En un mundo que enfrenta desafíos cada vez más complejos, controversiales y a veces hasta increíbles por la magnitud o el rápido crecimiento de sus estadísticas, como las desapariciones, la inseguridad en las calles, la violencia al interior de los hogares, la depresión infantil, la migración incluso, las organizaciones sociales tenemos un papel urgente y trascendental, que exige, que urge y que grita un pensamiento estratégico, una visión moderna e innovadora en la creación de soluciones capaces de aminorar el impacto negativo de la problemática moderna.
Sin embargo, muchas siguen ancladas en modelos de intervención tradicionales, dejando fuera problemáticas emergentes que requieren respuestas innovadoras y colaborativas. ¿Cómo pueden estas organizaciones reinventarse para ser verdaderos agentes de cambio en la sociedad actual?
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La colaboración es y ha sido una respuesta clara que da resultados detiene guerras como lo vimos recientemente en un conflicto que parecía interminable, pero esta colaboración debe integrar a todos los sectores donde cada quien haga lo suyo sin poner barreras que nacen del desconocimiento y la interpretación equivocada de una ley.
La sociedad civil conociendo la problemática desde adentro en el sitio donde se genera, actuando con transparencia, diagnosticando las necesidades apremiantes de núcleos de población desfavorecida, aportando experiencia, fortalezas y operatividad para bajar esas acciones y que disminuyan los efectos negativos de lo que hemos llamado las necesidades modernas.
El gobierno, dejando egos, actuando como catalizador, fomentando el trabajo más que dificultándolo con prohibiciones de actuación como lo es el tema fiscal para la sociedad civil que cada día se pone más estricto para evitar el lavado de dinero o la corrupción del sector cuando al interior de lo público se hace sin problema alguno o consecuencias.
El sector privado, invirtiendo en soluciones innovadoras, donando para hacer investigación, generando alianzas estratégicas, desarrollando tecnología para hacer el bien, exigiendo proyectos innovadores a sus donatarias.
La academia puede generar datos que sirvan para sustentar intervenciones, rompiendo el paradigma de lo tradicional y permitir que los estudiantes experimenten en la realidad incluyendo currículos como gestión, intervención comunitaria, diagnóstico social, voluntariado profesional etc.
La sociedad en general puede y tiene que sumar también, la prevención en casa inicia con la transmisión de valores y principio, con la valorización de los que es correcto y no, no normalizando lo que las minorías quieren imponer, escuchando a los miembros de la familia, observando, limitando y controlando, analizar el uso de la tecnología
¿En qué estamos fallando? Por qué un niño de doce años es capaz hoy de quitarle la vida a su vecina como ocurrió en Puebla hace unos días; por qué un niño muere por estar en un fuego cruzado como en Michoacán; por qué una niña es abusada por su padre; por qué en el 2024 se registraron 2243 muertes violentas de niños y niñas en México según REDECIM (Red por los Derechos de la infancia en México).
Claro que no tenemos la solución mágica pero no estamos haciendo nada por detener estas cifras alarmantes que deben despertar el interés de los sectores mencionados y las OSC en México replantear su actuar sobre algunos temas desatendidos.
- 75% de las mujeres mexicanas ha sufrido violencia digital (acoso, sextorsión o discurso de odio) según la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (2023).
- 1 de cada 3 jóvenes en México ha sido víctima de ciberbullying (INEGI, 2022).
- México pierde alrededor de 200,000 hectáreas de bosques al año por deforestación (Global Forest Watch, 2023).
- 85% del territorio nacional enfrenta algún grado de sequía (CONAGUA, 2024).
- 32% de los mexicanos reportaron síntomas de ansiedad o depresión en 2023, un aumento del 15% respecto a 2019 (ENSANUT, 2023).
- Solo 2 de cada 10 personas con trastornos mentales reciben atención especializada (OMS, 2023).
- México recibió más de 140,000 solicitudes de asilo en 2023, la cifra más alta en su historia (COMAR, 2024).
- Más de 50,000 niños migrantes no acompañados fueron detectados en tránsito por México en 2023 (UNICEF, 2024).
- El 40% de la población vive en pobreza laboral (no puede adquirir la canasta básica con su ingreso) (CONEVAL, 2023).
- Solo 5% de las ONG en México trabajan en proyectos de innovación tecnológica para inclusión social (CEMEFI, 2022).
"Si solo el 5% de las ONG trabajan en innovación tecnológica, ¿cómo responderemos a problemas como la inteligencia artificial discriminatoria o el acceso desigual a internet?"
Y así podría seguir mencionando algunos datos que se deben considerar al momento de tomar decisiones, al momento de legislar a favor de la ayuda social, al momento de crear más ONG, al momento de crear programas sociales, al momento de querer vivir en paz y salir sin miedo a la calle.
Las organizaciones sociales en México no pueden darse el lujo de llegar tarde. La sociedad demanda que amplíen su mirada, colaboren más allá de sus trincheras y diseñen soluciones audaces para los problemas de hoy. El momento es ahora: la credibilidad de estas organizaciones dependerá de su capacidad para evolucionar y responder con agilidad a las urgencias modernas. Salgamos de la caja que ha limita nuestro actuar.
Diseñemos y firmemos un pacto para mapear necesidades prioritarias y concretar proyectos. El cambio no es opcional; es una obligación ética.
Esto es Letras con causa.
@chavadona