Una larga batalla se ha librado durante todo este sexenio entre el Presidente y el Poder Judicial, ya que este ha representado el principal contrapeso en contra de las decisiones presidenciales.
Desde hace varios meses el presidente Andrés Manuel López Obrador se ha mantenido emitiendo críticas y en total desacuerdo con los Ministros de la Suprema Corte de Justicia, luego de que han ejercido un control constitucional y han echado atrás varias decisiones, decretos y reformas que van en contra de la Constitución y que han sido aprobadas por el Congreso, que es dominado por Morena, el partido del Presidente, quien ha acusado a los jueces federales de ser oposición política, adversarios del Poder Ejecutivo, potentados, criminales y de moverse por intereses económicos.
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En su discurso polarizante, Andrés Manuel ha señalado: “No es cosa menor. Los impartidores de justicia deben servir al pueblo, a sus causas y mandatos, y no, como ocurre ahora, operar bajo la consigna de beneficio de grupos o de facciones políticas, económicas, y hasta bajo consigna de intereses delictivos”.
Bajo esos argumentos y, en un acto de revancha que le permite hacerse de recursos para el próximo proceso electoral, el Presidente ha solicitado desaparecer 13 de los 14 fideicomisos públicos que tiene el Poder Judicial, en un supuesto acto de “justicia”, se decide quitarle a unos -que lo han trabajado- para darle a otros.
El 6 de septiembre, el coordinador de los Diputados federales de Morena, Ignacio Mier, presentó una iniciativa para reformar el artículo cuarto transitorio del decreto por el que se expide la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación, para eliminar fondos y fideicomisos del Poder Judicial.
Esta semana, la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública aprobó la extinción de 13 de los 14 fideicomisos, decisión que representa menos recursos para el Poder Judicial, lo cual, genera un evidente debilitamiento y un desequilibrio del poder.
Dicen los que saben, que en política lo que parece es… y esto parece el inicio de otro nivel de autoritarismo en México. Veremos qué dice el tiempo. Nuevamente, ojalá me equivoque.