Lunes, 18 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Urgentes medidas para frenar la sequía en México

Se debe apostar por la reducción de las emisiones de CO2 y el combate al calentamiento global

Fernando Manzanilla Prieto

Soy Fernando Manzanilla Prieto, desde hace 20 años la vida me ha dado el privilegio de servir a las familias poblanas. Mi mayor anhelo es que a mí Estado le vaya bien. 

Martes, Julio 19, 2022

Son muchas voces las que se han levantado para visibilizar la grave crisis hídrica que se vive en varias regiones del planeta por la sequía. Desafortunadamente, la situación en México no es ajena a esta problemática.

De acuerdo con los resultados más recientes del Monitor de Sequía de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), a nivel nacional son 571 municipios de México los afectados por este fenómeno climatológico transitorio, lo que representa el 23.2 % del territorio.

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Las entidades que presentan mayores afectaciones son Aguascalientes, Baja California y Sonora, debido a que el 100 por ciento de sus municipios sufren algún nivel de sequía. Para Coahuila, Chihuahua y Querétaro la situación tampoco les es ajena, ya que este fenómeno prevalece en el 94 por ciento de sus demarcaciones.

Estas cifras, más allá de un número, reflejan la profundidad de una problemática que, como nación, tenemos en puerta. Precisamente, el Atlas Nacional de Riesgos se refiere a la sequía como uno de los desastres naturales que más daños causa.

Y no es para menos. Este fenómeno tiene un impacto muy alto en la agricultura, ya que afecta las cosechas y la vegetación de la zona. Daña al medio ambiente al modificar los ecosistemas y hábitats de las especies de plantas y animales. En temporada de sequía muchos animales mueren debido a la fuerte deshidratación que atraviesan.

Incluso, las repercusiones trascienden de manera directa a la industria alimentaria, ya que una gran parte de la materia prima que se utiliza proviene de la producción agrícola y ganadera.

Además, esto provoca cortes de agua en el sistema hídrico, para ahorro de agua, lo que ocasiona la afectación a las actividades cotidianas de las personas.

Desafortunadamente, los estragos de la sequía ya son tangibles en nuestro día a día. Un ejemplo de ello lo tenemos en Monterrey, capital del estado de Nuevo León y segunda ciudad más poblada del país, en la cual, desde el pasado mes de febrero, cerca de cinco millones de habitantes han padecido la escasez de agua, la peor de su historia.

Con temperaturas que superan los 40°C, las reservas de la presa de Cerro Prieto o La Boca están prácticamente secas, por lo cual los regios han tenido que arreglárselas para subsistir con sólo seis horas al día de bombeo de agua potable, una restricción nunca antes vista e implementada por las autoridades para racionar lo que queda del vital líquido.

La historia en el sur no es diferente. En 17 años, de 2003 al 2020, la disponibilidad de agua en la península de Yucatán disminuyó un 59 por ciento, según un informe del Consejo de Cuenca Península de Yucatán.

Basta señalar que, a lo largo del país, casi uno de cada tres hogares no tiene acceso diario al agua potable, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

En este sentido es que el propio Gobierno Federal ha tenido que reaccionar con medidas categóricas. La semana pasada se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el “Acuerdo de inicio de emergencia por ocurrencia de sequía severa, extrema o excepcional en cuencas para el año 2022”, un instrumento que faculta a la Conagua para implementar las medidas preventivas y de mitigación necesarias en caso de presentarse los niveles más críticos de sequía.

A través de este acuerdo, la Conagua podrá poner en marcha medidas transitorias y concertadas con los usuarios y las autoridades de los tres órdenes de gobierno, para garantizar el abasto de agua a la población en sitios que presenten condiciones de sequía severa, extrema o excepcional. Esto de acuerdo, precisamente, al Monitor de Sequía de México o que presenten una disminución en sus fuentes de abastecimiento para uso público-urbano

Si bien, desde el propio gobierno se ha manifestado que este instrumento es de carácter general y no está dirigido a una condición de sequía actual o una entidad en particular, sí le permite estar preparado con el fin de garantizar el abastecimiento de agua para usos doméstico y público urbano.

Sin embargo, más allá de estas acciones temporales, necesitamos cambiar la perspectiva respecto a la sequía. Lo primero es saber que este fenómeno está asociado al cambio climático y al calentamiento global. No es una casualidad sufrir ahora mayores olas de calor y un desajuste en las temporadas del año.

Precisamente el día de ayer, la Comisión Europea anunció que el 46 por ciento del territorio de la Unión Europea (UE) está en riesgo de sufrir sequía tras la falta prolongada de precipitaciones.

Al respecto, Gran Bretaña activó la primera alerta roja por calor extremo en el país, ya que se prevé que las temperaturas alcancen, por primera vez, los 40 grados Celsius esta semana.

Es por ello que la principal medida que podemos poner en marcha para combatir el riesgo de sequía, es apostar por la reducción de las emisiones de dióxido de carbono (CO2), tanto a nivel nacional como global.

El ritmo de las emisiones de carbono es el más alto de los últimos 66 millones de años y se espera que el calentamiento de las próximas décadas sea 250 veces mayor que el calentamiento promedio del siglo pasado.

Por supuesto, cuidemos hoy más que nunca el agua, un líquido indispensable para nuestra sobrevivencia, pero también seamos conscientes de que proteger el planeta y todos sus recursos, es prioritario para evitar que nuestro mayor punto débil sea una tierra que responda agresivamente con fenómenos mortales como las sequías.

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