Desde la administración de Donald Trump y su promesa de la construcción del muro en la frontera con México, las políticas migratorias estadounidenses se endurecieron con las personas migrantes. Si bien, el muro físico no se construyó en su totalidad, México se convirtió en el muro de Estados Unidos.
Así, México pasó de ser el puente para llegar a Estados Unidos al lugar donde las personas migrantes quedan detenidas al no poder solicitar asilo. Sin embargo, para su sorpresa, las regulaciones migratorias mexicanas tampoco son favorables ni amigables con sus derechos.
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De acuerdo a datos recabados por Amnistía Internacional, desde la entrada en vigor del Título 42 en Estados Unidos en 2020, es decir, la regulación que permitía la deportación inmediata de migrantes debido a la pandemia por Covid-19, casi 2.5 millones de personas centroamericanas de Haití y Venezuela fueron expulsadas a México sin poder solicitar asilo.
Junto a ello, en 2022, según los datos de Amnistía Internacional, más de 850 personas migrantes fallecieron en la frontera entre México y Estados Unidos. Donde en las fronteras de ambos países se les niegan servicios básicos y la oportunidad de solicitar asilo, siendo víctimas de malos tratos y discriminación, en mayor proporción a las personas negras.
Compartiendo situaciones, en México, de acuerdo con el Sistema Nacional de Alerta de Violación a los Derechos Humanos en 2022, la Comisión Nacional de Derechos Humanos recibió 2 mil 141 quejas del Instituto Nacional de Migración (INM), explicando que estas, correspondieron a un aumento del 72.8% con referencia a 2021.
Los hechos violatorios de derechos incluyen 1312 acciones y omisiones de derechos a los migrantes y sus familiares; 1159 a hechos que falten a la legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficacia en el desempeño de las funciones, empleos, cargos o comisiones del instituto, y 898 a acciones donde se prestó indebidamente el servicio público.
Así, desde las regulaciones migratorias de ambos países se pueden observar las situaciones adversas que atraviesan las personas migrantes para poder comenzar una solicitud de asilo; donde México, se convirtió en el primer filtro para poder tener sólo la oportunidad de entrar a los Estados Unidos, tomando en cuenta tampoco implica un proceso tedioso y en la mayoría de las ocasiones, no exitoso.
Junto a los muchos obstáculos en términos de regulaciones migratorias, las personas migrantes centroamericanas y sudamericanas se enfrentan al escrutinio y rechazo social por su condición migratoria, donde la población mexicana, a pesar de un contexto histórico de altos niveles de migración hacia Estados Unidos, aún tiene una cultura xenófoba.
Por años, y de forma más directa desde la campaña presidencial de Donald Trump, la sociedad mexicana ha criticado y cuestionado discursos racistas sobre aquellas personas que han decidido salir del país en busca del sueño americano; no obstante, con el aumento de migrantes, la población mexicana en más de una ocasión ha repetido los mismos patrones y discursos que tanto se han señalado y criticado.
Las personas migrantes enfrentan situaciones adversas que cuando son observadas sin empatía y desde la posición de privilegio, da como resultado un discurso xenófobo y discriminatorio.
Una persona que deja su lugar de origen en las condiciones en las que muchos migrantes lo hacen, lo hace desde la meta de mejorar sus condiciones de vida, condiciones que implican violencia, desempleo, inseguridad, pobreza extrema, entre muchas otras, donde tienen que enfrentar en su travesía a un lugar mejor, peligros a su integridad, inclemencias del clima, agotamiento físico, criminalización, discriminación, violaciones a sus derechos humanos, abusos, etcétera.
Así, es necesario recordar que migrar hacia otro país y solicitar asilo es un derecho humano que toda persona sin importar su nacionalidad puede ejercer. México se ha convertido en ese muro que nació desde una política racista y discriminatoria; donde también ha replicado los discursos racistas y xenófobos.
Para poder revertir las actitudes de una sociedad que funge como el muro migratorio para Estados Unidos, es necesario cuestionar y reflexionar en los patrones que como sociedad violan los derechos de personas que sólo buscan una vida mejor.