Bien dice el dicho que en política no hay casualidades, más bien “causalidades”.
El pasado sábado 3 de febrero de 2024 hablaron ambos mandatarios. El boletín oficial sobre la llamada versa, por supuesto, sobre el control de la migración y cooperación fronteriza entre nuestro país y los Estados Unidos. ¿Habrán sido esos los únicos temas? Honestamente hay muchas razones para dudarlo.
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La primera razón es que ambos mandatarios necesitan ayuda. Curiosamente podríamos pensar incluso que no solo ayuda, sino que necesitan “ayuda mutua”.
Por un lado, el presidente Biden enfrenta un desafío crucial en su mandato que ante el difícil reto de su reelección y casualmente el voto latino podría o no favorecerle, en la medida en la que la información que reciben nuestros connacionales en Estados Unidos reciban la información que se controla desde Palacio Nacional hacia la comunidad migrante. Por otro lado, el presidente de nuestro país no solo requiere ayuda del hombre más influyente de los Estados Unidos, sino que le urge quitarse de encima la tendencia sostenida de la semana de #NarcoPresidenteAmlo, a raíz de los recientes escándalos que usted bien conoce.
El boletín oficial emitido por ambos gobiernos hace referencia, evidentemente, a la crisis migratoria, tema que recuerdo se hace alusión desde que su servidor cursaba la primaria.
Sin embargo, la realidad es que el artículo publicado por Tim Golden el 30 de enero en el medio Propública alteró fuertemente el tablero de control del presidente mexicano. Dicho artículo, no solo asegura que fuentes de la Drug Enforcement Agency (DEA) revelaron que al menos USD2 millones serían entregados a la campaña del hoy presidente en su campaña del 2006, sino que a cambio de la promesa del posible futuro presidente habría que tolerar la operación del narcotráfico en nuestro país.
El artículo causó tal molestia en Palacio Nacional, que el Ejecutivo Federal dedicó prácticamente toda la semana posterior a aludir y minimizar la nota. Difícilmente podrá denostar a un periodista senior con carrera en The New York Times, dos veces ganador del premio Pulitzer al periodismo. Llama la atención de manera sobresaliente la evidente molestia del presidente mexicano, aun cuando el propio artículo le otorga el beneficio de la duda en cuanto a que no podía asegurar si el entonces candidato estaba enterado de tales negociaciones de su equipo de campaña. Alguien diría por ahí, solo le mostraron el saco, pero el que se lo puso fue él.
Casualmente, el 3 de febrero de 2024, el presidente de México y el de los Estados Unidos sostuvieron una llamada por la tarde, esto es, menos de una semana después de la publicación del artículo de Golden que comprometía fuertemente su reputación, ya bastante maltrecha, del mandatario mexicano.
Como era de esperarse, los boletines oficiales refieren que las conversaciones versaron sobre temas de migración principalmente y “cooperación productiva”. Coincidieron en la necesidad de contar con un esfuerzo mutuo en la cooperación contra el tráfico de drogas, armas y personas.
Lo cierto es que en esa llamada había un interés recíproco. El primero requería un ambiente terso entre la comunidad migrante para asegurar su voto en la reelección, y el otro quería pedir que la DEA le bajara por favor dos rayitas porque no era momento de alborotos.
Mágicamente hacia el 7 de febrero Liz Sherwood-Randall, asesora de Seguridad de la Casa Blanca, le dijo al presidente que este es un tema cerrado para ellos.
¡Muy interesante! Tres días antes, una llamada entre los primeros mandatarios con “mutuos intereses de cooperación” cambió el tablero político internacional y la DEA guardó silencio.
Puedo imaginar aquella llamada del 3 de febrero:
-Oye, amigou, el electorado latino te escucha y mi proceso electoral está really cerca!
-Es de de…. no te preocupes, Llou,. Cuenta conmigo. Por cierto, acá a Milenio lo doblamos con Azucena… …es de que… Propublica, llu onderstand…
-Comou? Con una flor?
-No, Llou, no seas pen..…. Perdón, digo, no creas, mejor lee nuestras noticias y ya sabrás qué hacer… te doy un tip: Azucena …… Golden, ¿me entiendes?
La historia no termina ahí, pero la llamada sin duda fue efectiva para cerrar el caso en la Casa Blanca.
Sin embargo, no pasó una semana, el 9 de febrero de 2024, cuando el diario Propublica mandó un contundente mensaje, que yo lo resumiría en “el trato que se le dio a Azucena no es el que se le dará a Golden; a diferencia de ustedes, nosotros tenemos libertad de prensa”.