Sábado, 16 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Hablar sobre la muerte y resignificar la vida

Saber que un día partiremos, nos ayuda a resignificar la vida, vivirla y aprender a ser resiliente

Fernando Manzanilla Prieto

Soy Fernando Manzanilla Prieto, desde hace 20 años la vida me ha dado el privilegio de servir a las familias poblanas. Mi mayor anhelo es que a mí Estado le vaya bien. 

Martes, Noviembre 2, 2021

En México es común vivir paradojas. En estos días celebramos el Día de Muertos, una de las tradiciones más significativas, donde las familias preparan ofrendas y altares en sus hogares e incluso en los panteones para recibir a sus muertos y recordarlos en medio de un festejo que incluye la preparación de alimentos y bebidas favoritas de los difuntos.

Nuestro país es admirado en otros por la familiaridad con la que tomamos a la muerte, así como las ceremonias y festejos en torno a ella. Incluso en el año 2008, la tradición del Día de Muertos fue catalogada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, por su importancia y significado en tanto se trata de una expresión integradora y representativa.

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Pareciera que esta familiaridad con la que vemos a la muerte nos prepara para enfrentarla, sin embargo, no es así. Desde el año pasado la pandemia nos ha mostrado la fragilidad de la vida y lo sorpresivo que puede ser perder a un familiar o amigo. Aunque la muerte es parte de la vida no deja de sacudirnos porque a pesar de las festividades en torno a ella, casi no hablamos sobre la muerte.

En muchas familias, las personas prefieren no abordar el tema, como si por no hablar de ella no fuera a suceder. Hablar de la muerte es integrar algo que forma parte de la vida, y es prioritario platicar sobre ella con nuestros seres cercanos y de ser el caso, con nuestro médico, para poder tomar decisiones sobre cómo queremos enfrentar algún padecimiento y la misma muerte.

Con los casos de Covid-19, hemos visto que muchas personas han requerido ser intubadas, seguramente algunas hubieran preferido evitar ese procedimiento. Por ello es importante hablar de las enfermedades y la muerte, para saber hasta qué punto estamos dispuestos a recibir un tipo de tratamiento, sobre todo cuando existe alguna enfermedad terminal.

De igual manera, es importante hablar de lo que sucederá cuando uno muera, cómo y dónde deseamos ser enterrados. En caso de tener propiedades, es mejor no heredar problemas al momento de nuestra partida, en fin, hablar con nuestra familia sobre ese momento inevitable por el que todos vamos a transitar.

La muerte no es lo opuesto a la vida, es parte de ella. Es un proceso natural, lo contrario a morir es nacer; pero cuando nos toca de cerca experimentamos una serie de sentimientos que no estamos preparados a enfrentar.

Cuando este suceso llega a nuestras vidas, generalmente trae cambios psicológicos, conductuales y emocionales que nos marcan, dependiendo el grado de afectividad, cercanía, relación con la persona que muere.

Lo que más prepara a las personas ante la muerte es revisar su vida y ver que la han vivido bien. Hay que hacerse cargo para que cuando uno llegue al final esté satisfecho de eso y darle esa misma importancia a las relaciones que formamos para que no quede nada sin decir.

Tener una buena comunicación con uno mismo y con las personas que vivimos, ser abierto a los temas complejos como lo es la muerte, es una oportunidad para que nuestro paso por este mundo sea fructífero. Tener la certeza de que un día partiremos nos ayuda a resignificar nuestra vida, vivirla plenamente y aprender a ser resiliente ante las adversidades.

Hay muchas frases populares que nos recuerdan que la muerte es lo único que tenemos seguro. “Aunque no sabemos cuándo sobrevendrá la muerte, es seguro que vendrá”, así que es mejor hablarlo para estar preparados.

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