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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Lábaro patrio

En el mundo, lo que marca identidad y patria es la bandera nacional

Rodrigo Rosales Escalona

Periodista y analista político en medios locales y nacional, filósofo, docente en nivel superior, activista social, comprometido con la justicia.

Domingo, Mayo 19, 2024

Por principio, la bandera es el testigo de nuestra historia, la narradora silenciosa de nuestras luchas y triunfos, que durante el recorrer en el tiempo, además de ser un símbolo patrio y representar el espíritu de unidad, valor y patriotismo, es un elemento unificador; es una expresión auténtica de nuestros orígenes, así como del deseo de fortalecer el sentido de identidad nacional, como país independiente y soberano.

A su vez, la bandera nacional representa a un país, que indica nacionalidad. Es uno de los símbolos más importantes que tiene una nación. Sirve para representar al país en el extranjero, pero también como representación de los ciudadanos o del gobierno en cada nación.

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En 1813, en la bandera de José María Morelos y Pavón, cuando un águila real sobre un nopal apareció por primera vez en un lábaro. Agustín de Iturbide retomó la imagen durante su imperio, pero el ave aparecía coronada; a su caída, la corona desapareció del escudo. El 24 de febrero de 1821, día en que se firmó el Plan de Iguala, el sastre José Magdaleno Ocampo entregó al líder del Ejército Trigarante la bandera que a la postre sería la del origen del actual lábaro patrio.

Ésta tenía tres franjas diagonales: una blanca, que representaba la religión católica; otra verde, que significaba la independencia de España, y una roja que se refería a la unión de todas las razas y castas en México. Los colores se han mantenido, aunque su posición y significado, así como el escudo, se han modificado a lo largo de dos siglos.

Fue durante el régimen de Benito Juárez, con la instauración del Estado laico, cuando el significado de los colores del lábaro patrio se modificó: el verde representó entonces la esperanza, el blanco la unidad de la nación y el rojo la sangre de los héroes de la Independencia.

El escudo nacional tiene su origen en la leyenda de que tras abandonar Aztlán, los aztecas tendrían que asentarse en el sitio en que encontraran un águila sobre un nopal devorando a una serpiente; ese espacio resultó un islote en el Valle de México donde se asentaron los mexicas.

 

A lo largo de las décadas el escudo nacional ha modificado su forma y posición, aunque la base se mantiene. Fue durante el gobierno de Venustiano Carranza cuando se aprobó que el águila apareciera con el perfil izquierdo expuesto, posición que mantiene hasta la fecha.

Cabe resaltar que nuestro lábaro patrio, además de identidad nacional, está presente en los momentos más álgidos de nuestra historia, enarbolada en batallas, en defensa nacional como en luchas sociales, es decir, empuñada por conservadores como liberales, contra las diversas intervenciones norteamericanas, la invasión francesa. En la Revolución Mexicana, por la ultraderecha en la guerra cristera y luchas obreras como sociales

Sin embargo, cabe ubicar que la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, promulgada en 1984 por el entonces presidente Miguel de la Madrid, define cada uno de los símbolos patrios, el respeto que se les debe y hasta sus medidas oficiales, pero no da un significado a los colores del lábaro patrio.  A su vez, el Día de la Bandera fue establecido el 24 de febrero de 1934, pero no fue sino hasta 1940 cuando se reconoció la fecha oficialmente por el presidente Lázaro Cárdenas del Río. Pero, ¿cuál es el antecedente real del por qué se oficializó tal fecha?

En el municipio Nicolás Romero, del Estado de México, existieron las fábricas textiles “Trinidad del Hilo, La Colmena, Barrón y San Ildelfonso”, que surgen a mediados del siglo XIX, y como siempre, con condiciones laborales degradantes y más, sin garantías salariales. Con el estallido de la Revolución, brinda esperanzas de justicia al pueblo mexicano para impulsar leyes que respondan a la nación contra injusticias del porfiriato. En las tres fábricas parecía que no llegaba la Revolución, por lo que los propietarios y el administrador Cosme Urdaibay -de origen extranjero-, permanecieron confiados en su poder económico sobre derechos de los trabajadores, hasta que un hecho de petición de los obreros fue ignorado por los patrones, deriva en un conflicto y movilización contra el administrador y patrones.

El 2 de febrero de 1919, los trabajadores del pueblo de La Colmena, elaboraron una bandera con el escudo nacional, para recordar el aniversario luctuoso del presidente Francisco I. Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez, asesinados en la Decena Trágica, solicitando al administrador que la bandera tricolor ondeara a media asta y que se hiciera sonar el silbato de vapor de la caldera. El administrador negó tal petición, así como provocar que el lábaro patrio cayera al piso el 22 de febrero, derivando en manifestación de los tejedores, quienes recurrieron a las autoridades municipales para que sometiera al administrador e izar la bandera. El hecho de ver la insignia nacional tirada en el suelo, responden que es un atropello a la soberanía nacional. La respuesta fue no entrar a trabajar, así como iniciar una manifestación de protesta para dirigirse a la presidencia municipal, quien emite un telegrama al gobernador el 23 de febrero para informar y tomar medidas al respecto, reivindicando la lucha.

El 24 de febrero, el administrador ordenó cerrar el portón de la fábrica para impedir ingresar a los obreros, y a fuerza de empuje, abren la entrada para enfrentar al administrador, por lo que la presidencia municipal pretendió detener a los amotinados, sin calcular que la oblación se movilizaba en su apoyo, derivando en una huelga. El 26 de mayo, el presidente municipal Alberto Chávez, informa al gobernador que se apoyó a los tejedores el ingreso a las fábricas y exigió satisfaga sus derechos.

La lucha de los tejedores de La Colmena, junto con los obreros de Barrón y San Ildefonso, que defendieron con honor el lábaro patrio con osadía y arrestos de honor nacional, se dio la gesta que marca la historia, misma que es reconocida por el presidente Lázaro Cárdenas, quien oficializó, en 1940, que el día de la bandera se celebrara el 24 de febrero, en memoria de esa lucha obrera, punto que casi no se marca en la historia, casi borrada y su gran simbolismo patrio.

Reza un dicho popular que “no hay peor pueblo que aquel falto de memoria” y nosotros le podríamos agregar: o aquel que no quiere acordarse de algo importante, porque durante el “sexenio perdido” de Vicente Fox, tuvo el desatino de cortarle las alas al águila del escudo nacional, dejándola “mocha”, atendiendo al genio que le recomendó hacerlo para escribir su nombre en páginas de la historia nacional. Y lo logró junto con las ideas de Marthita.

Se realizó un millonario gasto para renovar papelería, mamparas, estandartes y toda la parafernalia informativa en la que aparecía el águila completa, para tumbarle una parte de las alas y dejarla casi formando una “V” y “F” disimulada, violando la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales.

Y como para seguir con ocurrencias derechistas, durante la sesión de este viernes 17 de mayo del Cabildo del Ayuntamiento de Puebla, el presidente municipal de Puebla, Adán Domínguez Sánchez, pidió que integrar el nombre con letras de oro del dictador, Porfirio Díaz; por lo que, indicó que el espacio donde actualmente se encuentra el nombre del general, Jesús González Ortega, se incluya también el del general oaxaqueño.

“El nombre del general, Porfirio Díaz, con la fecha de cada una de las batallas, para que tengamos en el Salón de Cabildo las fechas y los generales que son quienes le dieron gloria a nuestra ciudad”, indicó Domínguez Sánchez. 

La propuesta del mandatario local se aprobó por la mayoría panista del Cabildo, por lo que el nombre del dictador mexicano estará en el Salón de Cabildo del ayuntamiento de Puebla.

Una más, este 19 de mayo, Claudio X. González, convoca a nivel nacional la “marea rosa”, donde la candidata Xóchitl Gálvez, y Santiago Taboada serán los anfitriones. Con esta movilización suman tres, donde inicialmente X. González siempre ha sostenido que es la “sociedad civil”, quien asiste sin partidismo alguno, sin embargo, estuvieron identificados como asistentes los dirigentes del PRI, PAN y PRD, Vicente Fox, Marko Cortés, Kenia López Rabadán, Silvano Aureoles, Rubén Moreira, Santiago Creel y Roberto Madrazo, José Woldenberg, Guadalupe Acosta Naranjo, Emilio Álvarez Icaza, Cecilia Soto y Gustavo Madero, Lorenzo Córdova y Ciro Murayaama.

Imposible que sostengan que es “cívica”, cuando están presentes ambos candidatos en plena propaganda política partidista, vestidos y usando colores del INE, motivando que se denuncie ante el órgano electoral, el uso de colores con fines partidistas, y como respuesta de la consejera presidenta del INE, Guadalupe Taddei Zavala, hizo un llamado a la oposición a respetar el rosa que caracteriza al Instituto, sin fijar el reglamento del instituto que lo impide.

En tanto, Xóchitl Gálvez, le envió un documento al presidente Andrés Manuel López Obrador, para que coloque el lábaro patrio, quien reiteró que se izará la bandera en el Zócalo de la Ciudad de México este domingo para la marea rosa señalando que el lábaro patrio representa hasta a los traidores y justificó el que no se haya desplegado en otras marchas.

El pasado 12 de diciembre, la ministra presidenta de la Suprema Corte, Norma Piña, organizó una cena en la casa del ministro Juan Luis González Alcántara Carrancá a la que acudieron los magistrados electorales y Alejandro Moreno Cárdenas, el dirigente nacional del PRI. Al encuentro también fue invitado el panista Santiago Creel, quien no acudió a la cena, tal como lo publicó el periodista de Milenio, Salvador Frausto, quien dando seguimiento, revela que la ministra no quería que Rodríguez Mondragón se separara de su cargo y por ello amagó a los magistrados a través decenas de chats, de los cuales hizo una revelación este viernes.

“Ojo si tengo que salir a decir lo que pienso lo haré. A estas alturas de mi vida lo único que me interesa es la tranquilidad de mi consciencia. Y voy con todo!!!”, le advirtió Piña al magistrado electoral Felipe Fuentes, vía WhatsApp.

Es un ejemplo de los mensajes emitidos, lo que demuestra que la SCJN, carece de ética y honorabilidad, plegada a intereses oligarcas y no de la nación, ser la garante de la “hermandad” con la marea rosa, enarbolando falsa bandera de patria y democracia, para recuperar la corrupción e impunidad a la que gozaron privilegios y fortunas, gracias a la corrupción apátrida.

Fuentes
Gilberto Vargas Arana. Crónicas de una lucha obrera en La Colmena. Archivo histórico del Estado de México. 1999
García Cantú. Gastón. Las invasiones norteamericanas en México. Ed. Era. México. 1975
A. Belenki. La intervención francesa en México 1861-1867. Ediciones Quinto Sol. México. 1986
Guillermo Prieto. Los yanquis en México. FCW. 2019

 

Las opiniones vertidas en este espacio son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no representan necesariamente la línea editorial de e-consulta.

 

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