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OPINIÓN

Crecimiento demográfico, reto de la humanidad

El tamaño de la población no es un factor exógeno, ya que permite dirigir el futuro de las naciones

Fernando Manzanilla Prieto

Soy Fernando Manzanilla Prieto, desde hace 20 años la vida me ha dado el privilegio de servir a las familias poblanas. Mi mayor anhelo es que a mí Estado le vaya bien. 

Martes, Julio 12, 2022

Ayer conmemoramos el Día Mundial de la Población, una fecha que nos recuerda uno de los desafíos más grandes que afrontamos actualmente como humanidad y que es precisamente el crecimiento demográfico en el planeta.

En este sentido, este 2022 es muy importante, dado que se espera que este año la población en el mundo llegue a unos 8 mil millones de personas, cifra totalmente ligada a la tasa de fecundidad y esperanza de vida.

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De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU) tuvieron que transcurrir cientos de miles de años para que la población mundial creciera hasta alcanzar los mil millones de habitantes, y solo en unos 200 años más se multiplicó por siete. En 2011, la población mundial alcanzó la cuota de los 7 mil millones de personas y en 2021 la cifra aumentó a casi 7 900 millones de personas. Las previsiones hablan de 8 mil 500 millones para 2030, 9 mil 700 millones en 2050 y 10 mil 900 millones en 2100.

Desde esta perspectiva, este gran crecimiento se ha visto impulsado por el incremento del número de personas que llegan a la edad reproductiva, y ha venido acompañado de cambios importantes en las tasas de fecundidad, el aumento de la urbanización y la aceleración de la migración.

Si ya los retos a los que hay que afrontar bajo este panorama son enormes, hay una postura que vaticina que las tendencias demográficas no siempre serán así y que estas transformaciones tendrán consecuencias de gran alcance para las futuras generaciones.

Para el multimillonario estadounidense Elon Musk, catalogado actualmente como el hombre más rico del mundo de acuerdo con la lista de Forbes 2022, el panorama no es tan simétrico y en ascenso como lo ha establecido la propia ONU, sino por el contrario, uno de los principales riesgos para la civilización actual son las bajas tasas de natalidad y la rapidez con la que siguen bajando.

A primera vista esta visión, contraria a lo que ha ocurrido a lo largo de los siglos, no sólo confronta lo previsto por la ONU, sino que además parece no tener lógica; sin embargo, al analizarla con mayor profundidad arroja datos que la hacen nada desdeñable. 

Según un estudio publicado por la revista The Lancet en 2020, en el que participaron investigadores del Instituto de Métrica y Evaluación de la Salud (IHME), contrario a lo que se cree, puede haber algo de verdad en esta postura, ya que la población mundial podría disminuir a partir de la segunda mitad del siglo.

El IHME sugiere que en el 2064 la población mundial alcanzará un máximo de 9 mil 730 millones de personas, pero que sufrirá un descenso de casi mil millones a finales de siglo.

El descenso de la población se atribuye principalmente a la disminución de la tasa de natalidad, es decir, las mujeres tienen menos hijos. Los investigadores señalan que estos cambios se deberán a un mejor y más fácil acceso a la educación y a los métodos anticonceptivos.

Los investigadores suponen que estas circunstancias favorecerán el medio ambiente debido a que las personas usarían menos recursos y generarían menos emisiones de carbono, estrés para los sistemas alimentarios mundiales y probabilidades de sobrepasar los límites del planeta. Sin embargo, aclararon, que la disminución de la población no es la solución contra el cambio climático.

El estudio vaticina que las personas mermarán a la mitad en 23 países, como Japón, España, Tailandia, Italia, Portugal, Corea del Sur y Ucrania. Además, que otras 34 naciones tendrán una gran disminución de habitantes. Pero no todos los países compartirían el mismo destino, ya que África y Medio Oriente serán las únicas regiones que se espera tengan una mayor población.

Pero lo más importante es que ya no sólo se trata de predicciones, sino de lo que está sucediendo en la realidad. El Centro Nacional de Estadísticas Sanitarias de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés) publicó en 2021 un informe que reflejaba una fuerte caída en la natalidad en ese país, lejos del incremento de nacimientos que algunos esperaban cuando se empezaran a levantar las restricciones por el covid-19.

Asimismo en China, de acuerdo con el último anuario publicado por la Oficina Nacional de Estadísticas de esa nación, la tasa de natalidad en 2020 alcanzó otro mínimo histórico, ya que únicamente hubo 8.5 nacimientos por cada mil personas en el país.

En este sentido, concuerdo con los investigadores del IHME sobre que las políticas que aplican los países en la actualidad pueden alterar la trayectoria de la fecundidad, la mortalidad y la migración, así como generar importantes consecuencias económicas.

Los países que apuestan de forma decidida por la inmigración como política a largo plazo y que apoyen más a las mujeres que trabajan saldrán fortalecidos.

Es por ello que esta fecha, el Día Mundial de la Población, nos da la oportunidad de reflexionar sobre los retos que tenemos por delante y que habrá que afrontar como humanidad.

El tamaño y la composición de la población no son factores exógenos que los países deban tener en cuenta en su planificación, sino información prioritaria que ayuda a dirigir el futuro de las naciones.  

Tengamos presente que el tamaño de la población y la estructura de edad puede tener profundos impactos económicos, sociales y geopolíticos.

Hoy, más que nunca, los gobiernos deberán estar pendientes de estos escenarios a corto y mediano plazo para estimar la necesidad de escuelas, hospitales y otros servicios públicos, así como escenarios a largo plazo para comprender los posibles riesgos medio ambientales y para implementar estrategias de prevención o mitigación.

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