Si tienes entre 18 y 34 años, es muy probable que tu día comience con un video corto. Y que no haya sido exactamente lo que estabas buscando, pero el algoritmo te lo puso y tú decidiste quedarte.
Hoy, para millones de personas en México, especialmente los más jóvenes, TikTok no es solo una red social: es su ventana principal al mundo. Ahí se informan, se entretienen, descubren canciones, eligen qué serie ver, qué deporte seguir o incluso qué pensar sobre temas que antes estaban reservados para los noticiarios o los periódicos.
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El scroll como estilo de vida
La generación que hoy tiene entre 18 y 34 años no ve la televisión como lo hacían sus papás. Ni siquiera ve Netflix como lo hacían hace cinco años. Esta generación consume contenido a pedacitos, entre un mensaje de WhatsApp y una notificación de Uber Eats.
Y TikTok entendió algo que otros no: que no necesitas que te busquen si puedes aparecerles primero.
Por eso no sorprende que México tenga ya más de 74 millones de usuarios activos en TikTok, y que una buena parte de ellos esté en ese rango de edad. Ni que casi la mitad de ellos también diga que ahí se entera de lo que pasa en el mundo. Sí, también de política, noticias locales o conflictos internacionales. Pero entre baile y baile.
De la playlist a la opinión pública
¿Quieres saber qué canción va a estar en todas las bodas y antros del próximo mes? Revisa qué audio se está usando más en TikTok esta semana.
¿Quieres adivinar qué serie van a maratonear todos tus conocidos el fin de semana? Fíjate cuál es tendencia en clips de 15 segundos.
¿Quieres entender por qué un partido de futbol o una pelea de box se volvió viral? No veas el resumen en ESPN. Busca el video que alguien subió con subtítulos, música dramática y una edición brutalmente buena hecha desde su celular.
Esa es la forma en la que una generación entera construye su percepción de la realidad. A través de fragmentos. Y a través de emociones que se condensan en segundos.
El reto de quienes quieren comunicar algo
Esto no es una crítica nostálgica. Es una descripción de cómo son las cosas. Porque si tu trabajo depende de conectar con esta audiencia —sea para vender, educar, informar o posicionar una marca—, necesitas entender cómo ve el mundo esa audiencia.
Y esa audiencia ya no quiere que le expliques las cosas con una presentación larga o una nota de tres cuartillas. Quiere claridad, ritmo, intención. Y si puedes, que se lo digas en menos de un minuto.
Pero cuidado: eso no significa que solo tienes que subir “videos cortos”.
Significa que tienes que entender cómo se construye confianza cuando la atención dura seis segundos.
Significa aprender a ser útil, interesante, auténtico… rápido.
Significa contar una historia, aunque solo tengas treinta segundos para hacerlo.
¿Qué lugar ocupa tu mensaje en ese universo de scroll infinito?
Mientras tú estás pensando si ya es momento de abrir tu cuenta de TikTok o si eso “no es para ti”, hay millones de personas que ya eligieron ahí a sus marcas favoritas, a sus nuevos referentes, a sus voces confiables.
Y eso aplica para todos: periodistas, educadores, emprendedores, asesores, marcas grandes y pequeñas.
Porque hoy, quien logra conectar en TikTok no es el que grita más fuerte, sino el que entiende cómo se está escuchando.
No hay fórmula, pero sí hay una certeza: si no estás aprendiendo, estás quedándote fuera. No se trata de volverte viral. Se trata de estar presente donde tu audiencia ya está viviendo. Y de hacerlo con contenido que respete su tiempo, su lenguaje y su forma de consumir.
Esta generación ya no va a venir a buscarte.
Si no apareces tú en su pantalla, aparecerá alguien más.
@sergiofesquivel
https://sfesquivel.com