En la actualidad ser maestro o maestra representa más que dar una clase. Como agente de cambio se tiene una enorme responsabilidad y compromiso con la sociedad. Para el desarrollo de este tema consideré algunas opiniones de maestras frente a grupo, pues me interesa saber que piensan, conocer sus reflexiones y preocupaciones.
Ser docente es una tarea difícil cuando te comprometes con tu labor, cuando sabes que debes dedicar la mayor parte del tiempo en planear las clases y adecuar las estrategias necesarias y atractivas para interesar a los alumnos.
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Ser maestro es una de las profesiones más bonitas que existen, sin embargo, se convierte en una labor muy cansada cuando tiene que intervenir en asuntos administrativos de la escuela, y por su puesto dar solución a eventos que puedan presentarse. En la situación mexicana la figura del docente ha cambiado, para algunos ha dejado de ser un símbolo de respeto y admiración porque hay factores que han conllevado a tener otra perspectiva de su labor, por el ejemplo: el contexto político, económico, social, cultural, la tecnología, las redes sociales y la educación en casa.
A pesar de ello no cambia ell trabajo que hacen muchos maestros día a día en las aulas. La maestra Guadalupe Hernández Cuéllar, quien imparte la materia de Geografía a alumnos de primer año de secundaria nos dice lo siguiente: “Ser docente denota pasión por lo que se hace, hay interés por cambiar lo que mañana será un ciudadano consciente de su entorno, activo y participativo en resolver los problemas de su sociedad, es formar alumnos con capacidades intelectuales, pero también seres empáticos.”
La aportación de la Maestra Violeta Dennise Jiménez Lobato, quien imparte la materia de Historia en los tres grados de educación secundaria fue relevante en la construcción de este texto. Para ella, ser docente significa principalmente conocer al alumno, su cultura, sus patrones de pensamiento, su origen y, sobre todo, su historia personal, estos elementos permitirán tener un panorama general y un equilibrio en lo que respecta a la formación de los alumnos.
Hizo hincapié acerca de la instauración de las distintas reformas educativas que ha presenciado como docente, las cuales han representado una oportunidad de cambio, de renovarse ante los nuevos lineamientos en la educación de niños, niñas y adolescentes. Otro punto muy interesante es cuando enfatizó que ser docente en el siglo XXI es atender las necesidades emocionales, es decir, somos figuras educativas, pero también humanos, por eso es fundamental mantener un equilibrio, regulando las emociones, denotando actitudes y mostrando valores lo que conlleva llegar al salón de clases con una mirada diferente.
Somos ejemplo y tenemos un papel fundamental con la educación de nuestro país, por eso no podemos resistirnos al cambio, al contrario, nos adaptamos y estamos en el camino porque es algo que nos gusta, y sino es así, entonces no tiene caso tener un papel protagónico como agente de cambio, simplemente se pierde el tiempo.
Ser docente es un reto, es enfrentar obstáculos, dialogar y llegar acuerdos con padres de familia porque preocupa que los alumnos fortalezcan sus habilidades, desarrollen actitudes, sean responsables, cooperativos y aprendan a trabajar en equipo.
Un maestro en el siglo XXI también necesita ser motivado cuando tuvo alguna dificultad en su escuela, es apoyarnos como colegas, compartir estrategias, es hacer nuestro trabajo. Simplemente no se pretende ser el ogro de la historia y sea la sociedad quien nos señale, es convivir con 34 o 38 alumnos cotidianamente, y en ocasiones escuchamos algunas palabras: ¡Maestra me gusta su clase! ¡Maestra la quiero mucho! ¡Maestra hoy no comí! ¡Maestra no tengo dinero para comprarme algo de comer!, y entre otras que sobresalen todos los días. Es una profesión muy bonita y solamente quienes estamos en las aulas conocemos la realidad educativa del país, sus obstáculos, deficiencias, avances y resultados favorables.