Opinión

BeReal y el modo duende: una era más auténtica

Martes, Diciembre 13, 2022
Leer más sobre Sofía Velázquez Ramírez
La red social responde a la necesidad del Zeitgeist de conectar desde la imperfección
Licenciada en Innovaciones Educativas por la UDLAP y maestra en Tecnología Educativa por la Universidad de Saarland en Alemania. Actualmente colabora como académica en la Coordinación de Educación Virtual de la IBERO Puebla, a cargo de proyectos relacionados con e-learning y competencias digitales.
BeReal y el modo duende: una era más auténtica

Hace algunos días, Oxford University Press dio a conocer la palabra del 2022: goblin mode o “modo duende”. El término alude al comportamiento o actitud de una persona cuando deja de preocuparse por las expectativas sociales y la apariencia física, sucumbiendo a la pereza y a la depravación, sin ningún remordimiento.

El término ganó popularidad a inicios de este año, cuando las restricciones de la pandemia fueron reduciéndose y empezamos a salir de los hogares. La transición no fue del todo tersa; pasamos tanto tiempo encerrados en casa, que muchos han tenido dificultades para renunciar a algunas de las libertades que el aislamiento nos permitió.

El modo duende representa el rechazo a las normas sociales de antes. Es un reflejo de los cambios sociales provocados por la pandemia: un énfasis en la comodidad y una rebelión contra “los estándares estéticos cada vez más inalcanzables y estilos de vida insostenibles exhibidos en las redes sociales”. Esto es particularmente cierto en el caso de la Generación Z, el grupo que mayor estrés sufrió durante la pandemia, y quienes, junto con los millenials, han empujado la revaloración de la salud mental.

Este contexto fue tierra fértil para la rápida popularidad de una nueva red social: BeReal. La premisa de BeReal es ser una red social más auténtica. La aplicación lanza una notificación a todos sus usuarios simultáneamente en un momento aleatorio del día. Los usuarios tienen entonces dos minutos para tomar una foto dual (con la cámara trasera y la cámara delantera del celular). Además, las fotos solo permanecen visibles durante 24 horas. La aplicación tiene más de 21 millones de usuarios activos mensuales y está entre las aplicaciones más descargadas a nivel mundial.  

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Hablando de las redes sociales tradicionales como Instagram y Facebook, George Siemens asegura que generaciones futuras las asociarán con el deterioro de la salud mental de la misma forma en que la nuestra vincula el cigarro con el cáncer. ¿Podría BeReal ser diferente?

Hay algunas diferencias claras. La aplicación es simple y finita; no es posible desplazarse por ella interminablemente, puesto que cada persona solo puede publicar una vez al día. Las fotos no se pueden editar, ni se puede usar filtros. No hay influencers, perfiles ultra curados. Tampoco hay lurkers, o “mirones”, puesto que es necesario compartir antes de ver las fotos de los demás. 

Empecé a usar BeReal hace poco más de un mes y tuve curiosidad sobre si sus usuarios realmente se comportan de forma diferente en esta red social, en contraste con otras. Hablé con algunos contactos y parece que, en buena medida, se está cumpliendo la premisa. Un amigo de 40 años, que no publica en ninguna otra red social, sube diariamente su foto en BeReal con la motivación de acercarse y sentir cerca a sus amigos más queridos. Por primera vez, puedo ver cómo es su día a día en el crucero en el que trabaja. Sus fotos no son glamorosas y él siempre sale con la misma expresión neutra; a fin de cuentas, ¿por qué todas las fotos tendrían que ser sonrientes

También hablé con una estudiante de 23 años, Gen Z. Su Instagram es el esperable de una chica de su edad con más de 5 mil seguidores: fotos de ella misma, en poses favorecedoras, en lugares fotogénicos. Puedo imaginar a otras chicas de su edad comparándose y quizás, sintiéndose inadecuadas. Su opinión es que en BeReal puede ser más espontánea y no preocuparse por ser cool o quedar bien con sus seguidores.

Me queda la pregunta de hasta dónde estamos dispuestos a mostrarnos de forma auténtica, en modo duende. En mi propio uso, he notado lo tentador que puede ser hacer alguna leve y rápida curación del momento: soltarte el pelo, acomodar un poco la “escena”, ocultar el desorden. La aplicación permite postear fuera de tiempo con una leyenda que informa a tus contactos de la demora. No es difícil, entonces, esperar el momento justo para mostrar una parte más emocionante de tu día. En reuniones con amigos que usamos la app ha surgido la sensación de ligera decepción al no llegar la notificación de BeReal en ese rato de convivencia; o la emoción cuando sí llega y podemos tomarnos la foto juntos, haciendo algo divertido. Es una programación difícil de reescribir, incluso dentro del mismo pequeño círculo que verá esas fotos, las cuales, en unas horas, desaparecerán.

Más allá de la parte social, me ha gustado la rutina de tomar una foto al día, sin elegir el momento. Después, el archivo de fotos se mantiene visible solo para mí y me permite hacer un recorrido en el tiempo y tener una mirada más objetiva de mis hábitos. Se vuelve un diario visual, como aquel video viral del 2006 donde Noah tomó una foto de sí mismo cada día por 6 años

¿Cuál será el futuro de esta red social? ¿Sobrevivirá? ¿Mantendrá el mismo espíritu? No tiene publicidad, ni mecanismos para generar dopamina y mantenerte enganchado por más tiempo; podría incluso decir que es aburrida. Por ahora, es novedoso compartir nuestra intimidad, pero la vida es rutina y hay un número finito de maneras creativas de tomar una foto de tu computadora del trabajo. Sin embargo, mi reflexión final es que responde a una necesidad del Zeitgeist; la de conectar desde la imperfección, la naturalidad, lo íntimo y mundano.

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La autora es académica de la Universidad Iberoamericana Puebla.

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