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OPINIÓN

Imprescindible actuar ya ante el cambio climático

La Organización Meteorológica Mundial ha advertido sobre cuatro indicadores urgentes a atender

Fernando Manzanilla Prieto

Soy Fernando Manzanilla Prieto, desde hace 20 años la vida me ha dado el privilegio de servir a las familias poblanas. Mi mayor anhelo es que a mí Estado le vaya bien. 

Lunes, Mayo 23, 2022

Queda claro que las alarmas a nivel mundial están encendidas ante el cambio climático, sin embargo, el Informe sobre el Estado del Clima Mundial en 2021, presentado recientemente por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), visibiliza que la situación es incluso mucho más delicada y urgente de lo que creemos.  

Este organismo especializado de las Naciones Unidas que se dedica a la cooperación y coordinación internacionales en lo que se refiere al estado y el comportamiento de la atmósfera del planeta, su interacción con la tierra y los océanos, el tiempo y el clima que genera; ha advertido que cuatro indicadores clave del cambio climático registraron valores sin precedentes en 2021.

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De acuerdo a la OMM, los indicadores a los que hay que prestar vital atención son las concentraciones de gases de efecto invernadero, el aumento del nivel del mar, el contenido calorífico de los océanos y la acidificación de los océanos.

Sin embargo, más allá de un número o una referencia, estos valores son clave para visualizar   cómo las actividades humanas están provocando cambios en la tierra, el océano y la atmósfera, lo cual entraña repercusiones nocivas y duraderas para el desarrollo sostenible y los ecosistemas.

Incluso, de acuerdo a este informe, se ha podido confirmar que los últimos siete años han sido los más cálidos de los que se tiene constancia. Como parte de ello, el 2021 estuvo influido por el fenómeno de La Niña y se reflejó en una temperatura media mundial que superó en aproximadamente 1.11 ± 0.13 °C los niveles preindustriales.

Es así que no es de extrañarse que a lo largo del planeta se estén registrando olas de calor excepcionales, como las que afectaron el oeste de América del Norte. Por ejemplo, en Lytton, en el centro-sur de la Columbia Británica, se alcanzó los 49.6 °C a finales de junio de 2021, rompiendo el récord nacional canadiense.

Aunado a ello se suman numerosos incendios forestales importantes durante y después de las olas de calor, como el que destruyó en gran medida la ciudad de Lytton el día después de su temperatura récord. Asimismo, podemos recordar el incendio de Dixie en el norte de California, que quemó alrededor de 390 mil hectáreas antes de ser contenido por completo en octubre, lo que lo convierte en el mayor incendio registrado en esa demarcación.

No queda duda que sucesos como los anteriormente descritos son cada día más frecuentes sobre la faz de la tierra, por ello es vital voltear a observar los cuatro indicadores que presenta la OMM y sobre todo generar estrategias para mitigarlos.

Sobre el aumento de los niveles de gases de efecto invernadero en la atmósfera, debido a las actividades humanas, se sabe que ha sido el principal impulsor del cambio climático desde mediados del siglo XX.

Al respecto los especialistas han vaticinado que el mundo está en camino de superar los umbrales de temperatura de 1.5 °C o 2 °C por encima de los niveles preindustriales, lo que aumentaría los riesgos de impactos generalizados del cambio climático más allá de lo que ya se está haciendo.

Sin embargo, la mayor parte del exceso de energía que se acumula en el sistema terrestre debido a las crecientes concentraciones de gases de efecto invernadero es absorbida por el océano.

Es así que esta energía calienta el océano, lo cual conduce a un aumento del nivel del mar, al que se suma el derretimiento del hielo terrestre. Esto se ha reflejado en el incremento de la temperatura media mundial de la superficie del mar y de la incidencia de las olas de calor marinas.

Todos los datos coinciden en que las tasas de calentamiento de los océanos muestran un aumento particularmente fuerte en las últimas dos décadas, además de que el 2021 fue el más alto registrado, superando el valor de 2020.

Es así que se han observado cambios a gran escala en los ecosistemas marinos, incluida la disminución de la productividad de los océanos, la migración de especies a latitudes y altitudes más altas y daños a los arrecifes de coral y manglares.

Indudablemente, estos eventos relacionados con el clima plantean riesgos humanitarios para la sociedad a través de impactos en la salud, la seguridad alimentaria y del agua, así como la seguridad, la movilidad, los medios de subsistencia, las economías, la infraestructura y la biodiversidad.

Es por ello que no podemos dejar pasar más tiempo; que gobierno, industria y sociedad en general, actuemos de manera urgente ante estos sucesos que ponen en riesgo la vida de todo el planeta.

Insisto en que seguramente será necesario cambiar muchos de nuestros hábitos y paradigmas, sin embargo, lo que hay por delante es más valioso para nosotros y para las generaciones venideras.

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