La parresía es un término planteado por Michelle Foucault que se refiere al acto de expresarse dentro de un discurso con tres características principales: 1) La intención de decir la verdad; 2) que implica valentía para expresarse debido al riesgo que sugiere expresión y 3) este acto representa un peligro para quien lo expresa.
Como primer aspecto, explica Foucault, en la parresía la persona tiene un compromiso con expresar la verdad, es decir, lo que pretende compartir es un acto verídico basado en una confirmación previa, del cual la persona se hace responsable de cualquier consecuencia que esto pueda traer consigo.
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El segundo aspecto plantea que la expresión de esta información implica un riesgo para quien lo manifiesta debido a que esta contiene datos o hechos que involucran a alguna persona con mayor poder de quien lo enuncia, por lo que hablar expone y hace vulnerable a la persona.
El tercer aspecto tal y como explica Foucault, comprende que, el acto de hablar con la verdad implica coraje y valentía, ya que en muchas ocasiones expresarla puede costar la integridad física e incluso la vida.
El periodismo mexicano en muchas ocasiones ha entrado en esta definición. Desde que comenzó el actual sexenio han sido asesinados 33 periodistas, 11 en lo que va del año, colocando a México como el país más peligroso y mortífero para ejercer el periodismo en el mundo.
De acuerdo con el informe de la organización Artículo 19 se reportó que, del total de las agresiones contra periodistas el 42.55% fueron perpetuadas por autoridades del Estado, 21.31% por particulares, 9.18% por partidos políticos y 6.53% por el crimen organizado. Así, 2 de cada 6 agresiones son cometidas por las autoridades.
Aunado a ello, de acuerdo a los datos de la Red de Periodistas Puebla, en nuestra entidad ocurre una agresión contra periodistas cada quince días. En total de mayo de 2014 a mayo de 2022 se han cometido 194 agresiones, que incluyen: intimidaciones, bloqueo informativo, desacreditación, agresiones físicas, detención arbitraria o amenazas.
Esto, en conjunto con la deficiencia del funcionamiento del Mecanismo de Protección a Personas Defensoras de los Derechos Humanos y de Periodistas, crea un escenario que propicia el riesgo para el ejercicio del periodismo en México.
De acuerdo con un informe de Reporteros sin Fronteras, el Mecanismo cuenta con 45 empleados para aproximadamente mil 500 beneficiarios, lo cual provoca que las medidas de protección sean ineficientes, las cuales pueden tardar hasta un año en ser aplicadas. De acuerdo con este reporte, en la década entre 2011 y 2020, al menos nueve periodistas fueron asesinados encontrándose bajo protección del Estado.
Esta situación donde la prensa es violentada por el Estado y la protección es escasa, da como resultado las altas cifras de asesinatos y agresiones contra la prensa, lo cual, afecta directamente al derecho que tienen las personas de ser informadas y tener información relevante para tomar decisiones.
A pesar de la constante estigmatización contra la prensa y las declaraciones de los políticos demeritando la labor periodística en México, el trabajo realizado por múltiples medios y periodistas es fundamental para evitar que el Estado pueda gobernar sin ningún límite y de manera arbitraria.
Es común escuchar los términos fifí, adversario, neoliberal, etc. en los discursos políticos cuando se refieren a alguien que los haya incomodado. Sin embargo, el término que en realidad describe la labor periodística en México debido a la situación de violencia actualmente, es sin duda, parresía.