No se trata de un posicionamiento político ni ideológico. Es sólo la calificación de los hechos a partir de los esquemas civilizados de la diplomacia contemporánea.
Se debe señalar con toda claridad y contundencia. Las acciones de la policía ecuatoriana el pasado viernes 5 de abril fueron una flagrante violación al derecho internacional. El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, agredió a México al ordenar el asalto a la embajada. Con esta acción, Noboa rompió los más básicos principios de convivencia internacional en la región.
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México y Ecuador son países firmantes de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas desde el 18 de abril de 1961. Esta convención entró en vigor el 24 de abril de 1964. El artículo 22 contiene lo siguiente:
1. “Los locales de la misión son inviolables. Los agentes del Estado receptor no podrán penetrar en ellos sin consentimiento del jefe de la misión.”
2. “El Estado receptor tiene la obligación especial de adoptar todas las medidas adecuadas para proteger los locales de la misión contra toda intrusión o daño y evitar que se turbe la tranquilidad de la misión o se atente contra su dignidad.”
3. “Los locales de la misión, su mobiliario y demás bienes situados en ellos, así como los medios de transporte de la misión, no podrán ser objeto de ningún registro, requisa, embargo o medida de ejecución.”
El gobierno de Ecuador violó claramente el artículo 22 de la Convención. Esto no se había visto en América Latina ni siquiera en el marco de las sangrientas dictaduras sudamericanas del siglo XX. Nadie ni Pinochet se hubiera atrevido a violar alguna sede diplomática.
De la misma forma, Ecuador violó la Convención sobre Asilo Diplomático adoptado en la Décima Conferencia Interamericana realizada en Caracas, Venezuela el 28 de marzo de 1954. Esa convención entró en vigor el 29 de diciembre de 1954.
El Artículo II señala: “Todo Estado tiene derecho de conceder asilo; pero no está obligado a otorgarlo ni a declarar por qué lo niega.” El exvicepresidente de Ecuador, Jorge Glas, había ingresado a las instalaciones de la embajada mexicana en Quito y estaba a la espera de que el gobierno mexicano le diera el asilo que había solicitado.
México no otorgó el asilo de manera inmediata. La cancillería estaba estudiando el caso, tal y como se establece en el Artículo IV: “Corresponde al Estado asilante la calificación de la naturaleza del delito o de los motivos de la persecución.”
México se encontraba estudiando el caso porque la misma Convención de Caracas señala en su Artículo III lo siguiente: “No es lícito conceder asilo a personas que al tiempo de solicitarlo se encuentren inculpadas o procesadas en forma ante tribunales ordinarios competentes y por delitos comunes, o estén condenadas por tales delitos y por dichos tribunales, sin haber cumplido las penas respectivas, ni a los desertores de fuerzas de tierra, mar y aire, salvo que los hechos que motivan la solicitud de asilo, cualquiera que sea el caso, revistan claramente carácter político.”
Precisamente por estas razones, la cancillería mexicana no había otorgado todavía el asilo político a Jorge Glas. Sin embargo, en este contexto, la embajada mexicana en Ecuador ya estaba siendo sometida al asedio hostil de la policía de Quito que la había rodeado.
Las declaraciones de López Obrador sobre el proceso político ecuatoriano fueron imprudentes. Pero no ameritaban que el gobierno de Ecuador declarara persona non grata a la embajadora mexicana en ese país. Si por las declaraciones estridentes, los insultos y los comentarios ofensivos los gobiernos del mundo rompieran relaciones, Argentina ya estaría aislada después de todos los improperios que lanza su presidente Milei contra los presidentes de la región.
Las naciones de América han condenado el hecho y han criticado duramente a Ecuador por lo ocurrido. También lo hizo el Departamento de Estado de las Estados Unidos. Se espera que la OEA se reúna de emergencia para tratar el asunto. La prensa internacional puso en sus primeras planas el incidente, convirtiendo al gobierno de Daniel Noboa en paria del orden internacional. México llevará el caso ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.
Para reestablecer el orden internacional que Ecuador rompió, se espera que no haya impunidad. En una entrevista, Diego García-Sayán, expresidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, señaló: “El secretario general de la OEA va a impulsar una sesión permanente del Consejo Permanente para que no se siente un precedente. Porque si así fuera, la Convención sobre Asilo Diplomático se acabó y habríamos pasado a la prehistoria del sistema interamericano.”
Ecuador violó el derecho internacional. Tendrá que ser mediante el derecho internacional que este acto gravísimo de agresión se resuelva en favor de la paz y la cordialidad en la región.