Dedico esta columna de opinión a quien es un gran ejemplo de nuestra generación y sobre todo para los que tenemos vocación a la política, que no es más que la vocación de servir.
Al querido Juan Pablo Adame Alemán
Siempre lo digo, y siempre lo diré: escribir siempre compromete. A diferencia de las palabras que se las lleva el viento, cuando las ideas son escritas, éstas quedan plasmadas en una hoja de papel o como es más común en nuestros días, en un lugar en la red. Hoy como en ninguna otra época, lo que escribimos puede ser leído por mucha gente, incluso más de las que imaginamos. Todavía algunas personas leen artículos que publiqué en 2017 en e-consulta o cuando escribí sobre el compromiso de escribir en la Plataforma Informativa Valkiria en el 2021. A veces me leo y es interesante darme cuenta de la evolución de mis ideas.
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Hoy aprovecho este espacio para escribir, después de algunos años de ser servidor público en un puesto de elección popular pero también con la experiencia que tengo desde organismos intermedios de la sociedad civil, en la iniciativa privada o también como profesionista independiente, sobre la concepción de la política. Quizá muchos solamente la ven como algo exclusivo del que trabaja en “el gobierno” creo que va más allá y me gustaría dejar plasmada la idea que tengo al día de hoy. Opinión abierta al contraste de ideas y al debate; faltaba más, para eso escribo.
Como ya adelanté, algunos conciben a la política solamente como el arte de gobernar, lo que sin duda siempre estará ligado a esta palabra, pero creo que quedarnos con esa idea limita mucho la amplitud de su significado. Podría parecer que solamente nos quedamos con lo que implica el poder, que claro importa, pero no es su fin. Creo que la política va más allá, coincidiendo con muchos compañeros de vida, creo que debe de ser de cara a la persona humana, es la ciencia que estudia cómo alinear los intereses individuales para la consecución del bien común.
Claro que para ello se necesita poder, pero nunca como un fin último; además no solamente se hace política desde el poder. Los organismos intermedios, la iniciativa privada o los individuos desde su actividad profesional son actores de la política. Carlos Llano lo explicaba muy bien cuando hablaba de la humildad, que aunque muchos dicen que eso no existe, -quizá es porque no lo han leído-, decía que “la humildad no es hacerse menos, no es dejar el bien particular a un lado por el bien común. La humildad es entender el rol, la capacidad y la aportación que yo doy a la organización y una vez que se entiende esto ver lo que yo puedo aportar al bien común.”
En los últimos tiempos, sobre todo en nuestro estado, la política no ha servido para alinear intereses y lograr el bienestar general; parece que solamente ha estado limitada a mantener el poder, olvidando que todas las personas por naturaleza hacemos política y por lo tanto es positivo que participemos en ella.
En Puebla durante años se generó encono, periodistas en prisión o que no podían ejercer su profesión de forma libre, profesionistas vetados para participar en la administración pública por el simple hecho de haber trabajado con algún adversario político.
Creo que hoy tenemos una gran oportunidad de, independientemente la opción que gane las elecciones de 2024, sentar como una máxima el respeto al pensamiento del otro, por encima de los intereses particulares, sin importar las diferencias de ideas, respetando las libertades de cada uno. Como lo dijo el gran Juan Pablo Adame: “Se vale pensar distinto, se debe respetar al otro y se puede convivir con otros…”