La Nación está cansada de hombres falsos y traidores que hacen promesas como libertadores, y al llegar al poder, se olvidan de ellas y se constituyen en tiranos…
Emiliano Zapata
Esta bocanada de aire fresco que significaba la candidatura de María Luisa Albores a la gubernatura del estado duró muy poco, menos de un mes. El pasado 10 de mayo por la tarde, el entusiasmo que había en su posible postulación se trocó en incredulidad, frustración, enojo y shock emocional. Se había propuesto su candidatura al proceso interno de Morena como una alternativa a las candidaturas ¿oficiales? de Julio Huerta y los primos Alejandro Armenta e Ignacio Mier; ambos, con un pasado común: su militancia en el PRI, partido que ha esparcido por más de ochenta años su nefasta cultura política y que ha colonizado prácticamente toda la vida política y social de nuestro país sustentada en la corrupción, la antidemocracia, la cooptación y el corporativismo social. Inclusive, ha colonizado núcleos de la llamada izquierda, del campo democrático y del progresismo.
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Por la mañana de ese día simbólico (Día de las Madres), por las y los mexicanos se llevó a cabo una marcha liderada por el Colectivo Voz de los Desaparecidos en Puebla, exigiéndole a la Fiscalía y Gobierno del Estado, justicia y resultados a sus históricas demandas; marcha desairada por esas fuerzas que dicen representar al pueblo.
La renuncia de María Luisa se dio a través de un comunicado firmado por Fernando Silva y Adán Peña, coordinadores del Comité de Apoyo a Albores. Menciona el comunicado que esto fue después de tener una conversación con ella en la que concluyeron que ya no buscaría la gubernatura del Estado. El comunicado parece más un aburrido y rutinario oficio burocrático que un comunicado de corte político en el cuál la excandidata hiciera un conjunto de valoraciones y consideraciones de tipo político y diera sus razones del porqué se retiraba del proceso interno.
Llama la atención que dicho comunicado no está firmado por María Luisa y sí por sus coordinadores. Bien decía don Jesús Reyes Heroles que en la política la forma es fondo. Sobre los motivos reales de su renuncia se ha especulado y dicho mucho, sólo unos cuantos saben realmente lo que pasó. En lo particular, considero que es importante ver el contexto en el que se dio tal declinación. Antes de proseguir, me parece justo reconocer el trabajo de dos compañeros que impulsaron y articularon el apoyo a María Luisa; los compañeros Consuelo Valle y Alonso Aco, ambos, exmilitantes del Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT). Como en las fiestas de quince años, en el grupo de apoyo que se armó para impulsar la candidatura, no faltaron las y los que quieren ser la quinceañera, el padrino y hasta la orquesta y obvio, los titiriteros autollamados intelectuales orgánicos, queriendo desde las sombras dar línea y rumbo al proceso, siempre tras bambalinas, pero su actuar ya es muy conocido. Otros precandidatos a un incierto cargo, se quisieron colgar de la candidatura de María Luisa. Les falló su estrategia.
Algunos antecedentes
El pasado 28 de abril, el presidente Andrés Manuel López Obrador se reunió con los cuatro aspirantes a la Presidencia de la República (Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Adán Augusto López y el perdonado y rehabilitado, Ricardo Monreal) a sucederlo y les pidió que no se dividieran y mantuvieran la unidad con el fin de garantizar la continuidad del proyecto de la 4T.
El 5 de mayo, el periodista Julio Hernández en su columna Astillero del periódico La Jornada, escribió lo siguiente:
“Mucho se habla de un arreglo entre los dos adversarios originales, para que Monreal termine apoyando a Sheinbaum. También podría arreglarse con Adán Augusto López Hernández, en caso de que éste resultara pieza necesaria de relevo ante un enfrentamiento firme de Sheinbaum y Marcelo Ebrard.”
El pasado 9 de mayo, López Obrador declaró que continuará la 4T, pero advirtió un corrimiento a ese difuso y confuso campo político, llamado centro. Históricamente el llamado centro político, termina corriéndose a la derecha, cuando lo que se requiere es correrse a la izquierda.
Ese mismo día, el periodista Álvaro Delgado publicaba en el portal SinEmbargo una entrevista muy reveladora con López Obrador. El periodista inicia mencionando una plática que tuvo con Andrés Manuel en 1999 y escribe lo siguiente:
“En medio del escándalo por la fraudulenta elección del PRD, el 14 de marzo de 1999, platiqué con López Obrador y dijo que su error fue no haberla conducido personalmente, cuyas prácticas de defraudación entre los grupos de Amalia García y Jesús Ortega no previó: No debí descuidar el proceso.”
Y continúa el periodista:
“Veinticuatro años después y luego de 13 años de haber renunciado al PRD, López Obrador les contó este episodio a Claudia Sheimbaum, Marcelo Ebrard, Adán Augusto López y Ricardo Monreal para anunciarles que no cometerá otra vez ese error y que, como Presidente de la República, se involucrará en el proceso para definir al candidato presidencial”.
Y Álvaro Delgado remata:
“Si ha decido intervenir como fundador y máximo dirigente del movimiento es porque el presidente de Morena, Mario Delgado no tiene la autoridad política, moral o a secas para conjurar los conflictos que se están generando en la disputa también por candidaturas a gobernador (es/as) y hasta a presidentes municipales. También dijo, con base en el testimonio de asistentes a la reunión, que nadie quedará sin tener una posición, con lo que trata de evitar que haya una ruptura” (López Obrador se mete a Morena, SinEmbargo MX).
Bien dice el refrán que “al buen entendedor, pocas palabras”.
Como se sabe, el próximo año estarán en juego nueve gubernaturas, incluida la de Puebla, candidaturas en las que todavía no se ha definido el género del o la candidata. Estarán en juego las gubernaturas de estados con un muy significativo padrón electoral, tales son los casos de los estados de la Ciudad de México, Jalisco y Veracruz. No está demás mencionar qué en nuestro estado, también estarán en juego las senadurías, diputaciones federales y locales y los 217 ayuntamientos.
El cambio de humor político de Monreal
Como es públicamente sabido, el 7 de mayo la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) invalidó el Plan B por violaciones al proceso legislativo. Ni tardo ni perezoso, Ricardo Monreal declaró que La Corte (le) enmendó la plana al Poder Legislativo… que como nunca, se demuestra que en México hay un equilibrio y un contrapeso en las decisiones que se toman, pues no hay poder que se sobreponga a los otros. Y contradictoriamente, un día después declaró: “El Poder Legislativo tiene facultades de control parlamentario sobre los ministros de la Corte, lo que sucede es que no las hemos ejercido, expuso en la tribuna senatorial.” Prácticamente amenazó a los ministros con iniciarles un juicio político.
El 12 del presente mes, Ricardo Monreal cual niño héroe y casi con lágrimas en los ojos declaraba lo siguiente mediante un video difundido en sus redes: “Prefiero no participar, que traicionar al pueblo, al movimiento o al fundador de este movimiento.” ¿Realmente alguien le creyó? Es justo preguntarse ¿a qué se debe su repentino cambio de humor político? Monreal es un político experimentado y no da paso sin huarache. Volvamos al caso Puebla.
El 11 de mayo, la Consultora Massive Caller publicó que si hoy fueran las elecciones, Morena obtendría el 56.2% de los votos, seguido por el PAN que obtendría el 34% y el PRI muy abajo con solo 9.8. Pero hay más. En términos de perfil, el primer puesto se lo lleva Eduardo Rivera, el tercero, Alejandro Armenta y sexto Ignacio Mier. En cuanto al nivel de conocimiento que tiene la gente de los aspirantes a la gubernatura en Puebla, el primer lugar lo tiene Alejandro Armenta (40.2%), seguido de Eduardo Rivera (38.9%). Quizá esta encuesta fue leída y valorada en Palacio Nacional.
No me parece descabellado pensar que pudo haber un acuerdo entre Andrés Manuel y Monreal para que este último apoyase la candidatura de Claudia Sheinbaum a cambio de que en Puebla se le deje libre el camino a su pupilo político, Alejandro Armenta y evitarse el trago amargo de lo que pasa en Coahuila. Es en este contexto que ubico la renuncia de María Luisa Albores. En política no hay casualidades. Lo preocupante está en el llamado Plan C para ganar la mayoría calificada en las dos cámaras el próximo año y que merece una reflexión aparte. ¿Acaso los afiliados y simpatizantes de Morena estarían dispuestos a votar por caciques que los han perseguido? o ¿líderes sindicales charros y antidemocráticos? ¿Estarían dispuestos los afiliados y simpatizantes de Morena a votar por políticos chapulines y mercenarios, sólo por estar protegidos con las siglas de Morena o de sus partidos zánganos? ¿No valorarán el perfil e historial de cada uno de los candidatos/as? Es interesante saber hasta qué grado llegará el nivel de masoquismo de los afiliados a Morena.
Mientras tanto, el grito ante la pregunta: ¿cómo están? que se escuchó con fuerza el sábado antepasado en el Centro Cultural Nopalli se ha apagado, es obvio que ya no están ¡De mil Albores! los hasta el miércoles de la semana pasada, seguidores de María Luisa ante su inesperada renuncia.
En Puebla hemos tenido una alternancia en el poder, pero sin un proyecto alternativo democrático y de corte popular; distinta y diferente al que han ejercido tanto el PRI como el PAN. Las alternancias que ha habido, nos han enseñado que no basta con ganar el aparato de gobierno sino ser una clara y diferente alternativa en los terrenos de lo político, social, económico y cultural fundada en una nueva hegemonía política lejos de la represión, la antidemocracia, el autoritarismo o poner el gobierno a los pies de los grupos de poder económico (caso Agua de Puebla, por mencionar un ejemplo).
No dudo que ahora muchas y muchos de los que apoyaban a María Luisa se sientan en la orfandad política y anden dando palos de ciego, pues no había -hasta donde conozco- una agenda o proyecto político mínimo que los cohesionara ideológica y políticamente hablando y en su mayoría, están centradas y centrados en la lucha interna de Morena y de espaldas a las demandas sociales y ciudadanas, salvo contadas excepciones que las hay, como es la lucha en defensa del agua.
Es por ello que considero necesario elaborar una agenda y proyecto desde abajo, sin ilusión alguna de que partidos y candidatos lo llevarán a cabo. Confiando en lo que dijo Benito Juárez: “que el pueblo que quiera ser libre, lo será… Quien no tenga fe en la justicia de su causa, más le vale pasarse al enemigo”.
Para terminar, los dejo con un fragmento escrito por el filósofo, historiador, economista y sociólogo nacido hace 205 años en Tréveris, Alemania.
"El Estado es un órgano de dominación de clases, un órgano de opresión de una clase por otra, es la creación del orden que legaliza y afianza esta opresión, amortiguando la lucha de clases. El poder político es simplemente el poder organizado de una clase para oprimir a otra".
Carlos Marx
¡Memoria, Verada y Justicia!
El 19 de octubre del 2001 es encontrada muerta la defensora de derechos humanos, Digna Ochoa y Plácido, quien fue integrante del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez.
Hace cinco años, el 14 de mayo del 2018, fue salvajemente asesinado en Cuetzalán, Pue., el compañero defensor del agua y el territorio, Manuel Gaspar Rodríguez e integrante del Movimiento Independiente Obrero, Campesino, Urbano y Popular (MIOCUP).
¡Ni perdón ni olvido… Justicia!