Sábado, 16 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Refugiados: ¿a dónde van las víctimas de la guerra?

2.8 millones de ucranianos han tenido que dejar todo y huir a países vecinos a causa de la guerra

Fernando Manzanilla Prieto

Soy Fernando Manzanilla Prieto, desde hace 20 años la vida me ha dado el privilegio de servir a las familias poblanas. Mi mayor anhelo es que a mí Estado le vaya bien. 

Martes, Marzo 15, 2022

Para nadie es una sorpresa que vivimos momentos complicados, en los que la sociedad se encuentra en jaque. No terminamos de salir de la pandemia por Covid-19 y de entender los múltiples cambios que trajo consigo el virus y sus diferentes olas.

Aunado a lo anterior, a nivel geopolítico también se está generando un reordenamiento que está impactando la dinámica de diversas naciones y por tanto de sus habitantes. Hoy podemos ser testigos, a través de los medios de comunicación, de noticias que dan cuenta del crudo conflicto que atraviesa Ucrania y sus ciudadanos, por el ataque de Rusia.

Más artículos del autor

En estas imágenes se pueden apreciar múltiples pérdidas: Se han dilapidado ciudades, bienes, empleos, hogares y, sobre todo, vidas humanas que jamás podrán ser recuperadas ni reemplazadas.

Entre tanto quebranto, hay algo que no podemos perder de vista. En cada minuto que pasa, hay miles de familias que son desplazadas y obligadas a abandonar su entorno conocido por causas ajenas a ellos mismos. Es justo aquí donde surge un término difícil de obviar como es el de ser “refugiado”.

Los refugiados son las personas que se encuentran fuera de su país de origen por temor a la persecución, al conflicto, a la violencia generalizada, u otras circunstancias que han perturbado gravemente el orden público y, en consecuencia, requieren protección internacional, de acuerdo a lo establecido en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 y en los instrumentos regionales relativos a los refugiados, así como en el Estatuto del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Precisamente este organismo, la ACNUR, tiene registro de que la invasión rusa ha provocado que, desde finales de febrero de este año cuando la situación empezó a empeorar y la ofensiva militar escaló, 2.8 millones de ucranianos hayan tenido que huir a países vecinos, además de que esta cifra que va en aumento.

De acuerdo a los organismos internacionales, más de la mitad de los ucranianos que han salido del país han llegado a Polonia, país vecino que ha acogido a más de 1.6 millones de refugiados. Se estima que más de 246 mil han migrado a Hungría, 195 mil a Eslovaquia, 105 mil a Rusia, 104 mil a Moldavia, 84 mil a Rumania, 10 mil a Francia y más de 3 mil a Suiza, además de otros lugares.

Incluso, el primer ministro francés, Jean Castex, ha dado a conocer que su país ha identificado más de 30 mil solicitudes de acogida, de las cuales más de la mitad provienen de particulares, aunque estima que esta cantidad incremente.

Esta movilización masiva que se está gestando en el este de Europa para huir del conflicto bélico es la mayor que se vive en este continente desde la Segunda Guerra Mundial, superando incluso las provocadas por todas las guerras en la antigua Yugoslavia durante la década de los años noventa del siglo pasado.

No es para menos, ya que aunque es imposible precisar con exactitud las cifras de muertos por el conflicto en Ucrania, según los últimos datos publicados por la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas (OHCHR), se sabe que han perdido la vida más de cincuenta civiles, dentro de los cuales se encuentran cerca de cuarenta infantes, además de que más de 900 han resultado heridos, entre ellos al menos medio centenar de niños.

Lo relativo de estas cifras es evidente, debido a que las propias autoridades ucranianas estiman que tan sólo en la ciudad de Mariúpol han fallecido más de 2 mil 500 personas.

En estos momentos la situación es sumamente peligrosa para cualquiera en Ucrania, donde la ofensiva rusa ha reforzado los ataques y bombardeos. Aunque queda claro que nada vale la pena cuando lo que está en juego es la propia vida.

Sin embargo, la travesía para un refugiado no es nada sencilla, ya que si bien la población está abandonando sus hogares en busca de seguridad en otras naciones, lo que deja atrás es todo lo forjado a lo largo de una vida.

Porque el éxodo que viven estas familias, no sólo deriva de la pérdida de los bienes materiales, de los muebles o una casa, se tiene que abandonar la seguridad de un patrimonio, de un trabajo e incluso de los propios recuerdos e identidad.

Es por ello que ser un refugiado no sólo significa tener que soltar y abandonar lo logrado y partir sin más que la ropa que se lleva encima, sino también en tener que cargar con la incertidumbre y la zozobra de tener que empezar de nuevo.

Pero esta situación, más allá de representar un gran reto para las familias desplazadas por la violencia, también reclama la actuación del resto de la sociedad.

Necesitamos que este cambio geopolítico que se gesta en el mundo también repercuta en una nueva consciencia global, más armónica y menos egoísta. Porque estamos llegando al borde del límite de una sociedad abstraída a la que le urge salir de sí misma y mirar a su alrededor, en donde hay mucho qué hacer a favor de la propia humanidad.

Es así que temas como migración, economía y una nueva manera de ver y hacer la política deberán ser los ejes más importantes para los nuevos gobiernos.

El reto será, como ya lo he mencionado, la construcción de un nuevo orden internacional democrático, en el que más voces tengan la oportunidad de ser escuchadas para procurar libremente su desarrollo económico, social y cultural.

Al final, todas y todos de una u otra manera somos refugiados, ya que vivimos en una sociedad en la que la violencia se ha generalizado y necesitamos el cobijo de un mundo más justo y equilibrado.

Vistas: 806
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs