Si se ve fríamente a Eduardo Rivera y a Xóchilt Gálvez como políticos y gobernantes -no como candidatos-, se podrá observar la lluvia de beneficios que han arrojado para sus entornos, para los ciudadanos, para sus gobernados.
Se podría decir que, aunque a distancia, juntos han creado un auténtico Teorema Político que resulta agradable a la gente: Lalo suma (+) y Xóchitl multiplica (x). No descartan. Aumentan.
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Mientras aquí en Puebla y en otras ciudades políticos y gobernantes se entercan en hacer todo lo que no gusta a los ciudadanos, la dupla fantástica entusiasma a diversos sectores, segmentos y estamentos sociales para coparticipar, para cogobernar.
Para nadie es un secreto que López Obrador divide (÷), que es un gobernante caracterizado por separar, por confrontar, por desairar a diversos sectores a los que, inconcebiblemente, no deja de calificar como “fifis”, “conservadores”, “neoliberales”, “poderosos” y “oligárquicos”. Nadie lo va a cambiar.
Lo triste de los acontecimientos políticos es ver a una Claudia Sheinbaum que resta (-), a tal grado que algunos arraigados morenistas están pensando seriamente girar hacia Xóchitl, por la necedad de “ya saben quién” de querer imponer a la exjefa de Gobierno rumbo al 2024.
Aquí en Puebla, los morenistas están muy divididos (÷) y hasta confrontados, se atacan permanentemente y no logran reconocer a quien tiene mayor preferencia ante los ciudadanos. Arrojan al aire falsas encuestas como petardos aturdidores.
Por más que firmen “cartas de hermanamiento” entre ellos, no logran hacer a un lado sus intereses grupales y facciosos, por lo que se ve una lucha voraz entre rudos y técnicos, entre fundadores y arribistas, entre hombres y mujeres. Si entre “hermanos” (¿de qué?) no se entienden, menos entre primos.
Lalo Rivera (+) y Xóchitl Gálvez (x) se están convirtiendo en la dupla fantástica que comienza a embelesar hasta los ciudadanos menos entusiastas; suman y multiplican a pasos agigantados y, por lo que se ve, nadie los podrá detener.
El Teorema Político (+) + (x), aritméticamente, terminará convenciendo no sólo a los sectores medios (económicamente hablando), sino a los amplísimos segmentos populares inmersos en los barrios, en las colonias, en las juntas auxiliares y demás comunidades.
A los ciudadanos no les basta con recibir dinero del gobierno cada dos meses, exigen servicios públicos de calidad: medicamentos, estancias infantiles, educación e infraestructura, conocimientos, herramientas y trabajos dignos).
La gente debe estar muy atenta a lo que haga la dupla (+) + (x), a las propuestas que ofrezcan para salir del atolladero social y político en el que México se encuentra inmerso, gracias a “ya saben quién”.
¿Y para usted, estimado lector, quién sería el personaje más idóneo para gobernar Puebla capital? Ojalá los ciudadanos hagan todo lo posible para crear, pronto, al trío fantástico.
@elmerando