Cuando escuchamos la frase “lo que es de todos no es de nadie”, solemos imaginar descuido o abandono. Pero la economía del Bien Común nos propone darle la vuelta a esa idea: lo que es de todos, nos compromete a todos. Y es ahí donde entran dos conceptos que suenan parecidos, pero no son lo mismo: bienes comunes y bien común.
La Doctrina Social de la Iglesia nos recuerda que “la interdependencia debe convertirse en solidaridad, fundada en el principio de que los bienes de la creación están destinados a todos” (Juan Pablo II, Sollicitudo rei socialis, 1987, n. 42).
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¿Qué son los bienes comunes?
Los bienes comunes son esos recursos —naturales, culturales o sociales— que compartimos y que, bien gestionados, sostienen nuestra vida y convivencia. Pueden ser materiales como el agua, el aire, la tierra fértil o los bosques, o inmateriales como el conocimiento, la cultura, la justicia y el amor social.
La clave está en que su uso debe ser equitativo y sostenible. Como dijo el papa Francisco: “El clima es un bien común, de todos y para todos” (Laudato Si’, n. 23). Y cuidar lo común no es caridad: es justicia. Y la economista Elinor Ostrom, Nobel de Economía, subraya que “la sostenibilidad de los bienes comunes depende de reglas colectivas claras y de la participación activa de las comunidades” (Ostrom, 1990, p. 15).
¿Y qué es el bien común?
El bien común es algo más grande: es el conjunto de condiciones que hacen posible que todas las personas y comunidades puedan desarrollarse plenamente. No es solo “el bien de la mayoría” —eso sería una democracia de encuestas—, sino el bien que incluye a todos, especialmente a los más vulnerables.
La Doctrina Social de la Iglesia lo define como “el conjunto de aquellas condiciones de la vida social que permiten a los grupos y a cada uno de sus miembros alcanzar más plena y fácilmente su propia perfección” (Compendio de la DSI, n. 164).
Francisco añade que “en el bien común se hallan el bien de cada persona y el bien de todos” (Fratelli tutti, 2020, n. 182), recordándonos que no hay desarrollo humano integral si se excluye a alguien.
¿Cómo se relacionan?
Podríamos decirlo así: los bienes comunes son los medios; el bien común es el fin, los bienes comunes son las piezas del rompecabezas; el bien común es la imagen completa. Si cuidamos el agua, la tierra, el aire, la salud, la educación o la cultura, estamos construyendo bien común. Pero si los descuidamos, rompemos el equilibrio y perjudicamos a todos, empezando por los más vulnerables, al no poder garantizar condiciones de vida dignas y sostenibles para todos.
Por eso Francisco advierte que “no hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socioambiental” (Laudato Si’, n. 139).
Ejemplos que nos tocan el día a día
- Agua limpia: No es solo abrir la llave, es garantizar que todos tengan acceso y que las fuentes no se contaminen. “El acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal” (Laudato si’, 2015, n. 30).
- Educación de calidad: No solo para mis hijos, sino para todos, porque el talento se desperdicia si se encierra detrás de una desigualdad. “La educación es un bien común y una responsabilidad colectiva” (UNESCO, 2015, p. 6).
- Trabajo digno: No es un lujo, es la base para que una persona pueda planear su vida y aportar a la comunidad. “El trabajo es clave de la cuestión social” (Juan Pablo II, Laborem exercens, 1981, n. 3).
- Cultura y justicia: Sin ellas, la cohesión social se rompe, aunque tengamos “crecimiento económico”. “La cultura debe considerarse patrimonio común de la humanidad y recurso para el desarrollo” (UNESCO, Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural, 2001, art. 1).
Economía del Bien Común: de la teoría a la acción
La economía del Bien Común propone medir el éxito no solo por el PIB, sino por cómo cuidamos y compartimos nuestros bienes comunes. Empresas, gobiernos y ciudadanos tenemos un papel: desde consumir responsablemente hasta exigir políticas que protejan lo común.
Benedicto XVI recuerda que “trabajar por el bien común es amar de manera social” (Caritas in veritate, 2009, n. 7). Esto se traduce en decisiones diarias: consumir responsablemente, reciclar, ahorrar agua, apoyar el comercio justo, participar en la vida comunitaria. Y también en exigir a gobiernos y empresas que respeten los bienes que son de todos.
Conclusión
Lo común no es un botín ni una carga: es un tesoro que solo se mantiene si lo cuidamos juntos. El bien común no se alcanza dejando que “el mercado lo arregle todo” ni esperando que “el Estado lo haga todo”: se construye con corresponsabilidad.
Francisco lo resume con claridad: “La grandeza política se muestra cuando, en momentos difíciles, se obra por grandes principios y pensando en el bien común a largo plazo” (Fratelli tutti, 2020, n. 178).
Ese principio vale para todos nosotros en cada decisión que tomamos: en casa, en el trabajo, en el barrio. El bien común empieza por nuestras decisiones cotidianas, pero su impacto puede transformar el mundo.
Les invito a escuchar el podcast de “Laicos en la Vida Pública” sobre este tema en el siguiente link: https://tinyurl.com/bp6jcws7
Referencias
Benedicto XVI. (2009). Caritas in veritate. Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.
Francisco. (2015). Laudato si’: Sobre el cuidado de la casa común. Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.
Francisco. (2020). Fratelli tutti: Sobre la fraternidad y la amistad social. Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.
Juan Pablo II. (1981). Laborem exercens. Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.
Juan Pablo II. (1987). Sollicitudo rei socialis. Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.
Ostrom, E. (1990). Governing the commons: The evolution of institutions for collective action. Cambridge University Press.
Pontificio Consejo Justicia y Paz. (2004). Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.
UNESCO. (2001). Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural. Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
UNESCO. (2015). Education 2030: Incheon Declaration and Framework for Action. Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.