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      La barbarie no es cultura

      Miércoles, Abril 27, 2022
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      Habrá que recordar cuantas veces sea preciso que la cultura o es ejercicio crítico o no es
      Es vicepresidente de Perspectivas Interdisciplinarias, A. C. (www.pired.org), organización civil con trabajo académico y de desarrollo económico de grupos vulnerables; y promotora de acciones vinculadas con la cultura comunitaria indígena y popular. Su línea de interés es la Huasteca y la Sierra Norte de Puebla.
      La barbarie no es cultura

      Por acá hemos dejado testimonio de nuestra simpatía sobre algunas acciones en materia de cultura implementadas por el área correspondiente del ayuntamiento capitalino. En particular la escultura de los dedos blancos, montada en el Zócalo, en el frente de la Sala de Cabildo. Me parece que se trata de una sutil provocación a los sentidos, a las costumbres –buenas o malas–, pero al fin costumbres. Y las costumbres, decía Paz, hay que profanarlas. Su valor radica en lo que evoca o puede evocar en cada cual la presencia ¿inocua? de esos dedos. Porque de eso trata el arte. De un puñetazo al sentido común, Confieso: nunca sospeché que una pieza como la del tal Rivelino fuera montada por un ayuntamiento panista. Habría jurado que eso pasaría, en caso de pasar, con gobiernos priistas. No por tolerantes y libertarios ni por partidarios de la promoción cultural, sino por su denodada indiferencia, ante un tema nodal como es la cultura. La tolerancia gana terreno en los sectores ortodoxos, y eso es digno de reconocimiento. Dicho lo cual, paso adelante.
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      Las Galerías del Palacio Municipal montó una exposición con motivo del aniversario de la fundación de Puebla. Siempre me ha parecido que Puebla es la culminación de la Conquista. Quien mejor entendió la urgencia de establecer un asentamiento para españoles fue el humanista fray Juan Julián Garcés, obispo de Tlaxcala; un asentamiento en el cual se reuniera a los españoles (exsoldados y aventureros recién avecindados) que, terminadas las guerras de conquista, vagaban en la miseria sobre los pueblos de indios, en los que robaban y violentaban indias. Eran el mayor perjuicio para la estabilización política de la Nueva España y para la nueva moralización católica. La amenaza de un levantamiento de indios estuvo vigente durante los tres años de Colonia. Para entonces Cortés ya era una piltrafa: había sido defenestrado y era perseguido judicial de la Corona. Garcés fue uno de los hombres más educados de aquella época. Había estudiado en París. Así que la historia de un sueño y de unos ángeles fue parte de la mitologización de la ciudad un siglo después, con la deliberada finalidad de la élite gobernante local de afirmarse superior a la capital del reino, la ciudad de México. La rivalidad entre ambas ciudades es mentada por todos los historiadores que se han asomado a ese periodo.

      Volviendo a la exposición de marras, veo un derroche museográfico y manipulación histórica (habría que saber quién es el autor del guión científico; porque los museos tienen funciones pedagógicas, impactan en la población en general y en la educación en particular; son los otros libros de texto; el programa de educación básica incluye por lo menos una visita al museo durante el año escolar).

      La exposición tiene un título largo y barroco; emulación de los requiebros de la época. Es un tributo a los fundadores de la ciudad angelical. A mi me parece que se celebra la misma Conquista, por las razones que ya aduje. Habrá quien diga que sin ella no se estaría celebrando nada. Ni la Puebla del siglo XVI sería la Puebla de hoy, pues aquello era un páramo (pellejo de víboras). La limpieza de sangre elevada a rango de ordenanza en la baja Edad Media parece manifiesta. No hay imágenes de indios, ni menciones a ellos. Bueno, sí. Al final hay una pinturita con ribetes barrocos con una escena que define muy bien el concepto de indio de la época. En primer lugar un nativo herculino en taparrabos; tiene un marro y golpea con resignación desesperada. Atrás, en segundo plano, el encomendero y el misionero, con un pergamino e instrumentos de construcción de época, en posición de mando.

      La ciudad de Puebla fue fabricada a brazo partido por los indios traídos de los pueblos próximos a través de la autoridad de los misioneros franciscanos, quienes para entonces tenían influencia sobre los indios principales de los señoríos nahuas. Como revela la pintura. Esos indios que, según Torquemada, […] Hecha pues la elección del lugar (para edificar la ciudad), fue llamada gente de los pueblos y ciudades comarcanas, la cual fue mucha en número, porque de Tlaxcalla vinieron siete o ocho mil indios, y de Huexotzinco otros tantos, de Tepeyacac y otras provincias este número o pocos menos, todos con los materiales para hacer la planta de la nueva poblazón (que fue en sus principios de madera y paja). Venían los dichos indios a la nueva fundación repartidos muy en orden. Entraban cantando y bailando y tañendo campanas y atabales en favor de el pueblo nuevo y cristiano, y con tanto regocijo, que parecía entonces que el regocijo que los ángeles hacen en el cielo, según la palabra de Cristo nuestro señor, cuando un pecador se convierte, se mostraba con voces y cantos de placer en las bocas de aquellos nuevos cristianos y recién convertidos a la fe. en la fundación de aquel su nuevo pueblo, que para que en él fuese.

      Ellos que llegaron de muy buena gana a construir una nueva ciudad para habitación de unos desconocidos, fueron quirúrgicamente separados en los hechos y en el guión de exposición. San Francisco, río-frontera, la primera segregación. Entonces aparecieron los barrios de indios, y otros puños a la vera del camino a Cholula (Santiago). La mano de obra forzada para favorecer a los nuevos colonos era ley en la encomienda y en la repartición. Las primeras instituciones coloniales introducidas en el Nuevo Mundo para extraer recursos y mantener a raya a la población.

      Allí siguen esos mismos indios que hace 500 años llegaron a levantar la ciudad y se quedaron reducidos en los barrios para servicio doméstico y trabajo en los campos agrícolas de los nuevos colonos. Eso es Analco, La Luz, Xanenetla, Santiago, El Parral. Purgan una condena que ya va para el medio milenio. Como entonces, siguen en el último peldaño de la estructura de bienestar y ejercicio de derechos.

      Negados, invisibilizados, estigmatizados, vilipendiados, rebajados. Nido de delincuencia. Territorio ignoto. De cabarets, de vagabundos, desahuciados. Bohemios, poetas, antropólogos, enamorados, ambiciosos. En San Antonio, barrio de barrios, una noche, borracho, una querida le estrelló la cara a un tal Agustín Lara, armada con una botella. Por allí llegaba, dicen las crónicas, un general temido y querido a la vez; sacaba al muchacho cantor y se lo llevaba a dar gallo a sus novias. Ese general temido llevaba por nombre Maximino y se apellidaba Camacho. Las culturas negadas, subordinadas, estigmatizadas, violentadas, abren sus propias veredas de afirmación en la informalidad de la economía y la violencia, como actos últimos de sobrevivencia frente a los Otros.

      La separación entre indios y blancos fue una medida de la Corona para mantener la inocencia inmaculada de los indios frente a la amenaza de contaminación de sus paisanos, los españoles. Así aparece en las sucesivas ordenanzas de Su Majestad el Rey. De este lado, los blancos sinónimo de civilidad y progreso y religión; por ese hecho, los indios les debían sumisión absoluta, en su condición jurídica de súbditos de su Majestad. A esa relación en la época se decía “vivir en policía”. Fray Toribio de Benavente (Motolinía) y fray Juan de Torquemada, quienes escribieron de primera mano sobre la fundación de Puebla, fueron omitidos en la exposición. Sabrá Dios el motivo. El primero es enfático en sus registros, dice que lo que dice lo dice no porque lo oyó de boca de otros, sino porque él mismo estuvo presente el día en el que se “echaron los cordeles”, y los españoles regidores (investidos con todo el poder sobre los indios) distribuyeron lotes entre los nuevos colonos, que no eran otros sino ellos mismos. Y dice el Motolinía que eso es tan cierto como que fue él quien oficio la primera misa de fundación. Quien haya echado vistazo al Códice Cholula sabe que los terrenos sobre los que se fundó la nueva ciudad fueron cercenados a la monarquía india de Cholula.

      Para equilibrar el discurso y el paseante saliera con una opinión menos ladeada de lo que fue la fundación de Puebla y los tres siglos de Colonia, yo habría puesto en alguna parte la imagen del Códice de Aperramiento. ¿De qué trata ese libro pintado? Lo dice la UNAM. “El Manuscrito del aperreamiento registró la ejecución de siete indios nobles de Cholula ordenada por Hernán Cortés en Coyoacán durante 1523, según se indica en un breve texto en náhuatl escrito en el plano inferior del propio documento”. Y sigue: “Varios métodos de ejecución pública (de indios) fueron practicados durante la conquista y el periodo colonial. La horca, la hoguera, el garrote y la decapitación fueron los más comunes” (Perla Valle, en Manuscrito del Aperreamiento. Suplicio ejecutado por medio de perros de presa contra los caciques cholultecas)

      Volviendo al tema de Garcés. Dice Julia Hirschberg del Smith College:

       “Garcés fue un dominico discípulo de Antonio de Nebrija y ex alumno de la Sorbona, llegó a Nueva España en 1526 para hacerse cargo de su recién creado obispado. La preparación humanista de Garcés se complementaba con un claro sentido misionero, y parecería que se lanzó gustoso a la lucha por el poder que sobrevino tras la conquista. Su preocupación por su propia posición, así como por el bienestar de su rebaño, lo llevó a recomendar que se estableciera en su sede, la ciudad de Tlaxcala, una comunidad experimental”. Esa comunidad experimental terminó en la fundación de la ciudad de Puebla. Así que nada de supercherías de sueños y ángeles; dice Motolinía.

      […] que hiciesen un pueblo de españoles, y que fuese gente que se diesen a labrar los campos y a cultivar la tierra a el modo y manera de España, porque la tierra había muy grande disposición y aparejo; y no que todos estuviesen esperando repartimiento de indios; y que se comenzarían pueblos en los cuales se recogerían muchos cristianos que al presente andaban ociosos y vagabundos; y que también los indios tomarían ejemplo y aprenderían a labrar y cultivar a el modo de España; y que teniendo los españoles heredades y en qué se ocupar, perderían la voluntad y gana que tenían de se volver a sus tierras, y cobrarían amor con la tierra en que se viesen con haciendas y granjerías; y que juntamente con esto, haciendo este principio, sucederían otros muchos bienes.

      Habrá que recordar cuántas veces sea preciso que la cultura o es ejercicio crítico o no es.

      Chayo News

      El debate poselectoral revocatorio-ratificatorio se ha centrado en la fuerza del Presidente y la movilización electoral del pasado 10 de abril. Incluso los más suspicaces suelen decir que no son nadita despreciables los 15 o 16 millones de votos de saque. Una suma que se mueve alrededor del quince por ciento del padrón electoral. Todo en función de la composición de los cálculos de los partidos y liderazgos políticos, pero todo indica que además de las alianzas cantadas (Morena-PT y PRI-PAN-PRD), podría haber una tercera, o tal vez dos candidaturas independientes. Me refiero a los partidos Movimiento Ciudadano y el Verde. ¡Ay el Verde! Sí, el Partido Verde manifiesta incomodidad en Morena. Es su modo habitual de subir su costo, para enseguida pasar a la ventanilla. Desde la perspectiva que se le mire, el Verde es un partido despreciable. Nadie como él para extorsionar al Estado mexicano. Es un ardid propagandístico. No es de ideas, programático ni de base social, con electores de carne y hueso. Lo suyo-suyo son “las caras bonitas”. Tienen el síndrome de las prostitutas. En público todos los partidos “de bien” le rehúyen, pero en la impenetrable oscuridad de la noche lo buscan. Se ha convertido en el partido imprescindible para ganar la elección presidencial en los últimos veinte años. En 2000 se abrazó de Fox, y ganó; en 2012, se metió a la alcoba de Peña Nieto y ganó; en 2018 se metió con López Obrador, y ganó. No veo porque ahora tendría que ser diferente.

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