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OPINIÓN

La infamia de Occidente en Gaza

El cambio de poderes ocurre de Occidente a Oriente; Estados Unidos está en plena decadencia

Rafael Alfaro Izarraraz

Periodista por la UNAM, maestro por la UAEM y doctor en Ciencias por el Colegio de Postgraduados-Campus Puebla. Es profesor del Doctorado en Ciencias Sociales de la UATx y Coeditor de la revista científica Symbolum de la Facultad de Trabajo Social, Sociología y Psicología.

Miércoles, Julio 30, 2025

Es imposible permanecer callado ante la infamia que Israel, Estados Unidos y, en general, Occidente comete en la franja palestina de Gaza. Su historia es parecida a la que vivió México con respecto a EE. UU. El territorio que actualmente ocupa el Estado de Israel era de los palestinos (ya vivieron la experiencia como nos pasó a los mexicanos en el siglo XIX). A los palestinos les han arrebatado su territorio y en su lugar se ha instalado un Estado (el israelí).

En la mitad de lo que fue la parte norte de México, EE. UU. amplió sus líneas territoriales robando a México; pero con los palestinos, la situación ha sido más complicada, ni siquiera se les ha reconocido como un Estado. Recordemos que tanto los territorios de Gaza como de Cisjordania han sido ocupados por Israel desde la guerra de 1967.

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En contra de la creación del Estado israelí sobre territorio palestino y de la ocupación israelí de los territorios palestinos es que se han creado movimientos sociales (musulmanes, como Hamás), que dentro de sus principios de fundación creen que la ocupación de los territorios palestinos va en contra de sus creencias religiosas que ostentan y que se deben combatir con métodos que Occidente ha calificado como terrorismo.

Ahora Israel, con el patrocinio de EE. UU. y el presidente Trump, pretende construir en el territorio de Gaza una réplica del Cancún mexicano. Son tiempos de gente infame y esta palabra: “infame”, se refiere a conductas que se corresponden a personas sin ningún tipo de principios que se les pueda reconocer. No tienen nada, absolutamente nada, en su conducta que se les pueda reconocer salvo el desprecio, por lo infames. Es la infame cultura que lleva en su ADN, Occidente, y que el Estado israelí promueve en la región, incluido el pueblo palestino.

Si tenemos algo de memoria, el genocidio que se ha llevado a cabo contra el pueblo palestino en Gaza, se trataría de la única “victoria” (pírrica) de EE. UU., en este caso como socio de Israel, en los últimos 50 años desde Vietnam hasta nuestros días. Porque en aquella lejana región, se vive una guerra desde que, durante la posguerra, la ONU decidió crear un Estado para los israelíes después de que habían vivido el exterminio, decidido por Hitler, que los tomó como responsables de las frustradas ambiciones de grandeza que alimentaron al pueblo alemán y que ahora incentiva a los judíos.

La creación del Estado de Israel, apoyado por la ONU y los Estados Unidos, tuvo un propósito especial: crear un Estado que sirviera de guardián de los intereses estadounidenses y de Occidente en la región del Medio Oriente. El siglo XX se convirtió en el siglo del petróleo porque fue el energético elegido, por los intereses de las élites occidentales, como la materia prima que serviría para potenciar el capitalismo de la posguerra que tuvo, en Estados Unidos, a su principal conductor. La opción eléctrica fue conscientemente desechada y ahora ha vuelto a escena. Debido a aquella condición es que Israel se convirtió en guardián de los intereses de Occidente.

En la actualidad esto ha cambiado. La creación de los BRICS con Rusia y China a la cabeza ha modificado la geopolítica de la región. La razón es que Irán se ha convertido en un aliado de los BRICS, Israel se ha convertido en un Estado al que se le acabó la soberbia de antaño, Irán logró lo que era impensable apenas hace unos años: derrotar a Israel y EU en una confrontación en la que los misiles iraníes rompieron el “domo de hierro que resultó de papel” (dice Jalife) y la superioridad militar de un ejército, como el israelí, al que se le había creado la imagen de invencible.

A Israel se le acabó el crédito con el cambio de rumbo del mundo actual, ya no volverá a ser lo mismo a partir de la Guerra de los 12 días, lo más sano para ellos sería el llegar a un acuerdo de paz, pero es complicado que lo intenten. Sus élites son fundamentalistas, que siguen las creencias de que Israel es un pueblo elegido por Dios y que, en esa lógica, están tocados por una divinidad que los va a colocar al mando del género humano. Y lo peor de todo es que el método que supuestamente les han indicado, es el de crear conflictos en el mundo con el fin de agilizar la llegada del Mesías, lo dice Umpiérrez, que es un profundo conocedor de su cultura.

En el fondo, el conflicto en la vida real está más asociado con el crear guerras con el fin de que la maquinaria bélica y el caos que se genera los coloque frente al verdadero Dios que los alienta y que es la acumulación de dinero. Ellos, entre otros, porque no son los únicos, pero sí de los principales fundadores e inversionistas de la banca mundial, quienes dominan las inversiones en la bolsa de valores del mundo, incluida la de Nueva York, Londres y más, son los principales prestadores de dinero a través de los bancos a las naciones empobrecidas por el orden mundial de Occidente.

No quieren y son los principales enemigos de lo que ocurre actualmente: el cambio de poderes que actualmente ocurre de Occidente al Oriente. Tanto el Estado ruso como el chino no son como las élites autóctonas sometidas de Latinoamérica, Asia y África. En Eurasia, conciben al Estado como una fuerza ordenadora de todo, incluido el dinero y las finanzas. El verdadero Mesías ya está frente a ellos y puede ser que los hunda, si no para siempre, si les limite en sus absurdas teorías de conflicto permanente, con el que han moldeado a Occidente, tan repudiado por los pueblos.

El orden mundial occidental se acabó con la guerra entre Israelí e Irán, la de los 12 días. EE. UU., a pesar del apoyo que sigue prestando a Israel en la región, quedó evidenciado: ya perdió la inercia de una potencia hegemónica mundial y su apoyo es verbal, no material porque está en bancarrota y plena caída, lo que le queda son las balandronadas de Trump sin que estos signifique no tomarlas en cuenta. Por supuesto que, todavía tiene poder, pero es cada vez más limitado y lo utiliza con las potencias débiles, más bien regionalmente o con los aliados tradicionales, ante quienes actúa, como ante los europeos, como su jefe. Occidente firmó su final al someterse a EE. UU. en plena decadencia.

Apoya a Israel, pero en aquellas causas por las que no tiene que invertir recursos que ya no tiene, ni en términos de infraestructura militar para enfrentar a los rusos ni en términos económicos, debido a que China encabeza el cambio en el que EE. UU. ya no manda. Tampoco cuentan con el apoyo de la Unión Europea, que está sometida a las políticas estadounidenses, que los obligaron a renunciar al petróleo y gas ruso y, con ello, a la idea de dirigir al mundo.

Pero aún tiene algo que lo mueve, las empresas financieras multinacionales y la banca como Black Rock que anda en busca de dónde chupar las energías de los pueblos y la Franja de Gaza es una presa de la que desean obtener alguna ganancia. En estos días, se ha anunciado el retiro del principal monopolizador de las finanzas mundiales de la guerra rusa-ucraniana: Black Rock. Como es casi inevitable que Rusia ocupe todo el territorio ucraniano en breve y también elija cómo distribuirse las riquezas ucranianas, pues es claro que el poder financiero mundial ha decidido mejor mirar hacia otros rumbos y puede ser Gaza.

Como dan vueltas las cosas. Estos financieros en los que participan los modernos inspiradores del fascismo en el mundo, que buscan el exterminio de los palestinos, hacen exactamente lo mismo que a ellos les hicieron en Alemania como población judía. Qué barbaridad, su conducta no tiene ni justificación ni razón de ser. Muy pronto se irán ante el nuevo escenario y ojalá, con ellos, la crueldad, pues niños, niñas y ancianos y, por supuesto, los palestinos adultos no merecen ser tratados como se les ha tratado, como objetos sacrificables en interés del dinero y de fanatismos estúpidos.

La Franja de Gaza convertida en un nuevo Cancún sería la peor infamia cometida contra un pueblo por parte de una élite mundial y tal vez sea su último baile.

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