La semana pasada les hablé de la “Humanidad en extinción” y esa misma semana, el Secretario General de la ONU, António Guterres, subrayó en su discurso de apertura de la Conferencia de Biodiversidad, también conocida como COP15, celebrada en Montreal, Canadá, donde los expertos y diplomáticos establecieron nuevos objetivos y metas destinados a detener la alarmante disminución de la naturaleza, como resultado de la actividad humana: señaló entre varias cosas que la humanidad “…Sin naturaleza, no tenemos nada…”.
Pero Guterres no solo se quedó con eso sino que delineó de manera precisa en su discurso lo que en el artículo anterior les platicaba, que si no hacemos nada por frenar la destrucción de nuestro planeta, dejaremos de ser, de tener y terminaremos sin nada que nos permita vivir, llevándonos a la extinción o por lo menos la disminución acelerada de la raza humana y provocar durante todo ese trayecto la pesadilla que va representar el clima extremo, las inundaciones, la desaparición de millones de especies que puede ser consecuencia de la muerte de otras por el efecto dominó entre otras muchas cosas más.
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El discurso del Secretario de la ONU no tiene desperdicio pero me permito resaltar ciertos mensajes que fueron contundentes, como lo fue que la humanidad lleva ejecutando, durante cientos de años, "una cacofonía del caos, interpretada con los instrumentos de la destrucción", como lo es la deforestación y la desertificación al envenenamiento del medio ambiente por químicos y pesticidas, provocando que la tierra se degrade y haga aún más difícil alimentar a la población y esta destrucción no solo corresponde a lo que pasa en la tierra sino también lo que sucede en el agua, pues la degradación del océano, está acelerando la destrucción de los arrecifes de coral y otros ecosistemas marinos que sustentan la vida, afectando directamente a las comunidades que dependen de ellos para su sustento.
En el mismo discurso Guterres puso nombre y apellido a uno de los principales responsables y son las corporaciones multinacionales de las que, dijo, están "llenando sus cuentas bancarias mientras vacían nuestro mundo de sus dones naturales" y convirtiendo a los ecosistemas en "juguetes de ganancias", ganancia que de nada les servirá a estos multimillonarios pues no existe un planeta b, no hay plan b, al final todos ricos y pobres viviremos aquí y no hay nada más democrático que las catástrofes naturales que estos mismos dueños de las multinacionales con sus actos están acelerando y motivando que cada vez todo sea más crudo, difícil y doloroso en este mundo que es hasta hoy el único que existe y donde habitamos.
Guterres llegó a describir a la humanidad como "un arma de extinción masiva" que "trata a la naturaleza como un retrete" y va camino del "suicidio por poder (delegado)", en referencia al costo humano asociado con la pérdida de la naturaleza y biodiversidad, es claro que algo muy grave esta sucediendo en el planeta como para que quien es el Secretario General de ONU se exprese así en un discurso; tal vez o mas bien estoy convencido que no hay mas tiempo, ya no hay mas oportunidades, ya no hay vuelta atrás o nos ponemos las pilas la raza humana o terminaremos siendo nosotros las víctimas de nuestras propias decisiones, por lo mismo dijo “es necesario abordar las causas profundas como los subsidios perjudiciales, las inversiones mal dirigidas, los sistemas alimentarios insostenibles y los patrones más amplios de consumo y producción”, de otra forma estamos destinados a que nuestra vejez y la vida de nuestros hijos, nietos, etc., sea una pesadilla llena de dolor, enfermedad, sufrimiento, carencias.
Por cierto son las 9 de la noche con 24 minutos del día 14 de diciembre del año 2022 que me encuentro haciendo esta columna y estamos a menos de dos días de que se supo oficialmente que Luis Miguel Barbosa Huerta, gobernador de Puebla había muerto y de nueva cuenta y por segunda ocasión en el mismo sexenio nos quedamos sin titular del Ejecutivo por razones mortuorias, así como sucedió en el primer suceso en el actual vuelvo a elevar mis deseos para que Puebla sane muy pronto y no se violente más de lo que lo deja quien ya se ha ido.
Lo escribí en mis redes sociales y lo reitero ahora, aunque un poco más extenso. Estoy consciente de quién fue Luis Miguel Barbosa Huerta y lo que pretendió impulsar en contra de mi vida, mi dignidad e imagen pública, pero él, cómo cualquier ser humano, tiene el derecho a que se le respete su dignidad post morten, por lo que me reservaré todas mis opiniones de alguien que hoy ya no está para defenderse. Lo único que me queda mencionar es que de corazón, su esposa, sus hijos y la gente que auténticamente lo querían, pronto sanen y encuentren paz.
Descanse en paz Luis Miguel Barbosa Huerta, Gobernador Constitucional del Estado de Puebla.