Hace unos días, el Senado aprobó la iniciativa que da un carácter militar a la Guardia Nacional (GN) por medio de su adscripción a la Secretaría de Defensa (SEDENA), es decir, la Guardia Nacional quien hoy se encarga de “garantizar” la seguridad de las calles contará con un entrenamiento militar.
La aprobación de esta reforma implica la militarización en el país, donde la seguridad pública queda en manos de elementos que no se encuentran capacitados para proteger a civiles en un marco no militar.
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La militarización dentro de tratados y el derecho internacional, sólo se permite bajo ciertas circunstancias, por lo que la aprobación de esta reforma no cumple con lo establecido internacionalmente; además de ello, se ignoraron las múltiples voces que expresaron las acciones contraproducentes que esta podría traer.
De acuerdo con los datos recuperados por la organización Amnistía Internacional, desde 2014 se han contabilizado alrededor de 6 mil 661 violaciones a derechos humanos por parte de la SEDENA, la SEMAR y la Guardia Nacional. Siendo la SEDENA con más quejas de estas tres instituciones con una cantidad de 4 mil.
Además de ello, desde su creación, la Guardia Nacional, de entre 2020 y 2022 ha recibido más de mil 100 quejas dentro de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, abarcando desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias, homicidios ilegítimos, tortura, entre otros.
La forma de operar de estos organismos se aleja de la seguridad civil y en conjunto con la situación de violencia, impunidad y corrupción que se vive en México. Hoy se da el escenario perfecto para que las tasas de violación de derechos humanos aumenten exponencialmente.
En ojos de una población cansada de abusos de poder y una ciudadanía que confía poco en sus instituciones esta nueva reforma está llena de propuestas que perjudicarán la forma en la que la ciudadanía interactúa con sus instituciones y más con la que supone protegerla.
Sin embargo, en ojos de funcionarios y altos mandos de gobierno, una seguridad pública militar que mantenga con miedo a los ciudadanos y pueda actuar arbitrariamente justificada bajo el argumento que se encuentra realizando su labor, es el camino para lograr la “paz” en México.