Las encuestas son un espejismo por lo menos por tres razones: 1) son la impresión de un momento (temporal) y no garantizan que en el transcurso de una campaña la preferencia de la ciudadanía continúe en el mismo sentido; 2) nunca son lo suficientemente representativas, si así fuera, no tendría sentido hacer elecciones ¡hagamos encuestas! y 3) lamentablemente no hay ninguna encuesta que goce de la suficiente credibilidad, imparcialidad o método aceptado para determinar el posicionamiento en favor de alguna preferencia en específico.
Vayamos por partes. Las encuestas reflejan la impresión de la percepción social en un momento y lugar determinado, es decir, las encuestas siempre reflejan resultados diferenciados entre lugar y momento: ¿cuál sería la encuesta de encuestas? Probablemente un censo, es decir que abarque un cien por ciento, o los que se puedan; ese ejercicio se llama elección.
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En la demoscopia hay tres métodos muy generalizados: encuesta en internet (redes sociales), telefónica y cara a cara (face to face) –o presencial casa por casa–. De estos tres métodos, el margen de error aumenta respecto a cada uno, aunque el cara a cara suele ser el más efectivo, aunque nunca lo suficientemente representativo; hay encuestas que van de 400 a 2500 muestras (cuestionarios) que nunca alcanzan a representar la voluntad de millones de ciudadanos.
Lamentablemente, la ciencia de la estadística y la demografía se ha politizado a un nivel que es imposible tener certeza de la metodología, nombre o ideología de las empresas que hacen levantamientos demoscópicos. Es decir, el mito de que “el que paga manda” está generalizado en el mundo de las encuestas. Casos sobran de encuestas que erraron en el resultado, porque a todas luces siempre estuvieron alineadas a un personaje en concreto.
Es decir, si bien, las encuestas son un método innovador que han blindado a Morena –parcialmente– del corporativismo, no son un método lo suficientemente certero, creíble, o continuo en el tiempo para aseverar que un perfil puede ser competitivo o no. La encuesta es importante más no suficiente.
Morena debe innovar, incluir a su militancia y priorizar su continuidad. En esta elección vamos sobrados, en la que viene, veremos. Las encuestas fallan y la última voluntad la tiene el pueblo de México.
@ACarvajal06