Hay halagos, hay adulaciones, hay lisonjas, hay piropos y hay obsequios de Dios.
En plática nocturna, una esposa le pregunta a su marido: “¿Qué te haría feliz?”
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Caviló. Por su mente pasaron varios objetos costosos. ¡¡No!!, se detuvo. Respiró hondo… Esa pausa cristianizó el Bosón de Higgs, el Gran Colisionador de Hadrones.
Y en un murmullo expandió la Partícula de Dios: “Quiero ver la vida como ella la ve…”
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