“La República española tiene una deuda de honor con Gilberto Bosques, el nuevo Don Quijote con sangre mexicana y alma española''.
Testimonio de un refugiado español
El pasado 20 de julio se conmemoró el aniversario número 130 de un poblano universal, don Gilberto Bosques Saldívar.
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Don Gilberto Bosques nació en un pequeño pueblo de la mixteca Poblana, Chiautla de Tapia, un 20 de julio de 1892. En 1909 y a la edad de 17 años, ingresó a la Escuela Normal de Maestros del Estado y posteriormente ingresó al Partido Antirreeleccionista. Un año después, participó en uno de los primeros levantamientos contra la dictadura de Porfirio Díaz encabezado por Aquiles Serdán. Durante la Revolución participó en las filas de Venustiano Carranza. A los 26 años fue electo diputado constituyente por el Estado de Puebla a la Convención de Aguascalientes en 1916.
En 1935 fue candidato a la gubernatura del Estado apoyado por la FROC en contra del candidato oficialista, Maximino Ávila Camacho, quien cometió fraude para hacerse de la gubernatura del Estado. Durante el cacicazgo de Maximino que se extendió más allá de su gobierno, el nombre de don Gilberto y su obra, fue proscrita en el estado.
De Aquiles Serdán, el Mtro. Bosques escribió lo siguiente:
"Era Aquiles Serdán un hombre de gran actividad y gran dinamismo, que se confundía con un carácter nervioso que en realidad no tenía […] Llegó a decirse… por esa fecunda y trascendente acción de Aquiles Serdán, que él tenía una gran ambición política, que quiso acaparar el movimiento revolucionario de Puebla, ser el jefe. En realidad, era él el centro de una acción que dirigía un conjunto de movimientos sociales y políticos. Don Francisco I. Madero le tenía asignado en la futura formación, el carácter de jefe orientado hacia la gubernatura y la comandancia militar del estado de Puebla que no llegó a tener."
Don Gilberto fue también cónsul general de México en París, Bayona y Marsella de 1939 a 1944, posición desde la que ayudó a más de 40 mil refugiados de distintas nacionalidades y credos, ofreciéndoles residencia y nacionalidad mexicana. Se sabe que salvó la vida de personas perseguidas por la dictadura franquista en España, y por los nazis alemanes en toda Europa.
Más adelante fue nombrado embajador en Portugal para seguir ayudando a los exiliados españoles y posteriormente fue embajador en Suecia y concurrente ante el gobierno de Finlandia. En el primer país difundió la historia y cultura mexicana.
“Mi país ha querido expresar a los pueblos escandinavos su sincera y cordial amistad, a través de un acto de presencia, de categoría cultural. Creemos que el arte es un admirable vehículo de relación, virtud del cual todos los pueblos pueden entenderse mejor.”
Se ha escrito mucho de la gran tarea que desempeñó don Gilberto en Europa, pero muy poco sobre el papel que llevó a cabo de 1953 a 1964 como embajador en la hermana República de Cuba. Don Gilberto llegó a Cuba en el año del asalto al Cuartel Moncada por parte de Fidel Castro, un 26 de julio de 1953.
Al salir de la cárcel Fidel Castro, don Gilberto lo convenció para acogerse al asilo y le otorgó un salvoconducto y les dio visa a los hermanos Castro para llegar a México, tanto a Fidel como a Raúl Castro. En nuestro país se organizaron y prepararon la revolución que los llevó al poder en la isla.
Antes de partir a Cuba en el mítico, histórico y legendario Granma, Fidel y sus compañeros estuvieron en Xicotepec de Juárez y de ahí partieron a Tuxpan en Veracruz para embarcarse en el Granma.
En Cuba, don Gilberto fue testigo de hechos históricos que conmocionaron a América Latina y el mundo: el triunfo de los llamados barbudos, la caída del dictador Fulgencio Batista, el intento de invasión a Cuba por parte del imperio norteamericano en 1961 teniendo como cabeza Bahía de Cochinos y Playa Girón, la expulsión de Cuba del ministerio de colonias de Estados Unidos (OEA-enero de 1962. Fidel Castro, dixit) y la crisis de los misiles en octubre de 1962.
Se conoce por los testimonios que dejó en el archivo de la Secretaría de Relaciones Exteriores, que él mismo solicitó concluir su misión diplomática en Cuba entre otras cosas, antes de que entrara el nuevo gobierno del genocida Gustavo Díaz Ordaz, en 1964.
En 1964, durante la recepción de la Embajada de México en Cuba. Sentados de izquierda a derecha: Raúl Castro, el embajador Gilberto Bosques, Fidel Castro y Ernesto ‘Che’ Guevara. Foto: Cortesía Fototeca Amalia González Caballero de Castillo Ledón. Acervo Histórico Diplomático, SER
En 2021, el archivo de don Gilberto fue declarado por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), Memoria del Mundo.
Me parece lamentable por decir lo menos, que la Licenciatura de Relaciones Internacionales de la UAP y El Colegio de Puebla, entre otras instituciones de educación superior en el Estado, no tengan actualmente una cátedra con el nombre de este gran poblano y mexicano universal que dé a conocer su vida y obra. Bien dice el dicho popular de origen bíblico que “nadie es profeta en su tierra”.
Como lamentable fue el hecho que en el anterior gobierno municipal de Puebla, encabezado por Claudia Rivera, y ante la solicitud de un conjunto de organizaciones entre las que se encontraban el Comité para la Libertad de los Presos Políticos y contra la Represión Social en Puebla, la Liga Estudiantil Democrática, la UPVA 28 de Octubre, el Colectivo Hermanos Serdán, el Movimiento Comunista Mexicano en Puebla, y la Brigada del 68, le solicitaron al ayuntamiento poblano el cambio de la nomenclatura del Boulevard Norte por Profr. Gilberto Bosques, propuesta que no prosperó bajo pretextos insulsos y cretinos. En realidad, no hubo voluntad política del cabildo para hacerlo.
Bien haría que la actual presidenta municipal de Atlixco, Ariadna Ayala Camarillo y su cabildo, cambiaran el nombre al Boulevard Atlixco Dr. y Gral. Rafael Moreno Valle, asesino de campesinos en la Sierra Norte de Puebla en Monte de Chila, por el nombre del Mtro. Bosques o bien del Mtro. Héctor Azar Barbar.
En 2015, el periódico español El País llamó a Gilberto Bosques el “Schindler mexicano”. Viendo a la distancia a ambos personajes, dista mucho lo que hizo uno y otro. Mientras que Oscar Schindler le salvó la vida a aproximadamente 1,200 judíos que trabajaban en su fábrica, don Gilberto Bosques le salvó la vida a 40 mil personas: judíos, españoles republicanos y comunistas alemanes, franceses, austríacos, etc. Sería más sensato, adecuado y razonable que fuese al revés, que Schindler pase a ser llamado el “Bosques mexicano”; lo cual no demeritaría en nada lo realizado por Schindler.
A don Gilberto Bosques le queda como traje a la medida el poema de un dramaturgo, escritor, exiliado y militante comunista alemán, Bertold Brecht:
Hay hombres que luchan un día y son buenos
Hay otros que luchan un año y son mejores
Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos
Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.
P.D Quiero manifestar y dejar patente mi plena solidaridad con doña Elia Tamayo en su largo batallar y viacrucis en aras de que se haga justicia en el caso del asesinato de su hijo José Luis Tehuatlie Tamayo sucedido un 9 de julio del 2014, durante la brutal represión al pueblo de San Bernardino Chalchihuapan, por parte de los esbirros del sociópata Rafael Moreno Valle.