Opinión

"Predestinados" peligrosos

Viernes, Abril 22, 2022
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Un líder, una narrativa, un discurso de esperanza, un aparato de propaganda, un ejército detrás
Maestro en Asuntos Internacionales de Negocios Universidad de Columbia. Maestro en Administración Pública INAP. Egresado de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard. Es presidente de 2TRES15
"Predestinados" peligrosos

Érase una vez un país en el que las malas decisiones de sus líderes de años anteriores, llevaron a la gente a vivir en condiciones terribles.

Crisis económica con inflación, desempleo, desbasto, corrupción y falta de liderazgo, provocaron un crecimiento desmedido de la violencia y la criminalidad.

Las personas estaban frustradas y con un gran resentimiento social reprimido en contra de todo aquel que no compartiera su lamentable condición.

En medio de este desorden surge un hombre no muy brillante ni preparado, pero sí ambicioso y con los mismos resentimientos que sus conciudadanos.

Con enormes delirios de grandeza y habilidad para la oratoria y la narrativa, construye un discurso poderoso basado en rescatar a su país del caos en el que está sumido, debido en gran medida a las malas decisiones del pasado, engrandeciendo un sentimiento ultranacionalista y haciendo sentir a cada persona, como elemento fundamental para reconstruir la nación alrededor de una visión de poderío, orgullo y posibilidades basadas en épocas gloriosas del pasado histórico.

Como todo megalómano, su propia visión comienza a ser compartida por un círculo cercano de colaboradores, que por convicción o conveniencia de manera muy efectiva y casi devota, enaltecen la figura de este hombre como si de un predestinado se tratara.

Como un Mesías llamado a rescatar al "pueblo" de sus miserias.

"Pueblo", "nación”, "orgullo", "traición", son siempre conceptos utilizados por todo caudillo o futuro dictador. Porque a través de estos elementos se " hacen uno" con aquellos que tienen esperanza. Se convierten en "su voz" y en la representación de lo que "puede ser". Por ello la importancia de los grandes eventos, con muchas personas que fervientemente escuchan, obedecen y siguen al caudillo.

Imagine que ese país crea un partido político alrededor de la narrativa y las ideas construidas y repetidas una y mil veces por el "ungido", y desarrolla un muy efectivo y costoso aparato de propaganda, en el que el "hombre y el mensaje" se vuelven uno solo. La figura central del poder, partido, mensaje, esperanza y del "futuro glorioso" se centra en el caudillo mismo.

Su palabra es ley terrenal y prácticamente divina.

Continuemos este ejercicio de imaginación y consideremos que este hombre comienza a enloquecer, aún más de lo que inicialmente ya lo estaba, producto de ser tratado como un Dios sin contrapesos, a pesar de causar con sus decisiones las peores atrocidades que su pueblo ha visto jamás. De manera inverosímil, el pueblo que lo apoyó para llegar al poder con gran esperanza, lo sigue en cada una de sus decisiones más dementes. La esperanza y el fanatismo se funden y un segmento de la población lo sigue ciegamente, mientras que otro, más inteligente, preparado y racional, ahora cumple sus designios sólo por miedo.

Al final, el "caudillo" de la esperanza se transforma en el del miedo, y arrastra de manera corresponsable junto con él al "pueblo bueno y justo" a ser cómplices de su propia tragedia y nuevo sufrimiento, peor aún que el que vivían antes de la llegada del "predestinado”.

Un líder, una narrativa, un discurso de esperanza, un aparato de propaganda, un ejército detrás de él, aniquilar a sus opositores, crear a un "culpable del pasado", darle nombre e identidad a grupos sociales, económicos, raciales, intelectuales y culturales, y señalarles como "enemigos" o "traidores” de un proyecto y de la patria, generando odio y división social, lograron que este hombre tuviera el control total y absoluto de su país.

Ese país es Alemania y el hombre es Adolfo Hitler.

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