Cualquier hortelano lo sabe: “Una manzana podrida en un huacal pudre a las demás”. En lugar de manzana póngale Adán Augusto López Hernández. Para el caso es lo mismo.
De hecho, él está donde se encuentra por “un pecado original”. Si relacionamos su caso con el relato bíblico, él personifica uno de los grandes yerros del expresidente López Obrador. Por decisión suya salta de la gubernatura de Tabasco a las grandes ligas.
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Decisión presidencial, pecado original.
Lo presenta como un exitoso prospecto del Edén. Siguiendo la línea del viejo cuento, “el jardín paradisiaco morada de Adán”, sí, el bello estado del sureste. De allá llegó, con todo lo que hoy se recuerda, aunque ya se sabía.
Lo califica de “mi hermano” y lo sienta en lugar de su secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, quien había mostrado una relativa eficiencia como publirrelacionista. Lo que hacía falta ahí era un cerrador de acuerdos y ese traje se pone Adán.
Con la figura presidencial atrás registra algunos destellos. Pero el poder desgasta. Más adelante le atribuyen romances, vuelos lujosos en aviones públicos, relojes carísimos, beneficiario de contratos y aspirante presidencial.
Afirmaciones nunca suficientemente desmentidas, es exhibido como todo lo contrario a lo que es Morena y su propio “hermano”.
Con ese peso atrás no llega a la Presidencia, pero sí al Senado. Todo con la figura presidencial tras de sí. Ocupa la dirigencia del Senado como puesto de compensación. La presidenta Sheinbaum hubo de cargar esa penosa herencia. Y no ha podido o no ha querido deshacerse de esa nefasta presencia.
Hace meses Adán se mostró rebelde o indiferente a la estrategia presidencial en cuanto al trámite y aprobación de iniciativas. Ese comportamiento escandaloso, choque frontal respecto de los usos y costumbres del poder en México, lo mostró como dueño de su propio juego. Con agenda propia y personal. De frente a Sheinbaum.
Simultáneamente y a contrapelo de Morena, ha promovido ostentosamente una candidata propia al gobierno de Chihuahua, Andrea Chávez, senadora compañera suya.
Pero lo último es lo que causa un fuerte hedor impropio de una figura cabeza del poder senatorial.
Desde Tabasco siempre se había dicho lo que hoy adquiere perfiles de escándalo. Que el jefe policiaco en fuga, Hernán Bermúdez Requena, secretario de Seguridad nombrado por Adán Augusto gobernador en esa entidad, ha sido siempre el líder del poderoso cártel “La Barredora”.
A esta agrupación se le atribuye una larga cauda delictiva que comprende robo y tráfico de combustible, narcomenudeo, cobro de piso, crímenes, desapariciones, robo de ganado y tráfico de migrantes centroamericanos.
Atrás de todo esto una gruesa capa de impunidad, fortuna enorme, complicidades de policías, militares y funcionarios de todos los niveles. Y como padrino Adán Augusto.
El jefe policiaco y a la vez capitoste de la famosa banda gozó de protección todo el tiempo y ahora se ha fugado al extranjero.
Con toda esta hoja curricular, ventilada además con datos abundantes en los papeles secretos “Guacamaya”, es ingenuo pensar que actuó solo, como torpemente se ha mostrado desde el poder. Es más que evidente que emergió, creció y evadió la acción de la justicia porque siempre estuvo bajo el manto y la mano augusta del jefe real del Edén tabasqueño, hoy jefe del Senado.
Esta información, estas figuras, estos antecedentes y procederes, dañan profundamente la imagen y pegan en el pedestal de la confianza de la Presidenta de la República.
Pero lo más grave, ofrecen un flanco muy visible para el manejo propagandístico adverso al gobierno mexicano por parte de Washington. Los mensajes del norte insisten machaconamente sobre los vínculos de políticos mexicanos con los cárteles. Todo este rompecabezas así lo exhibe de manera objetiva y contundente.
Para el flanco mexicano sigue brotando información grave de esa tóxica pareja Adán-Hernán. Ayer mismo el periódico Reforma publica estadísticas de cómo la cifra de crímenes del imperio de Bermúdez creció ¡83 por ciento! en Tabasco. De mil 744 homicidios entre 2013-2018 ¡a 3 mil 198 de 2019-2024!!!
La figura e influencia de Adán Augusto está pegada, indisolublemente ligada al mafioso expolicía en fuga. Esto no se puede ocultar, es una verdad ostensible y acusadora, severamente acusadora.
Con todo ese voluminoso expediente de Adán Augusto, no se entiende la tardanza presidencial para determinar una entre varias salidas infinitamente menos costosas que seguir consintiendo esa negativa sombra dentro de los picos de la cúspide del poder del país.
¿O no lo cree usted así?