Opinión

Las causas de la rebelión…

Jueves, Junio 2, 2022
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El escenario donde EU era la potencia única llegó a su fin, pues China y Rusia están presentes
Periodista por la UNAM, maestro por la UAEM y doctor en Ciencias por el Colegio de Postgraduados-Campus Puebla. Es profesor del Doctorado en Ciencias Sociales de la UATx y Coeditor de la revista científica Symbolum de la Facultad de Trabajo Social, Sociología y Psicología.
Las causas de la rebelión…

¿Por qué durante los días previos a la Cumbre de las Américas que se llevará a cabo en la ciudad de Los Ángeles la próxima semana, ha ocurrido una rebelión de naciones latinoamericanas? La razón visible del rechazo de algunos gobiernos, entre ellos el mexicano, de no acudir a la Cumbre es que el gobierno responsable de la preparación del evento (el de los Estados Unidos que representa Biden) no ha querido invitar a Cuba, Venezuela y Nicaragua. Esto ha sido suficiente como para que algunas naciones hayan decidido por el momento no asistir a una Cumbre que será todo menos de las Américas.

Decirle no a un gobierno de EU parece ir contra las normas que han regulado las relaciones de esa nación con el resto de países de América Latina y el Caribe y que los estadounidenses han considerado como su “patio trasero” desde el siglo XIX. Lo anterior fortalecido por el hecho de que la mayoría de las élites latinoamericanas y caribeñas si bien es cierto que se constituyeron en naciones soberanas, también es verdad que subsiste una multiplicidad de factores que han convertido a las élites locales en grupos que mantienen las estructuras culturales de poder que heredaron de las antiguas colonias y los hacen afines a occidente.

Veamos algunos aspectos. En el caso de Latinoamérica y el Caribe es evidente que al contrario de lo que ocurre en naciones europeas cuya integración es precedida de una relación económica estrecha en donde el 60-70 por ciento de su comercio lo hacen entre ellas mismas (Ángel Bermúdez, de BBC); en el caso de América Latina y el Caribe, siguen siendo en global economías sustentadas en la producción de bienes primarios cuyo mercado no son las naciones del subcontinente sino Estados Unidos, China recientemente y luego la Unión Europea, que ha sido desplazada por los chinos como segundo socio comercial de las naciones latinoamericanas y caribeñas.

Lo de “patio trasero” fue una estructura de sometimiento. La condición de las élites locales colonizadas culturalmente y supeditadas a un patrón de producción para la exportación hacia las naciones ricas que se sustentó en los recursos naturales que posee esta parte del continente, provocó que durante siglos infinidad de gobiernos locales actuaran en plena concordancia con las políticas que se establecían en el norte. A lo anterior debemos agregar las amenazas e invasiones de Estados Unidos a naciones Latinoamericanas y del Caribe que terminaron por minar los principios de una auténtica independencia de dichas naciones.

El debilitamiento del patio trasero tiene que ver con un acontecimiento: el nuevo orden mundial que ha colocado a EU como una potencia que debe compartir su lugar con otras naciones como China en el ámbito económico y con Rusia militarmente hablando. Lo anterior no quiere decir que Estados Unidos simplemente se vaya a retirar del escenario y dejar su lugar sin disputarlo previamente. Un nuevo orden no es ir a tomarse un café, sino la continuación de las disputas interestatales y de las multinacionales por una nueva hegemonía. Existe un hecho evidente: El escenario donde EU era la potencia única llegó a su fin y eso se puede apreciar por donde uno oriente su mirada.

A partir de que China ha despegado como potencia económica capaz de disputarle a EU la hegemonía en el mundo, ha requerido de recursos de todo tipo que le permitan sostener el ritmo de crecimiento. Los chinos han mirado a esta parte del mundo con el fin de satisfacer los requerimientos energéticos, de alimentos, recursos naturales, metales, que implica el crecimiento como potencia. Por otro lado, Latinoamérica y el Caribe, ante las crisis recurrentes, baja la inversión por las políticas neoliberales, deuda, bajo crecimiento, caída de los salarios, por lo que la inversión china es extremadamente bien vista.

Las principales naciones latinoamericanas como Brasil, China, Argentina, Colombia, Chile y el resto de naciones reciben inversiones chinas. Solamente en América Central la inversión de Taiwán le compite a los chinos un poco, pero la subárea va cediendo a las inversiones chinas. Esto no quiere decir que la potencia norteamericana no siga siendo la más importante, lo cierto es que la inversión china crece década tras década. Y los gobiernos locales lo miran bien porque los chinos de entrada no se meten en cuestiones políticas ni distinguen ideológicamente a las naciones, sino que lo hacen en función de alcanzar sus beneficios.

Las propias necesidades de las naciones empobrecidas por el aliado (EU) generó diversas estrategias locales y hacia el exterior cuyo fin ha sido lograr autonomía e independencia con respecto al modelo de Estados Unidos. Las naciones latinoamericanas si quieren el progreso, desarrollo y bienestar, pero no a cambio que se tenga que ceder ante ideas aberrantes como considerar al subcontinente como el patio trasero de los EU al que se le aplican modelos de desarrollo que llevan al desastres humano y ecológico. La riqueza, los alimentos, el bienestar, el disfrute de la tecnología, se concentra en las naciones centrales mientras que en la periferia no ocurre lo mismo, salvo excepciones de núcleos de la clase media alta.

La pregunta es por qué ahora promueven distanciamiento con respecto a EU y en el pasado no. La respuesta es que los grupos de poder en Latinoamérica y el Caribe han cambiado sustancialmente y que tanto las nuevas corrientes como las del pasado no ven con malos ojos a nuevos actores como los chinos. Pueden ser corrientes ultraderechistas pero no son tontos y capaces de sacrificarse por EU cuando los chinos vienen a ofrecerles inversión y no les disputan ideológicamente nada ni se meten en problemas locales, además ofrecen un proyecto sustentando el progreso compartido y la paz, una relación sin invasiones. Los chinos tienen su estrategia, por supuesto, pero por el momento no son mal vistos.

Los estudiosos ven a Estados Unidos un poco ausente y desinteresado. Por ejemplo, en lugar de ejercer liderazgo en la región prefiere pelear por Ucrania contra Rusia y manda 40 mil millones de dólares de ayuda a los ucranianos y se niega a otorgar tres mil millones para Centroamérica. Es del dominio público la existencia de un plan para crear un nuevo canal interoceánico en territorio nicaragüense.  El acuerdo está desde 2014. No entiendo las razones por las que se han detenido, lo que ha dado oportunidad al gobierno de la 4t de crear el ferrocarril que unirá al Pacífico con el Golfo de México. Este hecho es un reto a la hegemonía norteamericana y lo mismo ocurrirá con el canal que se plantea para Nicaragua.

Algunos estudiosos separan la historia pasada de la reciente, centrando su atención en las corrientes de gobiernos progresistas y eso es un error. Las bases que se sostenían la creencia de que América Latina y el Caribe era un patio trasero de EU se ha ido debilitando. También es cierto que las élites locales que “heredaron” la creación de naciones independientes han perdido credibilidad a lo largo de siglos de experiencias de sometimiento a favor de EU. Aunque discontinuas a lo largo de la historia han venido ocurriendo experiencias que de manera consistente vienen de lejos, desde las experiencias de Bolívar, Hidalgo, Morelos, Juárez, Martí, pasando la revolución mexicana, cubana y nicaragüense y las experiencias de Perón, Allende, Evo Morales, Correa, Lula, Castillo y Obrador.

Todo esto explica en cierta medida lo que ahora ocurre, que la Cumbre de las Américas este más que muerta, que tal vez las naciones latinoamericanas deben buscar su propio camino sin necesariamente distanciarse de EU hasta donde sus intereses lo permitan.

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