El sistema de transporte público en Puebla enfrenta múltiples desafíos que afectan la calidad del servicio ofrecido a la ciudadanía. Presenta deficiencias estructurales y operativas que impactan negativamente dicha calidad, la seguridad, la sostenibilidad y la satisfacción de los usuarios.
Uno de los principales problemas radica en la desconexión entre la oferta de recorridos y las necesidades reales de la población, además de una distribución ineficiente de unidades en función de la demanda (INEGI, 2021).
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Se observa claramente una sobreoferta de unidades en rutas que se superponen, generando congestión y dificultando la movilidad urbana. Esto es resultado de un sistema que sigue operando bajo un modelo de "hombre-camión", caracterizado por unidades pequeñas, de baja capacidad y poca regulación, que debieron ser sustituidas hace años por modelos más eficientes y sostenibles (García, 2019).
Los vehículos utilizados, en su mayoría "combis" y microbuses, no cumplen con los estándares internacionales de transporte público eficiente ni con las normativas de seguridad y comodidad. Estas unidades, originalmente diseñadas para transporte de personal o para trayectos cortos, no garantizan una experiencia digna ni segura para los pasajeros (OCDE, 2018).
La introducción de las "combis" en Puebla se remonta a la administración del gobernador Mariano Piña Olaya (1987-1993), periodo en el que el sistema se basaba en autobuses de mayor capacidad que circulaban a velocidades moderadas, adecuadas para la infraestructura de aquella época. Sin embargo, con el paso del tiempo, la falta de un diseño de rutas actualizado y la percepción de que la lentitud de los autobuses tradicionales era un problema, incentivó la proliferación de unidades más pequeñas y ágiles (Secretaría de Transporte Puebla, 2015).
Estas "combis" fueron inicialmente vistas como una solución temporal, permitiendo mayor movilidad y rapidez en el desplazamiento urbano. Sin embargo, su incremento ha contribuido a la saturación de calles, la congestión vehicular, niveles elevados de contaminación e incrementando los riesgos de accidentes (INEGI, 2022). La rápida expansión de estas unidades sin un control adecuado ha agravado la problemática urbana.
Actualmente, la proliferación de "combis" en diversas rutas ha generado un escenario de saturación en avenidas principales, afectando la seguridad vial y el bienestar de los ciudadanos. Los niveles de contaminación atmosférica en Puebla, clasificada como una de las ciudades con mayor problema de calidad del aire en México, se ven agravados por la alta cantidad de unidades en circulación, muchas de ellas con motores antiguos y sin control de las emisiones contaminantes (Semarnat, 2020).
Resulta imperativo realizar una transformación integral del sistema de transporte público. Esto incluye replantear el diseño de rutas, incorporar vehículos de mayor capacidad y, preferentemente, de tecnología eléctrica, con el fin de ofrecer un servicio más eficiente, sostenible y orientado a las necesidades de los usuarios (INECC, 2019).
El transporte público debe centrarse en trasladar a los pasajeros desde su origen hasta su destino de manera eficiente, segura y cómoda. Para ello, es necesario reducir los costos operativos, optimizar el tiempo de viaje y garantizar condiciones dignas para los usuarios (ONU-Hábitat, 2020).
Una propuesta relevante es la creación de una empresa pública de transporte urbano que ofrezca un servicio de calidad, establezca estándares claros y sirva como referencia para los concesionarios privados. Ejemplos exitosos en ciudades como Guadalajara y Monterrey muestran que la gestión pública puede mejorar significativamente la calidad del servicio y reducir la informalidad (Gobierno de Jalisco, 2018).
Asimismo, se puede implementar un sistema tarifario integrado, en el que los usuarios puedan pagar una tarifa única para viajar en varias rutas dentro de un período determinado, facilitando la movilidad y promoviendo el uso del transporte público (SECTUR, 2021).
Es fundamental establecer rutas alimentadoras y troncales con vehículos adecuados para cada tipo de servicio, lo que permitirá reducir costos, mejorar la eficiencia y disminuir la cantidad de unidades en circulación. La incorporación de transporte especializado para acceder al centro de la ciudad, priorizando a menores, adultos mayores y personas con discapacidad, contribuirá a una movilidad más inclusiva (CONAPO, 2020).
La capacitación continua de conductores y prestadores de servicio, así como una supervisión efectiva, son esenciales para garantizar la calidad y seguridad. Además, promover una cultura de respeto entre usuarios y trabajadores del transporte facilitará un ambiente más ordenado y seguro (INEGI, 2019).
Uno de los principales obstáculos para la reestructuración del sistema es la resistencia de los concesionarios, quienes pueden temer perder sus inversiones o ingresos ante un cambio que involucre vehículos de mayor capacidad y tecnología limpia. Sin embargo, el cambio es urgente; modelos de gestión pública y privada en otros países muestran que la transformación puede lograrse con planificación y voluntad política (OECD, 2018).
El sistema de transporte en Puebla requiere de una reestructuración profunda que pase por modernizar la flota, reorganizar rutas, establecer un marco regulatorio adecuado y promover una cultura del transporte sustentable. La colaboración entre las autoridades, los concesionarios y la ciudadanía será clave para lograr un sistema eficiente, seguro y respetuoso con el medio ambiente. La adopción de modelos exitosos internacionales y la inversión en infraestructura y tecnología serán fundamentales para alcanzar estos objetivos.
Referencias
CONAPO. (2020). Plan de movilidad urbana inclusiva en Puebla. Consejo Nacional de Población.
García, L. (2019). Transporte y movilidad en las ciudades mexicanas: retos y propuestas. Revista Mexicana de Transporte y Logística.
Gobierno de Jalisco. (2018). Modelo de transporte público en Guadalajara: resultados y aprendizajes. Secretaría de Transporte.
INEGI. (2021). Encuesta de Movilidad Urbana en Puebla. Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
INEGI. (2022). Estadísticas de movilidad y transporte en Puebla. Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
INECC. (2019). Informe sobre emisiones y calidad del aire en ciudades mexicanas. Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático.
OECD. (2018). Urban Mobility System Upgrade: How shared self-driving cars could change city traffic. Organisation for Economic Co-operation and Development.
Secretaría de Transporte Puebla. (2015). Informe anual de gestión y planeación del transporte público. Gobierno del Estado de Puebla.
Semarnat. (2020). Calidad del aire en México: avances y desafíos. Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
SECTUR. (2021). Sistema tarifario integrado en transporte público. Secretaría de Turismo.
ONU-Hábitat. (2020). Movilidad urbana sostenible: guía para ciudades mexicanas. Naciones Unidas.
Los invito a ver los videos de 30 segundos acerca de los dispositivos para el control de tránsito en calles y carreteras, con motivo de un proyecto de Educación Vial propuesto por quien esto escribe e impulsado por el Dr. Román Sánchez Zamora, académico del ICGDE de la BUAP. Los encontrarán en esta dirección:
https://www.youtube.com/results?search_query=Romyn+ciudadano
En X: #romynciudadano