Desde 1949, el ingeniero argentino Carlos María della Paolera y el Instituto Superior de Urbanismo de la Ciudad de Buenos Aires, propusieron la creación del Día Mundial del Urbanismo. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró el 8 de noviembre como fecha para conmemorar esta disciplina.
A pesar de que han transcurrido más de siete décadas de dicha declaratoria, el urbanismo sigue siendo un reto para algunas ciudades que deben crear comunidades sostenibles a través del diseño de los espacios, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
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El propósito de celebrar el Día del Urbanismo es generar conciencia sobre la planificación en la creación y manejo de comunidades urbanas sostenibles, más seguras e inclusivas, a través de acciones como el aumento de parques, zonas recreativas, rescate de espacios públicos, y aquellas medidas que disminuyan la contaminación del aire y del agua.
“El urbanismo se especializa en el estudio, planificación y ordenamiento de las ciudades; utilizando a la geografía urbana como instrumento fundamental, procurando una mayor comprensión de los procedimientos urbanos, con el objeto de planificar la participación en la cualificación del espacio”.
De acuerdo con esta definición, la planificación es la palabra clave y el reto de gobiernos locales y ciudades, una planificación ordenada que permita el crecimiento de comunidades urbanas sostenibles, encausadas a preservar el medio ambiente.
Señala la Organización de las Naciones Unidas que para el año 2050 el planeta tendrá una población de más de 9,000 millones de personas y el 70 por ciento de ellas vivirá en las ciudades. Es por ello que el urbanismo tiene gran importancia, porque es la disciplina encargada del diseño de los espacios de una ciudad con el objetivo de mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
Nuestro país ocupa el segundo lugar en Latinoamérica con mayor población y altas concentraciones humanas en ciudades, ya que más del 80 por ciento de los mexicanos vive en centros urbanos y zonas metropolitanas.
Así, mientras las zonas rurales pierden población, las ciudades no dejan de crecer, lo que muchas veces sucede de forma desordenada y trae como consecuencia problemas económicos, ambientales y sociales, a los que ya se les está empezando a dar solución gracias a diversas estrategias basadas en la sostenibilidad, las nuevas tecnologías e inclusividad.
Retomo el Objetivo 11 de la Agenda 2030 de la ONU y su importancia: Las ciudades y comunidades sostenibles son uno de los objetivos a alcanzar por la Organización de las Naciones Unidas, para el año 2030.
Este objetivo no solo busca mejorar las condiciones de vida de aquellas personas que viven en zonas marginales, también garantizar un equilibrio entre la vida moderna y el medio ambiente.
Hoy más que nunca es urgente plantearse algunas estrategias para tener ciudades más inclusivas, y sostenibles. Solo por mencionar un ejemplo, gracias a la pandemia surgieron algunos cambios en los hábitos de las personas, como la sustitución del uso del transporte público por la bicicleta, lo que nos recordó que no todas las vialidades en los centros urbanos están planeadas para respetar la jerarquía de movilidad.
De acuerdo con el Artículo 73 de la Ley General de Asentamientos Humanos, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano, las ciudades mexicanas, “deben promover y priorizar en la población la adopción de nuevos hábitos de movilidad urbana sustentable y prevención de accidentes encaminados a mejorar las condiciones en que se realizan los desplazamientos de la población”.
Esta jerarquía de la movilidad, pone al peatón y personas con discapacidad como prioridad, seguido de ciclistas, transporte público, transporte de carga y por último usuarios de transporte particular; sin duda un reto para el urbanismo.