La democracia más allá de ser un régimen político, representa un conjunto de valores, actitudes y creencias entorno a las que un pueblo o nación se conduce en su actuar. Ser democráticos significa que todas y todos, como integrantes de la sociedad, tenemos el derecho de participar en la toma de decisiones para generar el bien común.
Para el filósofo británico Harold Laski, la democracia busca crear y mantener el ambiente en el cual el hombre tiene la oportunidad de ser su mejor versión posible.
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Como cultura política promueve y se fundamenta en valores como el respeto a la dignidad humana, la tolerancia el reconocimiento a la diversidad y la solidaridad, además de emplear habilidades y prácticas como el ejercicio del diálogo para solucionar los conflictos y los problemas de una sociedad.
Es por ello que preservar y apuntalar la democracia se ha convertido en uno de los máximos baluartes de los gobiernos de las naciones en el entorno global.
Sin embargo, en los últimos años, esta manera de guiar a las naciones parece ir en declive o al menos así lo indican los resultados más recientes del Índice de Democracia, formulado por la Unidad de Inteligencia de la revista británica The Economist.
Este estudio, desde 2006, se ha dedicado a evaluar el estado de la democracia utilizando como base cinco indicadores: proceso electoral y pluralismo; funcionamiento del gobierno; participación política; cultura política, y libertades civiles. Con base en estos parámetros se establece si los países evaluados poseen una “democracia plena”, una “democracia defectuosa”, un “régimen híbrido” o un “régimen autoritario”.
En el informe de 2021 se da cuenta que casi el 45 por ciento de la población del planeta vive en algún tipo de democracia, mientras que cerca de un 37 por ciento está gobernada por un régimen autoritario.
Asimismo, los resultados más recientes proyectan que sólo 21 de las 167 naciones evaluadas, fueron calificadas como “democracias plenas”, dentro de las cuales se encuentran los países nórdicos, varias naciones de Europa Occidental, además de Canadá, Nueva Zelanda, Austria, Uruguay, Mauricio, Costa Rica, Corea del Sur, Taiwán y Japón.
En contraparte, entre los países peor evaluados se encuentran Afganistán, Myanmar y Corea del Norte.
Pero más allá de ello, resulta preocupante que, por segundo año consecutivo, el índice global haya presentado un declive, ya que la puntuación media de los países ha disminuido hasta los 5.28 puntos (sobre un total de 10), frente a los 5.37 del año anterior, sufriendo la mayor caída anual desde 2010, después de la crisis financiera mundial.
Al respecto, la pandemia fue la mayor fuente de presión sobre la libertad democrática en todo el mundo, ya que, con las restricciones de viaje y bloqueos, las libertades civiles se suspendieron tanto en las democracias desarrolladas como en los regímenes autoritarios.
Sin embargo, llama la atención fuertemente que la región que registró la caída más pronunciada haya sido la de Latinoamérica, no sólo en el último año, sino que además haya batido un récord con el descenso más contundente desde que se lanzó el ranking en 2006.
Considero que estos resultados deben privilegiarse como una referencia muy valiosa y ponerse sobre la mesa para analizar los retos y desafíos que enfrenta la gobernabilidad en el planeta y entre los cuales el propio estudio vaticina que el mayor desafío para el modelo democrático occidental en los próximos años vendrá de China.
Después de cuatro décadas de rápido crecimiento, es la segunda economía más grande del mundo; por lo que de acuerdo con la Unidad de Inteligencia de The Economist dentro de una década superará en términos económicos a Estados Unidos.
Es por ello que hoy más que nunca resulta prioritario redoblar los esfuerzos para fortalecer un régimen democrático que permita a las naciones estar preparadas para afrontar los retos del entorno global.
Para ello será necesario hacer que nuestra voz se escuche y podamos participar activamente en la vida pública de nuestro país.
Precisamente por ello, en mi próxima colaboración, en este mismo espacio, me enfocaré a abordar la situación en la que se encuentra nuestro país, México, con relación al Índice de democracia.