Así se titula el libro cuya lectura concluí, escrito por Alaa Al Aswani, el autor egipcio con mayor proyección internacional, activista a favor de los derechos humanos. Tanto sus obras como sus escritos periodísticos son una denuncia de la corrupción, la hipocresía y las injusticias de la sociedad egipcia. Con una maestría narra la vida de sus personajes durante la “primavera árabe” en Egipto que fue una serie de manifestaciones callejeras que comenzaron el martes 25 de enero de 2011 (el llamado Día de la Ira), y el derrocamiento del dictador Hosni Mubarak cuyo gobierno se extendió por treinta años de 1981 a 2011.
Las manifestaciones y revueltas se originaron como una protesta por el exceso de brutalidad policial, las leyes de emergencia del Estado, las altas tasas de desempleo, el deseo de aumentar el salario mínimo, la carencia de viviendas y alimentos, la inflación, la corrupción, la falta de libertad de opinión, las pobres condiciones de vida y factores estructurales-demográficos.
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“Las políticas características del gobierno de Hosni Mubarak –tortura y detención arbitraria en gran escala– siguen siendo una realidad cotidiana en Egipto.” Philip Luther, director de Investigación y Trabajo de Incidencia de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África, febrero 25, 2020
A lo largo de la lectura de este libro de 486 páginas se asoma un cierto paralelismo de lo ocurrido en Egipto en la dictadura de Mubarak continuando con la protesta pacífica en la Plaza Tahrir en El Cairo, y lo que ha sucedido en México desde los año sesenta del siglo pasado hasta el gobierno de Peña Nieto, transitando por los dos funestos gobiernos panistas.
En nuestro país se tuvo una “dictadura perfecta” de un partido político único, el PRI, cuyas nefastas consecuencias saltan a la vista como allá en Egipto: corrupción, impunidad brutalidad hacia cualquier intento de protesta, recordemos lo sucedido en Tlatelolco en octubre del 68 durante el gobierno priista de Gustavo Díaz Ordaz, el llamado Jueves de Corpus (10 de junio de 1971) con Luis Echeverría en la presidencia.
Aunque aquí las protestas no tuvieron el efecto como sucedió en Egipto, si sembró un descontento social en la población, a pesar de todo el aparato de gobierno, incluido el poder económico, de comunicación y la iglesia católica, que han tratado desde siempre, mantener sometido al pueblo que ha buscado un cambio en sus condiciones de vida.
Con el ahora presidente López Obrador a la cabeza de un movimiento social, se trató desde 2006 a través del voto que ese cambio se produjera. Sin embargo, la coalición citada lo impedía porque afectaba sus intereses creados a partir del contubernio sostenido con el gobierno en turno, emanado como lo hemos dicho del PRI, que, en su último gobierno encabezado por Peña Nieto, se dio a la tarea con toda desvergüenza de saquear las arcas nacionales, creando esquemas de programas de beneficio social, pero cuyos recursos eran desviados a particulares (recuérdese la Estafa Maestra), contratos leoninos a todos sus cómplices, amigos y allegados y un largo etcétera que no acabaríamos de enlistar, sólo agregaremos el FOBAPROA que aunque no fue en su gobierno, convirtió las deudas privadas de unos cuantos en deuda pública, una deuda de tres billones de pesos que todos los mexicanos durante varias generaciones debemos estar pagando.
Las injusticias, el desequilibrio social, los intereses bancarios, la carestía y la corrupción entre otros muchos factores fueron el detonante para que la mayoría de la población en 2018 optara por un cambio, recurriendo y apoyados en la democracia, pero, sobre todo, la democracia participativa como se realizó el pasado domingo 10 de abril con la revocación de mandato, en donde muchos mexicanos (15 millones aproximadamente) ejercimos nuestro derecho a votar.
No fue una “encuesta de popularidad” del presidente Andrés Manuel López Obrador como mucha gente lo hace ver, entre ellos, académicos, analistas políticos, comentócratas medios de comunicación, dirigentes de partidos, etc. Está establecida en la Constitución en el artículo 35.
Es un ejercicio que sienta un precedente para que aquellos que se elijan posteriormente, cumplan cabalmente a lo que se comprometieran a favor del pueblo de México, no como lo han hechos los presidentes emanados del PRI y el PAN, que han gobernado para beneficiar a sus grupos y a empresarios ligados a ellos y se han olvidado de la gente, sobre todo, de aquella que carece de lo más indispensable.
Y sí, también aquí en México “La república era esto”.
Los invito a ver los videos de 30 segundos acerca de los dispositivos para el control de tránsito en calles y carreteras, con motivo de un proyecto de Educación Vial propuesto por quien esto escribe e impulsado por el Dr. Román Sánchez Zamora del ICGDE de la BUAP; los encontrarán en esta dirección:
https://www.youtube.com/results?search_query=Romyn+ciudadano
En Twitter: #romynciudadano
Correo de contacto: eduardolibreros@hotmail.com