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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Plagiar o no plagiar, ¿existe algún dilema?

No perdamos el valor de crear, seamos una sociedad pujante y éticamente responsable

Erick Carreto Santos

Ingeniero en computación por la Universidad Hispana. Actualmente es desarrollador de entornos virtuales de aprendizaje en la Coordinación de Educación Virtual de la Dirección de Innovación e Internacional Educativa en la Ibero Puebla. Es responsable del Laboratorio de Innovación Tecno-Educativa (LITE).

Miércoles, Febrero 8, 2023

En 2005, fue acuñado el término Big Data por Roger Mougalas, de O’Reilly Media, para referirse a una disciplina naciente, encargada de crear tecnología para procesar el conjunto de datos tan grandes y complejos que en la actualidad existen. Este enorme conjunto de datos, disponibles para su consulta, contiene un gran potencial para la innovación.

Considerando la gran cantidad de información que existe en la web, se abren muchas posibilidades para la creación, pero, al mismo tiempo, existen algunos riesgos que a continuación comentaremos muy brevemente.

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En primer lugar, hay que entender que no toda la información disponible es de buena calidad y es recomendable consultar una fuente fidedigna que cuente con las debidas referencias. Por otro lado, la facilidad con la que se accede a información podría conducir, a veces casi de modo inconsciente, a la apropiación indebida de información o plagio; que ocurre al tomar contenido de interés de uno o diversos autores y mostrarlo como propio. Si has hecho esto, ten mucho cuidado, porque estás violando los derechos del autor, que están protegidos por ser parte de una propiedad intelectual.

Hoy en día parece ser difícil detectar el plagio en textos, ya que existen aplicaciones con inteligencia artificial que permiten reescribir completamente un texto sin perder el sentido, o los llamados sitios de corrección de estilo, que se utilizan para mejorar la redacción, y que al ser recursos muy innovadores y sin restricciones, se pueden usar con facilidad. Digo parece, porque hay maneras de detectarlo, como veremos más adelante.

En buena medida, el respeto a la propiedad intelectual es un acto de ética y en caso de llegar a un plagio, este debe ser sancionado; pero es mejor actuar antes, invitando al individuo a cuestionarse desde la ética, animándole a evitar incurrir en él.

Además de la ética, también resulta bueno hacer de conocimiento público que hoy en día existen herramientas que ayudan en la detección de plagio. Varios centros educativos han comenzado a usar aplicaciones como Turnitin o PlagScan, que ayudan a identificarlo en tareas escolares, ensayos, o tesis. Estos programas funcionan a partir de la búsqueda y comparación en extensas bases de datos de trabajos universitarios y en la web. Ojalá su uso se extienda y ayude a mitigar la apropiación indebida de información, práctica que no admite lugar a la interpretación o al dilema, plagiar es reprobable y debe evitarse.

La otra cara de la moneda, en cuanto a la gran cantidad de información, se refiere a la posibilidad de recuperar el trabajo de otros (con el debido crédito) y tomarlo como base para la creación; pues muchos de los avances tecnológicos que tanto utilizamos, han sido posibles gracias a esta práctica. Un ejemplo destacado de la democratización de la información son las licencias Creative Commons, que son parte de una organización que trata de estandarizar permisos a partir de una fuente de contenidos que pueden ser copiados, distribuidos, editados, remezclados, y usados como base para crear; y que es posible usar con el debido crédito, referencia o cita del autor.

Al inventar, se hacen pruebas, se cometen errores, se camina por terreno incierto, pero siempre sobre la base de un conocimiento o experiencia previo. A veces podemos pensar que ya todo está creado; pero en mi opinión, hay que dejar de lado esta creencia y hacer lo propio, investigar y proponer, probar y probar (recordemos que muchos inventos fueron parte de la casualidad), hasta encontrar una voz propia. Hoy en día, esto tiene múltiples facetas, una de ellas es la creación de contenido digital que hacen los llamados influencers y que muchas veces se basa en la copia de contenidos de otros. Si tú eres creador de contenido, anímate a probar algo diferente; y si tomas información de otros, siempre otorga los créditos correspondientes.

En esta sociedad del conocimiento, en la que no todo está escrito y hay muchas cosas nuevas por descubrir, no es la tecnología sino los seres humanos, con nuestra capacidad de razonar y discernir, quienes tenemos las respuestas. Entre lo bueno y lo malo, aún si esto último parece no tener consecuencias (¿cuántas personas conoces que han hecho algún plagio sin recibir castigo?).

Tengamos el coraje de enfrentar el esfuerzo de crear algo nuevo, aprovechemos toda la información disponible dando el crédito al autor, ayudemos a la innovación y crecimiento del conocimiento.

No te pierdas la siguiente entrega de #CiudadDigital

El autor es académico de la Universidad Iberoamericana Puebla.
Sus comentarios son bienvenidos.
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