da cuenta del quehacer cotidiano

Luisa Martínez Baxin

Historiadora y maestra en Estudios Históricos por la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (Puebla), originaria de San Andrés Tuxtla, Veracruz.  Ha realizado trabajo de campo e investigación con relación a la Historia de la Educación.

Jueves, Septiembre 4, 2025

En el siguiente texto retomaremos un poco sobre la microhistoria. Dejaremos de lado los textos educativos para enfocarnos en esta corriente historiográfica que nos dice mucho acerca de la construcción de la historia.

Para ello incluiremos la postura de Luis González y González, historiador que se dedicó a profundizar en el estudio de esta corriente, su aportación nos ayudará a tener una visión más amplia de la historia como ciencia y a su vez su papel en el desarrollo de grupos, culturas y sociedades.

Más artículos del autor

En un contexto general podemos decir que la microhistoria se planteó como una respuesta a la crisis de los paradigmas hegemónicos en las ciencias sociales de mediados de la década de 1970, particularmente el estructuralismo y el materialismo marxista. Se presentó, así como una reacción frente a un cierto estado de la historia social dominante, específicamente contra el modelo de paradigma hegemónico francés representados por la Escuela de los Anales.

Para poder dar un breve significado de lo que se considera como microhistoria, consideramos la postura de Carlos Aguirre Rojas, quien hace referencia a la microhistoria italiana como un proyecto reciente, el cual surge desde fines de los años setenta y se desarrolló en los ochenta y noventa. El objetivo de esta microhistoria no es estudiar las pequeñas cosas, ni las pequeñas anécdotas, ni tampoco los pequeños procesos, es necesario enfatizar que la microhistoria y la historia local son diferentes.

Sin embargo, para Luis González y González la microhistoria mexicana e historia local serían prácticamente sinónimos, es decir, su objetivo es dar cuenta de lo local, de la historia de un pequeño pueblo, de un pequeño lugar que podemos ver con nuestros ojos, recorrer a pie y conocerlo directamente. La microhistoria, la historia pueblerina, historia parroquial, historia matria, de la patria chica, municipal, concreta, de campanario, debía ser, ante todo, el relato verdadero, concreto y cualitativo del pretérito de la vida diaria, del hombre común, de la familia y el terruño.

En la microhistoria lo importante es el espacio, lo que se ve desde un campanario, no más de mil kilómetros cuadrados, la región nativa del ser. La microhistoria no podía prescindir del análisis del ambiente físico, del medio natural donde se desenvolvía el grupo de estudio porque la microhistoria “se desprende del tiempo lentísimo de la geografía”.

La sociedad microhistórica, el objeto de estudio es el pueblo entendido como “conjunto de familias ligadas al suelo”, “un puñado de hombres que se conocen entre sí, cuyas relaciones son concretas y únicas”, donde imperan las relaciones personales inmediatas. El actor colectivo es el círculo familiar, la gran familia.

Al tomar en cuenta la opinión de Luis González y González, no es que la microhistoria se interese por conocer los pequeños incidentes que sucedieron en un sitio determinado, sino por evocar a los antepasados; cada quien tiene sus antepasados: padres, abuelos, bisabuelos, los miembros de su comunidad.

Lo que quiere es saber qué tipo de hombre, en general, es el que está evocando, es así como se construyó la obra Pueblo en vilo, donde el interés no se centró en resaltar a los principales poderosos sino más bien en cómo la población transitó del pasado a la situación presente, es decir, estudiar aquellos aspectos de la vida que estuvieran más allá de las estatuas de bronce. Toda esta construcción se dio a través de la historia oral, apoyándose de los archivos municipales y parroquiales.

En ese sentido, la microhistoria nos permite tener otra visión del tiempo y el espacio histórico, del desarrollo de determinados hechos, acontecimientos, así como del papel de diversos personajes.

Con este enfoque, la historia es más reflexiva, crítica, dispuesta a considerar elementos diversos, no se sitúa precisamente en analizar las grandes guerras, reyes y emperadores, sino más bien, estudiar con una perspectiva diferente, aquello que pueda mostrar características relevantes de lo que son las sociedades, observar los detalles, lo más diminuto, todo de utilidad para la construcción de la historia.

Fuentes
Arias Patricia. (2006). Luis González. Microhistoria e historia regional. Universidad de Guadalajara, Desacatos, número 21
(2005) Mesa redonda: Microhistoria Mexicana, Microhistoria Italiana e Historia Regional, (Luis González y González, Carlos Martínez Assad y Carlos Aguirre Rojas). Relaciones 101, invierno, vol. XXVI.
Ronen Man. (2013). La microhistoria como referente teórico metodológico. Un recorrido por vertientes y debates conceptuales. Universidad Nacional de Rosario, Argentina. Hao, número 30, pp.167-173.

 

 

 

 

Vistas: 893
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs