Filantroneoliberalismo

Jueves, Octubre 28, 2021 - 07:34

Las actividades filantrópicas se impulsan en función de objetivos y estrategias personales

Doctor en Ciencias por el Colegio de Postgraduados-Campus Puebla. Profesor del Doctorado en Ciencias Sociales de la UATx. Coeditor de la revista científica Symbolum, de la FTSSyP.

Dice José Juan Mediavilla Merino, que: “Gramsci entendía la filantropía como un instrumento de hegemonía mediante el cual las clases altas mantenían su control sobre el mercado y los trabajadores pobres, y cuya principal función sería evitar prestar atención a la malevolencia de los más ricos y al desigual reparto de riqueza. Es decir, que las donaciones filantrópicas sustentan el consenso del dominio de la política de los poderosos. Por su parte, Bourdieu considera que no existen los regalos gratuitos; a todos los efectos, el acto de dar asume algún tipo de respuesta recíproca o viene motivada por la situación que pudiera generar. Siguiendo esto, las actividades filantrópicas se impulsan en función de objetivos y estrategias personales, así como cualidades y relaciones de negocios, políticas, religiosas o de sistema de clase en el ámbito de lo social y sus relaciones exteriores” (Tesis de Doctorado, Universidad de Salamanca, España).

La filantropía es una “tendencia a procurar el bien de las personas de manera desinteresada, incluso a costa del interés propio”. También se define como “amor al género humano”. Históricamente, tiene su origen en la disputa entre caridad de corte cristiano y filantropía asociado con la idea de un tipo de práctica pagana, es decir, no vinculada a las tradiciones de la religión cristiana, y propia de personas sin creencias o con creencias no necesariamente cristianas, pero dispuestos a procurar el bien de otros (as). Aparece como concepto en siglo IV de la era cristiana. Ahora bien, “la moral de la compasión y de vivir para otros” de las doctrinas cristianas arrojaron como resultado la “caridad cristiana” y por otro lado la filantropía de Flavio Claudio Juliano, emperador romano.

Pero la esencia de la filantropía no es el significado que dice representar. Lo que dice que es la filantropía, su definición, como una tendencia a procurar el bien de las personas de manera desinteresada, nada tiene que ver con lo que ocurría y ocurre hoy en la realidad. Los que dispusieron que eso significaba la filantropía eran precisamente quienes, en el mundo helénico, vivían un escenario en donde la vida colectiva era destruida (la disolución de la polis griega) y quedaba el individualismo desnudo ante su entorno cósmico abismal, incomprensible. Frente a esta circunstancia surgieron los filósofos de la decadencia, como llama Nietzsche a los filósofos de Sócrates en adelante, que creyeron encontrar en la razón más la virtud era igual a felicidad, del tipo del filósofo estoico.

Y, ¿qué era la razón y la virtud que fusionadas llevaban a la felicidad? Que la ayuda aparentemente desinteresada sirviera como una moneda de cambio para que el “alma” buscara la salvación en ese cosmos descifrado por los filósofos y en donde se regulaba la existencia. Entre los griegos se trata de un cielo asociado al logos, la razón y la perfección humana. En ese trance, dice Nietzsche (Maybeth Garcés Brito, ver Nietzsche contra la Stoa. La afirmación de la vida contra la renuncia estoica, revista Thémata) crearon un piso para el surgimiento del cristianismo. En general entre los griegos se veía con desconfianza a las personas que se decían o practicaban un supuesto interés por los demás, la eudaimonia.

Y en eso de salvar el “alma” el cristianismo fue campeón y de pasó reactivó la filantropía con el surgimiento de la sociedad industrial ya fusionada con la caridad cristiana. Aquí es pertinente considerar, aparte del hecho mediante el cual emerge la filantropía, que la emergencia del espíritu filantrópico tiene que ver con el debilitamiento, por otro lado, de la voluntad y de las fuerzas instintivas consideradas como una enfermedad por los estoicos, contrario al pensamiento presocrático, heraclitiano. En la sociedad industrial surge el nihilismo. Mujeres y hombres apasionados por la riqueza que se acumula en la sociedad industrial, su nuevo Dios, pero ignorantes, Nietzsche los representa abrazados de un burro (ver Zaratustra de Nietzsche). Todos se concentran en la salvación del alma.

En la actualidad, lo que se llama filantrocapitalismo (José Juan Mediavilla Merino, ver El Filantrocapitalismo como modelo de acción social), logró una importante presencia sobre todo en las naciones periféricas debido a que el neoliberalismo al imponer una política de reubicación del Estado como agente social, el vacío dejado fue ocupado por la ayuda filantrópica de las empresas multinacionales y nacionales, pero sobre todo a través de crear una fachada de participación de la sociedad civil, las llamadas Organizaciones No Gubernamentales. Las ONG´s financiadas por esas empresas mundiales o nacionales o bien, como ocurrió en México, utilizadas para evadir impuestos y de esa manera consolidar organismos con una apariencia de sociedad civil organizada que finalmente servía a los intereses de los agentes neoliberales. No dudamos que existan excepciones, pero la regla fue lo ya subrayado.

En la actualidad el problema de la salvación “alma” ha pasado a un segundo nivel. La filantropía debe entenderse como lo señala el Mediavilla como una inversión vinculada a un acto de poder. Mismo que llegaron a conquistar las empresas al grado tal que lograron modificar las constituciones de los países, como fue el caso de México. Aquí, a partir del uso de los impuestos para financiar ONG´s a la vez, los empresarios fortalecieron el surgimiento a las ONG’s. Estas organizaciones fueron utilizadas para presionar al gobierno mediante la narrativa con la que fueron vestidas, de pertenecer a la sociedad civil. Las arcas federales en lugar de recibir los impuestos de las empresas, tenían que regresar cantidades mayores a las que originalmente deberían pagar las empresas, todo porque la ley los beneficiaba si utilizaban los impuestos para financiar organizaciones fachadas de la sociedad civil.

Cuando hablamos de la filantropía debemos evitar caer en el engaño. La actual filantropía tiene el propósito de influir en la sociedad de alguna manera a favor de atenuar la percepción que se tiene sobre la creciente desigualdad creada por el neoliberalismo. Los beneficios pueden ser simbólicos o materiales, como es el caso de México en donde la Secretaría de Hacienda ha llegado restituirles a las compañías locales más dinero del que deberían pagar. Tienen beneficios políticos, porque la imagen simbólica que generan de empresas que ayudan a la salud, la pobreza, el medio ambiente, la agricultura, a los hambrientos, a los grupos indígenas, a los migrantes, entre otros, se lo cobran al gobierno o la misma sociedad. Sirven como un medio para desactivar a la sociedad, pues en la medida en que se cree que existen organizaciones de la sociedad que se preocupan por ella, la sociedad se desactiva.

¿Alguien les cree a Bill y Melinda Gates que realmente buscan con la ayuda humanitaria que practican algo bueno para la sociedad? Fueron los primeros en hacer experimentos prepandemia… Cómo se quiere hacer creer que las ONG´s buscan el desarrollo cuando en realidad son instrumentos neoliberales para sustituir al Estado por organizaciones empresariales que actúan con la fachada de sociedad civil.

En los hechos, con este tipo de experimentos lo que se genera es un tipo de gobierno en donde opera la ganancia, pues en la medida en que las ONG´s se fortalecen, se debilita al Estado con el discurso de que protegen a personas que viven en la calle, personas que padecen cáncer, que viven en riesgo, no se fortalece a la sociedad sino a organizaciones cuyo espíritu o sentido de la acción está respaldado en una estrategia del mundo neoliberal, de las empresas multinacionales.

La filantropía convertida en un buen, pero buen negocio...


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