Desde hace algunos meses, a través de Voz Ciudadana por los Derechos Humanos, hemos venido realizando pláticas con diversos grupos en colonias del estado de Puebla y otras entidades. Hablamos de qué son los derechos humanos, cuáles son, para qué sirven, a quiénes protegen y si se requiere cédula o título profesional para ser defensor de derechos humanos o se requiere de ser tan puros como Jesucristo, el señor de algunos. Iniciamos esta plática siempre preguntando de manera provocadora, ¿a quiénes defienden los derechos humanos?, e invariablemente siempre tendremos una o muchas respuestas diciendo, los derechos humanos protegen a los delincuentes.
Siempre hay alguien o varios que afirman que para eso sirven los derechos humanos, incluso cuando me ha tocado estar en entrevistas de radio, televisión o redes sociales, y siempre es la misma constante, incluso esa frase de “los derechos humanos solo sirven para defender delincuentes”, la escuche desde niño y durante mi paso por la universidad, ya como profesionista o funcionario y obviamente lo escucho seguido ahora como activista. Siempre fue la constante de maestros, varios de mis maestros, empresarios, alumnos, abogados litigantes, funcionarios públicos incluso secretarios, presidentes municipales, regidores, diputados, senadores y personajes en los tres niveles de gobierno.
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El resultado de prejuzgar cualquier tema hace que automáticamente tengas ya un criterio, una razón y una enorme justificación de aquello que consideras que ya es así y nadie te hará cambiar de opinión; bloquea incluso cualquier intento de construir un diálogo en torno a los derechos humanos.
Ahora que tengo la oportunidad de ser asesor en la materia para políticos, funcionarios públicos y empresarios, cuando me acerqué a ellos las primeras ocasiones siempre recibí un no absoluto y mientras más hablábamos del tema, pasando semanas y en algunos casos meses y años, finalmente dejaron a un lado el prejuicio y le dieron la oportunidad a los derechos humanos como un tema de construcción y no sólo como un tema de destrucción. Por lo mismo y después de platicar con algunos integrantes de Voz Ciudadana buscaremos en esta columna tratar de que vean a los derechos humanos con una connotación positiva y no sólo aquella que mencionamos.
Hace un año, la Doctora Mara Gómez escribió en El Sol de México el articulo llamado “El falso conflicto entre derechos humanos y persecución del delito”, artículo breve y formidable que aborda precisamente este tema de que los derechos humanos no sólo defienden a los delincuentes, y de manera muy clara que se tiene una percepción que los derechos humanos favorecen a los delincuentes en perjuicio de los demás ciudadanos; es decir, que los derechos humanos benefician a los “malos” y no a los “buenos”, algo que evidentemente no es así. Sin embargo y ya bajo mi propia consideración y desde esta aldea que es Puebla, desde que recuerdo en medios de comunicación, escuela y mi entorno clase mediero siempre me dijeron que los derechos humanos es una herramienta que vulnera el estado de derecho, que los derechos humanos son usados para romper con nuestra soberanía nacional. En algunos casos para los de derecha, los derechos humanos es una herramienta de la izquierda para volvernos comunistas y para los de izquierda, los derechos humanos es un invento de la derecha yanqui que sólo sirve para justificar sus conquistas y legales intervenciones en nombre de la paz, es decir, que para derechas e izquierdas en el poder o desde la oposición, los derechos humanos son el verdadero lucifer o que carecen de “sustento ideológico” dicen algunos “intelectuales”, y al final el mensaje para la población es que los derechos humanos es una especie de “suma cero”, como dice la Dra. Gómez.
De entrada, debemos tener claridad que los derechos humanos no están en contra de unos y a favor de otros. Los derechos humanos están allí para que a todas las personas se les trate y se les vea y; se traten y se vean así mismas como personas con dignidad, y desde esa lógica debemos entender que los derechos humanos son para todas las personas es decir, no podemos pensar que unas personas tienen más derechos humanos y otras tienen menos derechos humanos. Lo cierto es que los derechos humanos son para todas las personas, pero para su defensa sí requerimos realizar acciones focalizadas en aquellas personas que no sólo en lo individual sino por sus características o circunstancias, se han vuelto un sector vulnerable, es decir, que por el solo hecho de ser parte de ese sector se les mata, de les violenta, se les vulnera o no se les respetan sus derechos humanos.
Otro ejemplo formidable que plasmó la Doctora Mara es que de quienes son acusados de cometer un delito, a quienes más se les violentan sus derechos humanos son a mujeres, migrantes, indígenas o pobres; y nos compartió los datos que aquí se los presento de manera íntegra. La Encuesta Nacional a Población Privada de la Libertad (ENPOL-INEGI, 2016) señala que más de 20 por ciento de quienes hoy se encuentran privados de la libertad fueron arrestados sin que hubiera una orden de detención en su contra. En casi 60 por ciento de los casos, la autoridad empleó fuerza física para realizar el arresto; 75 por ciento sufrió violencia psicológica al momento de ser arrestado (por ejemplo, fue incomunicado, amarrado, desnudado o amenazado con vulnerar a su familia) y más de 60 por ciento sufrió algún tipo de agresión física, como patadas, puñetazos, golpes con objetos, lesiones por aplastamiento, quemaduras o violación sexual”. Estos datos muestran que efectivamente se les viola sistemáticamente a las personas que son acusadas de un delito y por lo mismo es necesario que existan personas que busquen defender sus derechos humanos.
Pero la pregunta es, ¿el defender los derechos humanos de estas personas hace que los derechos humanos de las víctimas no se les respete? La respuesta es no. En un mundo ideal, los derechos de las víctimas caminan en su propia ruta paralela a la ruta del victimario y a eso es a lo que se le llama debido proceso, y esto no es sólo para que el probable responsable busque como liberarse de su responsabilidad, sino que la víctima tenga la justicia que se establece conforme las normas locales e internacionales aplicables. Sin un debido proceso la víctima no logrará justicia y el victimario no recibirá su sanción y medidas para ser reformado.
El generar protocolos especiales para aquellos sectores mas vulnerables es lo que está sucediendo actualmente a consecuencia del conflicto Rusia/Ucrania. Hoy todo el mundo occidental es empático con las personas de Ucrania, algunos por las razones correctas, otras por las incorrectas; por ejemplo, los que han dicho: “… no se trata de los típicos que vemos sufrir en televisión, sino de rubios de ojos azules…” , “… veo asesinar a gente europea con ojos azules y pelo rubio”, “… son personas prósperas de clase media y no son refugiados tratando de escapar de Medio Oriente…”, “… ellos se ven como cualquier familia europea que podrían ser tus vecinos…”, “… esto no es Irak o Afganistán… este es un país civilizado, europeo…”
Protocolos contra la discriminación en todo el mundo occidental y protocolos para visibilizar y apoyar los invisibilizados, aquellos que son de ojos obscuros y piel canela por ejemplo, las y los hermanos latinoamericanos o de Afganistán o Palestina; o incluso en México, las personas que por el narco y la violencia se ven obligados a irse a otros estados, los desplazados, dejando todo por salvar sus vidas.
Estos estos casos son personas que tienen el derecho de que se les trate de manera digna, algunas por sus propias características o circunstancias son menos vulnerados o son más vulnerados y aquí es donde debemos de priorizar y enfocar nuestros esfuerzos sin descuidar en realizar acciones de prevención para todas y todos.
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