Una fiesta habla entonces de los conjurados, del cómo viven, cómo piensan, sus costumbres, su manera de amar, de comprometerse, de adaptarse, de aceptar a nuevos miembros a su clan.
Desde el objetivo de la misma reunión, hasta las fechas que consideran especiales, una carne asada de fin de semana hasta las de consagración o las fechas de reunión especiales, como de independencia o en diciembre.
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Hay conjurados que no salen de esas fiestas, pero no son convocados a los negocios de la familia ni del clan mismo ni de los proyectos a largo plazo; iguales, pero no tan iguales.
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