Nunca lo vi tan radiante.
Abrió unas cervezas, su cara había cambiado por completo.
-Tú serás mi compadre.
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Y en efecto, Alejandro jamás volvió a ser el mismo.
Siempre soñando y enseñando, buscando algo nuevo para decir a la luz de su hijo.
Muy positivo, a lo lejos lo veía y sonreía.
-Y pronto espero llegue el segundo.
-Así lo recordé, siempre…
-¡No es justo, no es justo! Iban por mí y el chofer se quedó dormido y míralos, ahora ella y él están dormidos para siempre.
Rehízo su vida, pero sin su sonrisa ni su júbilo, nada es igual.
Twitter: @romansanchezz