Educar para el miedo, someter a una sociedad, normalizar el abuso, inseguridad, el abandono; los abusivos en medio de un bosque, y todo se reduce al factor suerte, suerte por sobrevivir, llegar a la casa de la abuela y regresar al hogar.
Una normalización que no se discute, al contrario, se da a los niños para que la consuman todos los días entre princesas y niños guerreros, se diluye la educación en un cuento violencia, abandono e indiferencia.
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Todos gritan libertad y dignidad y desde el cuento se expone a lo más valioso para una sociedad: sus niños.
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