Debo empezar diciendo que el arte wixárika es una manifestación del espíritu, en la que, por medio del textil, estambre o de la chaquira, se manifiestan las “visiones espirituales” con algunas constantes:
-La “visión” enriquece los motivos a representar gracias al consumo del peyote y los efectos de su mezcalina.
-La representación de algunos símbolos que ya están asimilados y adentrados en la cultura visual de la etnia.
-Se disponen sobre una superficie plana a manera de cuadro o bien sobre esculturas de madera previamente talladas, en las que se hace referencia a la fauna de su entorno.
-Domina la disposición contrastante de los colores.
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https://www.difusionar.com/conoce-las-expresiones-artisticas-de-la-cultura-wixarika/
En la actualidad, los espacios de servicios turísticos de la región (hoteles, galerías y museos) son los que dan impulso comercial a los artesanos. No obstante, hay artistas y artesanos contemporáneos que se han dejado maravillar por la simbología, colorido y técnicas wixárikas para utilizarles en sus propias propuestas artísticas por diferentes motivos.
La propuesta base (porque de esta debería de desarticularse el resto) es la de ocho artistas huicholes oriundos de Nayarit (Familia Ortiz) y Jalisco (Familia Bautista), quienes cubrieron y adornaron con chaquira de vidrio un vocho. De esta manera utilizan un auto: símbolo de movilidad, de tecnología y de producción industrial, por lo tanto, de globalización. Por otro lado la chaquira, dispuesta bajo el imaginario visual de la cultura wixárika, lo que refleja un arraigo ancestral, una cosmovisión regional. De este proyecto nació el Vochol.
Este particular vehículo ha sido expuesto en diferentes escenarios culturales del mundo desde el 2010, ya que el objetivo ha sido mostrar el arte huichol al mundo desde su naturaleza, sus elementos culturales y la habilidad artesanal que les distingue; esto con la finalidad de proteger esta manifestación cultural, por lo que se publicó un pliego petitorio:
https://www.change.org/p/fela-pelayo-protejamos-el-arte-wixárika-o-huichol-en-jalisco
Es por ello que desde esta perspectiva de respeto, no se deberían de reproducir indiscriminadamente su bagaje imaginario, transgrediendo el valor simbólico que encierran estas representaciones.
Un ejemplo claro de arte contemporáneo que reconoce y homenajea al arte wixárika son los trabajos de Betsabé Romero que sustenta sus propuestas plásticas en los siguientes fundamentos conceptuales: por un lado, la utilización de llantas que hace alusión a la movilidad y al reciclaje: un nuevo ciclo de vida, y por otro lado, utiliza la chaquira adherida con métodos tradicionales (cera de abeja), echando mano solamente del material y la técnica. El resultado son los contrastes entre la rudeza del neumático y la fragilidad de la flor representada; la oposición de texturas, de la opacidad y la transparencia, y la discrepancia de colores.
En contraste, en Galerías del Palacio, Pasaje Francés y Zócalo de Puebla hay una muestra que ha resultado llamativa por las grandes dimensiones de las figuras expuestas, facturadas en fibra de vidrio y cubiertas de chaquira, mismas que no reflejan algún contexto particular, ni hace alusión a algún imaginario cultural, pues más bien se trata de personajes caricaturizados: gatos enormes humanizados, perros, aves. Todos en gran formato.
Ciertamente es un trabajo arduo llenar una gran superficie con chaquiras y esta labor la desempeñan artesanos wixárikas en el estudio de Menchaca, es decir, ha generado una fuente de empleo significativa.
(https://merakisite.com/2019/11/cesar-menchaca-y-el-arte-huichol/),
En sí la exposición es estéticamente pobre: las figuras son malas carecen de elementos escultóricos, son muñecotes. Se han comercializado gracias a la mano de obra wixárika, lo que conlleva a una subutilización de su cultura visual, una banalización del simbolismo religioso y un aprovechamiento del virtuosismo artesanal mexicano. Es decir, si eliminamos la chaquira de esta muestra no queda nada.
No me parece adecuado el apoyo -desde cualquier nivel de gobierno- a alguien que se sirve de los diseños ajenos, menos aún con la cantidad de artistas contemporáneos que hay en Puebla y en México. Propongo difundir verdaderos valores artísticos, no todo lo grandote es relevante. Además, deberíamos de proteger los diseños autóctonos en textiles y en artesanía, es nuestro legado y nuestro patrimonio.