La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) le dio un gancho al hígado al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, y fue tan brutal el golpe que lo dejó tendido, con poco aire, casi muerto.
A diferencia de sumiso y humillado Poder Legislativo, el Poder Judicial se fajó los pantalones, defendió su autonomía y le dijo al Poder Ejecutivo: “Momentito, al pueblo de México y a los ministros de la Corte nos respetas”.
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No tardaron ni diez minutos en que los lacayos del Presidente se comenzaron a organizar para gritar a los cuatro vientos: “Se violentó la voluntad democrática expresada por los representantes populares”, o sea, por los mansos y obedientes legisladores afines al gobernante en turno.
Nueve de once ministros de la Corte tumbaron los propósitos de los legisladores que se reunieron en la llamada “noche negra”, cuando sesionaron en lo oscurito, en una sede distinta, y votaron únicamente con el bloque mayoritario. Con los traidores a la Patria.
¿Qué determinaron los nueve ministros en cuanto al llamado Plan B del presidente López Obrador? En palabras mundanas: los legisladores votaron con las patas. Esto determinó la SCJN:
1) El llamado Plan B es inconstitucional; 2) Existieron claras violaciones durante el proceso legislativo que aprobó las reformas electorales; 3) Las leyes modificadas por el Congreso no pasaron por un procedimiento legislativo ordinario; 4) Provocaron una transgresión al principio de deliberación democrática; 5) La iniciativa no se conoció a tiempo ni se publicó con la anticipación debida para su discusión en la Cámara de Origen; 6) Se desconoció el principio de deliberación informada y democrática, y 7) Hubo vicios de sobra en el proceso legislativo.
Por supuesto, los vendepatrias, los incondicionales al dictadorcillo, los “lo que usted diga, Señor Presidente”, ardidos a más no poder y siguiendo incondicionalmente las órdenes de quien les paga, están ahora organizando la “toma de la SCJN”.
Primera pregunta: ¿Realmente esos legisladores son auténticos representantes del pueblo? Que se lo crea su abuela.
Segunda pregunta: ¿Realmente violentaron los nueve ministros la voluntad democrática? Por el contrario, como nunca antes, los representantes del Poder Judicial actuaron conforme a la Ley y frenaron la intentona del “otro poder” que lo quiere todo.
Tercera pregunta: ¿Realmente el partido en el poder cree que violentando la Ley logrará sus propósitos delirantes de establecer un gobierno de izquierda radical en México? Eso se verá en las urnas el próximo 2024.
Aquí en Puebla, el cuestionamiento que se hace la gente es ¿qué pasará con los legisladores poblanos vendepatrias -póngale usted nombre- que se doblegaron ante los caprichos del dictadorcillo, traicionando a los ciudadanos?
Pobrecitos aquellos que inocentemente votaron a favor de esa antidemocrática iniciativa, con la creencia de que el “Presi” les ofrecerá la gubernatura o cualquier otra posición. No les quedará ni vergüenza para mirar de frente.
Hoy hay que aplaudir de pie a los nueve ministros de la Suprema Corte que optaron por respetar la Ley, la Constitución Política, las leyes electorales, para detener la intentona golpista de un grupo de desenfrenados que, poco a poco, están destruyendo a la República.
Si nueve ministros de la SCJN pudieron ¿podrá el pueblo de México, podrán los millones de ciudadanos tener la entereza y la inteligencia suficientes para decir ¡NO! a su Presidente y a sus esbirros? Esperemos que así sea. Enhorabuena.
@elmerando