Encontrar el sentido del dolor

Martes, Octubre 26, 2021 - 08:05

La conciencia es como una luz encendida en medio de la noche oscura. Es parte de la vida misma

Soy Fernando Manzanilla Prieto, desde hace 20 años la vida me ha dado el privilegio de servir a las familias poblanas. Mi mayor anhelo es que a mí Estado le vaya bien. 

En todo el mundo estamos viviendo cambios que pueden traer situaciones adversas en varias áreas de la vida, como la economía o la crisis sanitaria que provocó la pandemia y ha dejado dolor, enfermedad y muerte.

Generalmente cuando se presentan escenarios desfavorables, las personas solemos cuestionar el por qué nos sucede a nosotros, ya que el bienestar y la satisfacción constituyen el punto de aspiración personal. El ser humano busca el bienestar y huye del dolor y el sufrimiento.

Sin embargo, algunas veces experimentaremos tristeza, ansiedad, angustia, desesperación, temor, ya que son parte de la vida misma, aunque no es fácil comprender el sufrimiento, pero todo cambia cuando podemos encontrarle un sentido, como lo menciona Viktor Frankl en su libro “El hombre en busca de sentido”.

Se podría definir el sufrimiento como una carencia de bienestar, mientras que un estado moderado de dolor físico no siempre se puede catalogar como sufrimiento propiamente dicho.

El que sólo busca la felicidad como la finalidad última de su existencia, está destinado a la muerte, a la soledad, a la esterilidad, al vacío y a la tristeza, porque ser feliz significa, sencillamente, sufrir menos.

El ser humano vive atormentado; la razón le dicta una cosa, y la emoción otra; desea mucho y puede muy poco; lucha por agradar a los demás, y no lo consigue; busca la armonía con los demás, pero siempre está en tensión. Experimenta sensaciones desagradables, como la ansiedad y la depresión, pero no cuenta con recursos para ahuyentarlas.

El recuerdo del pasado o las pérdidas pueden convertirse en un manantial de tristeza. Todo lo que ha sucedido, ya sucedió y es irreversible, los hechos del pasado jamás podrán ser alterados. Hay que dejarlos en el olvido, y dejar de ser nuestro propio verdugo.

La preocupación por la muerte es otra gran fuente de sufrimiento; mientras más la rechazamos, con más dureza nos golpea. Por un lado, debemos comprender que la muerte es inevitable; es una ilusión querer esconderse de tan poderoso enemigo.

Debemos aprender a dejarnos morir, como los animales. Cuando ella esté tocando a la puerta, debemos dejarla entrar, hacerla nuestra amiga, para que no destroce nuestro hogar. Cuando llegue el momento, hay que colgar la espada, soltar la rienda y dejarse llevar.

Sin embargo, la mayor desdicha está en experimentar que la existencia se nos escurre entre las manos sin haberla saboreado, saber que sólo se vive una sola vez y quedarnos instalados en el temor, la angustia y el resentimiento. Debemos dejar que las hojas caídas se descompongan y mueran. Cada mañana hay que comenzar de nuevo y debemos aprender a soltar y fluir.

Pero hay una buena noticia: está en nuestras manos la posibilidad de cambiar nuestro destino. A cada momento, tenemos la facultad de afirmar, dudar o cambiar el camino de nuestro horizonte.

Una forma sutil de sufrimiento son las ilusiones. Aunque cada día que pasa, debemos realizar sólo aquello que la vida y la realidad nos ponen en las manos, tenemos las más altas pretensiones de cambiar la realidad que nos ha tocado vivir.

Cualesquiera que sean los sufrimientos o alegrías, sin importar su intensidad o fragilidad, su duración o permanencia, serán borradas en el tiempo; no porque éste tenga el poder del olvido, sino porque fueron sueños creados por nuestra propia imaginación. La alegría y el dolor son ilusiones o dolores pasajeros.

Vivir sin sufrimiento es el arte de ver las cosas como son, y no a través de nuestros deseos y temores; es tomar conciencia de nuestras posibilidades y limitaciones. Ser consciente es dejar de sufrir.

La conciencia es como una luz encendida en medio de una noche oscura. Ser consciente es el arte de ver las cosas como son. No debemos olvidar que la vida nos presentará situaciones que nos llenarán de felicidad y en otras ocasiones nos provocará dolor y sufrimiento; es parte de la vida misma.

Nadie puede evitar el dolor de una pérdida o una enfermedad, lo que siempre podremos elegir es la actitud que tendremos para afrontar las situaciones que nos causen dolor y sufrimiento, ya que paradójicamente, es el sufrimiento y la comprensión del mismo, lo que nos hace aún más humanos.

Encontrar un sentido al dolor nos permitirá asimilarlo con mayor facilidad, recordando que la vida está llena de contrastes.


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