Martes, 19 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Beto Ibáñez: el arte poblano pierde un gran artista

Su prematura partida deja un vacío en el quehacer artístico, pero también un legado perdurable

Elvia de la Barquera

Egresada de Antropología UDLAP, Bellas Artes Universidad de Barcelona y Doctorada en Espacio Público: Arte-Sociedad UB. Artista, investigadora, docente y Crítica de Arte con publicaciones varias

Viernes, Enero 7, 2022

Aunque en realidad es originario de Coahuila (1964), Alberto Ibáñez Cerda vivió y estudió en Puebla, graduándose de la carrera de Artes Visuales de la Universidad de las Américas. Se especializó en Pintura, y desde ahí practicó con talento y técnica el hiperrealismo, manejando la sátira desde el juego, desde el juguete, desde el disfraz, desde el personaje cotidiano, aparentemente cotidiano.

Como pintor expuso individual y colectivamente en todos los espacios abiertos al público en Puebla y alrededores, incluso en espacios no destinados para ello. Además, expuso también en el Centro Cultural Siqueiros en la CDMX; en Xalapa; en la Universidad Autónoma del Estado de México, Toluca; en Guadalajara; en la X Bienal Rufino Tamayo y en MACO, ambas en la Ciudad de México. Internacionalmente participó en muestras pictóricas en Miami; McAllen, Texas; Galería Yvonamor, París; en ARCO, Madrid; así como en Toronto y Quebec en Canadá.

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Fue becado por la Fundación Pollock-Krasner y por el Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Puebla. Obtuvo una Mención Honorífica en la VI Bienal FEMSA organizada en Monterrey y una más en el Gran Premio Omnilife (edición 2001), organizada en Guadalajara. Obtuvo premios en diferentes Encuentros Estatales de Arte Contemporáneo de Puebla: en 2001, 2008, 2009 y 2010.

Beto Ibáñez fue un artista que siempre marcó pauta con una técnica y un estilo que fue consolidando a través del ejercicio, de la práctica, pero fundamentado desde el cuestionamiento social. A finales del siglo pasado e inicios del presente, mostraba lienzos protagonizados por personajes de tiras cómicas, o bien juguetes en amplios paisajes. Fue ampliando su espectro, su repertorio y más aún su discurso, sus propuestas y cuestionamientos sociales. Muchas de sus obras se pueden ver en Alberto Ibáñez Cerda (albertoibanezcerdapintura.blogspot.com)

De la Serie Pinturas para el Fin del Mundo (2018-2019):

La suma de todos los miedos 3. Óleo/tela. 160 x 130 cm.

Apocalipsis zombi 2 (autorretrato de unicornio). Óleo/tela. 60 x 50 cm.

De la serie Efectos de superficie 2017:

No. 7. Óleo/tela. 130 x 160 cm.

No. 9. Óleo/tela. 160 x 130 cm.

De la serie Condiciones de Imposibilidad (2014-2016):

La Fiesta. Óleo/tela. 100x80 cm.

Desnudo subiendo unas escaleras. Óleo/tela. 250x100 cm.

Como se puede observar, Ibáñez utiliza iconos culturales de diferentes épocas, pero que sin duda él vivió, las extrae de su lugar de origen y les da un nuevo contexto. A veces el personaje es rodeado por un paisaje que se antoja onírico, que recuerda a Chirico, el conjunto genera una propuesta que desluce la originalidad el personaje para darle una carga más pesada, más fuerte; un replanteamiento del personaje en una realidad posible o imposible. En ocasiones el objeto, el juguete o el envoltorio es un pretexto para la diversión pictórica, para dar rienda suelta al pincel y al color a fin de crear una nueva superficie vibrante.

La prematura partida de Beto -el pasado 25 de diciembre- deja un vacío en el quehacer artístico poblano, pero también deja un legado perdurable, una muestra de talento de un pintor que también fue músico, además de un gran colega, siempre directo, pero gentil; libre, sin restricciones, leal a su propia forma de ser y pensar.

Gracias por tu obra, gracias por tu legado, querido Beto Ibáñez.

QDEP.

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