Sábado, 16 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Zacatlán, la reina de la Sierra…

Las muchas y bellas caras de este hermoso lugar de la sierra norte de Puebla

Xavier Gutiérrez

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Viernes, Agosto 22, 2025

Después de Puebla, Zacatlán es probablemente el polo turístico más importante del estado. El pasado fin de semana torrentes de visitantes recorrían sus calles y los atractivos de sus alrededores. El motivo, la Feria de la Manzana, pero el fenómeno se mantiene muchos fines de semana y días feriados.

Calles, rincones, paisajes, atractivos naturales como bosques, cabañas y cascadas, concitan la atención de miles de turistas

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La ciudad siempre es una invitación abierta al paseo, al disfrute. El paisaje es un regalo visual singular. Cualquier día, con un poco de suerte se pueden vivir las cuatro estaciones del año sucesivamente en veinticuatro horas. El fresco de la mañana que invita a caminar, a trotar. Al mediodía un sol cálido le da color a sus pintorescas calles.

Por la tarde una lluvia ligera enfría un poco el ambiente. Y la niebla, como un velo blanco  de  novia, emerge de La Barranca de los Jilgueros y le pone un tono seductor de misterio que invita a la cocina, a los aromas, a los vinitos. Un poco más tarde, un estimulante frío incita al café, a su deliciosa panadería y al chocolate con churros.

Las viejas casonas con sus tejados ennegrecidos por el clima y la lluvia, dan hospedaje natural, en sus aleros, a las golondrinas que son invitadas permanentes de esta tierra. Su gente, los serranos, desfilan por las calles en sus tareas cotidianas, mezclados con turistas de todas partes del país.

Llaman la atención los rostros de algunos vecinos, zacatecos o provenientes de los pueblos cercanos: los ojos azules o verdes y los enormes bigotes en la piel blanca. Indudable herencia de los austriacos o franceses que por aquí pasaron en los tiempos del Imperio.

La gente de esta hermosa ciudad es laboriosa, creativa, cordial. El respeto es más que evidente en sus angostas calles: todo mundo acata el derecho de paso a peatones y vehículos, estos con el método tan marcadamente local de “uno x uno”. Y no hay claxonazos ni abusos. Se ha vuelto una norma sin papel el tránsito vial sin semáforos, sólo el derecho al paso uno por uno.

El civismo urbano es ya un distintivo en las arterias de esta ciudad.

Sorprende gratamente la variedad y buen gusto de su comercio. Siempre hay novedades en sus calles: un café, una pastelería nueva, otra panadería, nuevos hoteles y casas de hospedaje, locales de artesanías o ropa, pequeños y agradables restoranes. Y para todos sale el sol, hay para el visitante de todas las economías.

La naturaleza es parte del adorno de la ciudad. El verdor de sus colinas, la variedad de manzanas en las calles, sus rincones con genuino sabor de la sierra, las antiguas jarcierías que se mantienen con una ininterrumpida clientela, la profusión de vinos de frutas. Irresistible “el santo olor de las panaderías” que dijera López Velarde.

Y las tradiciones y cultura de su gente. El desfile de carros alegóricos reúne a miles. Vuelan  por doquier las manzanas de cuidada calidad para goce del público, casi todo mundo se lleva un recuerdo en la boca a lo largo del recorrido de los carros adornados.

La fe toma las calles. La procesión de la Virgen de la Asunción es colorida y llamativa. La imagen de la virgen es muy hermosa. Preside la procesión con un vestido lujoso, cuidadosa y cara obra de costureras que dan realce a la figura venerada. Este año, la capa de la virgen medía más de doce metros de largo.

Nos cuentan que cada año, alguna persona o familia devota pide patrocinar el atuendo de la virgen. Los vestidos llegan a costar entre 30 mil y 80 mil pesos -como éste de la reciente feria- …¡y hay cola esperando turno para patrocinar el ropaje de los próximos años!!

Zacatlán tiene una vida cultural, social, deportiva, religiosa, artesanal o agrícola incesante. Todo el tiempo ofrece al visitante diversos atractivos. Los zacatecos son pioneros en el adorno de su zócalo y calles en tiempos de feria, navidad, días de muertos u otras fechas festivas del año.

Su certamen de trajes de percal dura ya setenta años, un evento magistralmente organizado, esta vez por la señora Albina Garrido Gutiérrez y un equipo de damas entusiastas de la localidad. Es una combinación de orden, elegancia, belleza en trajes y concursantes, excelente cocina y música, y el baile con el inmortal danzón “Zacatlán” en la apertura del convivio dancístico.

Hay tiempo y espacio para todo. Por ejemplo, la presentación de un magnífico libro del joven historiador zacateco Alejandro Herrera Hernández, con el título Un ensayo biográfico y cronológico sobre Ramón Márquez Galindo, uno de los personajes sobresalientes de la localidad. Una estupenda exposición de trajes de percal en una sala del Palacio Municipal.

Por estos lares nos topamos, por cierto, con otro serrano proveniente de Huauchinango, el periodista Antonio Madrid, quien nos entrega su reciente trabajo editorial, el libro Lotería, con ocho cuentos sobre personajes y tradiciones de la zona.

El deporte no está al margen. Convocados por Juan Carlos Lastiri, cientos de trotadores participan en la ya tradicional Carrera de la Feria de la Manzana, un evento que le pone color y retos a los practicantes de este deporte, al que concurren atletas de muchas partes.

La feria incluye un sinfín de actividades durante casi diez días. La presidenta Bety Sánchez Galindo multiplica su presencia en diversos escenarios. El brazo organizador, Nemesio Barragán, se nota por doquier. Esta es la parte institucional.

Pero en paralelo, hay zacatecos que con o sin cargo todo el tiempo cada uno desde su trinchera contribuyen al prestigio y realce de la vida en esta bella ciudad del estado, es el caso del empresario Javier del Valle, del promotor cultural Octavio Sánchez Armas, de los cronistas de la ciudad, los artistas, los charros, los hoteleros, restauranteros, artesanos, agricultores y empresarios en general.

La multiplicada presencia de visitantes, ríos de gente en días de feria y fines de semana, desde luego tiene un costo, lo que sucede en muchas ciudades del mundo: la contaminación de calles y sitios de interés local. Nos referimos a la basura que el descuido peatonal origina. El consumismo de todo es avasallador.

Por esto, saludable sería reforzar al máximo, con recursos desde luego pero también con imaginación armónica con la vida y tradiciones y atractivos de la ciudad, un sistema de limpieza permanente, pero enfático en ciertas temporadas.

Al final del desfile, por ejemplo, una operación de barredoras y un ejército de operarios prestaría un servicio inmejorable a vecinos y visitantes. Puebla capital, al cabo del desfile del 5 de Mayo lo ha logrado de modo ejemplar. Otro tanto requiere el paseo y miradores alrededor de La Barranca de los Jilgueros y el panteón, (haría falta ahí una gran cantidad de depósitos de basura y un sistema de supervisión permanente) porque la huella lamentable que deja el turismo masivo hereda un espectáculo muy lamentable.

Concluida la feria retorna Zacatlán a su ritmo cotidiano. Belleza y tranquilidad en calles y parques.  Un sabor provinciano inolvidable, un aire nostálgico y al mismo tiempo un imán de color y alegría como pocos en este hermoso y gran país.

xgt49@yahoo.com.mx

 

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